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Y si pensamos “en alguien más”

Chachalaqueando Con Uthzie

“Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros”

Para mi desagrado se llegó el día en el que debía ir al supermercado, llegué al lugar, con dificultad encontré parqueo, esperé más de lo acostumbrado, hice cola bajo el sol, encontré a muchas personas haciendo las compras, percibí tensión en los pasillos, largas colas para pagar.

Ese día en particular, la mascarilla me impedía respirar más de lo normal, el calor del lugar aumentó mi sudoración y el transcurrir del reloj “mientras esperaba mi turno” me provocó stress, aún tenía que ir a desinfectar las compras y preparar el almuerzo. Las personas empezaron a perder la paciencia y a llamar al encargado del supermercado “solicitando rapidez y eficiencia” la tensión fue obvia.

Casi una hora después llegó mi turno, “el cajero estaba tenso” tenía guantes puestos, pero era evidente que sus manos estaban sudando por dentro, eso, entorpecía sus movimientos, el dispositivo que lee el código de barras no funcionaba a distancia, por lo que tenía que teclear los códigos manualmente; tenía mascarilla puesta, pantalla (safe face shield) y noté como desde su frente “chorreaban gotas gruesas de sudor”, sentí mucha pena, intenté ayudarlo y cuando nuestras miradas se encontraron pude percibir su agotamiento … le ofrecí ayuda para dictarle los números, intentaba marcarlos y el guante no se lo permitía, lo observé un par de veces queriéndose limpiar la frente sudorosa, pero ni la mascarilla ni la pantalla se lo permitían.

Juntos terminamos de hacer el trabajo de cobrar, yo dictaba, el tecleaba, luego pusimos todo en bolsas, me cobró, y le pregunté – ¿está bien? ¿tiene calor? – muy educado respondió: – un poco señora, pero no se preocupe, ya casi termino mi turno, ahora siempre es así, ¿pero sabe? toda mi familia se ha quedado sin trabajo, ¡menos yo! Así que nada de quejarnos, ¡estamos aquí, con todo!  – … me despedí, dirigí al carro, guardé las compras y antes de emprender mi marcha tomé un trago de agua, lo que había pasado me hizo detenerme y pensar que no todo es los mismo para todos, yo; por ejemplo; vivo con la tensión cuando debo ir al supermercado, algunos pocos días del mes, pero él lo vive todos los días allí y además (a diferencia mía) “lo está viviendo agradecido y esforzado”

Así que la experiencia me recordó que, ayudando a otro, me ayudo yo. Creí ser su apoyo dictándole números y colaborando en el cobro, pero él, con su respuesta se ocupó de mí, así que noté que mis incomodidades por “tener que ir al super” perdieron importancia. No lo vi sonreír porque la mascarilla me lo impidió, pero con su actitud, él si provocó una sonrisa en mi.

Una de las grandes oportunidades en este tiempo es justamente “la posibilidad de pensar en alguien más” que no lo tiene como yo, que no lo experimenta como yo, pero que, con su actitud, voluntad y esfuerzo, lo está enfrentando mucho mejor que yo.

Dar no es restar, es sumar y multiplicar… y él, “ese cajero” me dio una lección de actitud. Como lo dijo Jean Paul Sartre “lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros”.

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