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De los olvidados

Nuestro Mundo Posible

Cuando hablamos de los olvidados nos estamos refiriendo a todos aquellos seres humanos a los cuales los bienes necesarios no parecen llegarles.

En los momentos en que estamos viviendo, la pandemia del coronavirus, vemos aún en países desarrollados las filas de personas esperando para que les den una bolsa o funda con alimentos porque no tienen nada para seguir viviendo.

Mundialmente parece como si hubiéramos tenido una tercera guerra mundial: las economías detenidas y las personas confinadas en sus hogares para evitar el contagio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) avisó ya que el virus está mutando y que ahora se contagia más fácilmente.

Los olvidados son los que a través de la Historia siempre carecen de lo necesario: tenemos un modo de producción, tenemos otro y seguimos con muchas, muchísimas personas, más de la mitad de la población, que carecen de lo necesario para vivir.

Los pobres, los olvidados carecen de educación, carecen de un trabajo digno, carecen de una vivienda digna, carecen de servicios de salud adecuados, carecen de servicios públicos dignos. Vemos que hay muchas regiones que no tienen servicio de agua, de luz, de drenaje; carecen de todo.

En pleno siglo XXI estamos en una etapa del desarrollo del capitalismo denominado: globalización.

La globalización significa el comercio mundial mediante la velocidad de las redes de comunicación.

Lo anterior significa que el comercio mundial hoy en día se hace a una velocidad impresionante.

Junto a la velocidad del comercio está la otra cara; se maneja una mercadotecnia para generar necesidades y vender y vender.

En ese vender y vender no se toma en cuenta el tipo de recursos necesarios y hoy en día tenemos serios problemas con los recursos naturales y con los desechos que se tiran a cualquier lugar.

En ese vender y vender tenemos la Mundialización que no es más que tratar de borrar las culturas de cada país para generar las necesidades de los vendedores.

Las personas que carecen de todo no están en el pensamiento de sus gobiernos.

La población mundial hoy siglo XXI es de unos 7, 700 millones de personas y la riqueza sólo la posee el 10% de esa población.

En estos momentos con la pandemia del Coronavirus y con la economía mundial detenida o activándose lentamente la organización dedicada a lo financiero: El Fondo Monetario Internacional (FMI) informa que la recesión mundial será de un 8.7% como mínimo.

Retomando el tema de los olvidados se dijo que después de la 2 Guerra Mundial no sucedería lo mismo: la crisis de la producción mundial y la lucha por los mercados.

Se crearon organizaciones mundiales para garantizar la paz.

Esas organizaciones fueron como: La Organización de las Naciones Unidas (ONU), el (FMI), la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y otras más.

Todas las organizaciones creadas parece ser que no han podido establecer reglas que se cumplan y el objetivo de la paz por los mercados no ha podido ser.

En estos momentos la Unión Europea (UE) con la presidencia de Alemania y con ella Francia están tratando de fortalecer las organizaciones creadas para la paz o sea para las buenas relaciones entre los países, que funcionen para las necesidades de la sociedad actual.

Estamos en un momento crucial de la historia de la humanidad.

¿Qué hacemos con aquellos seres humanos a los cuales nos le llega la posibilidad de una vida digna?

Para estas personas debe de haber objetivos a corto y largo plazo.

Como objetivo a corto plazo está el poderlos ayudar con lo que esté a nuestro alcance ¿cuántas cosas tiramos sin ver si todavía pueden tener uso?

¿En cuántas cosas les podemos ayudar explicándoles lo que es la verdad?

Como decíamos uno de los olvidos en relación a estas personas es la educación: siempre tienen pocos estudios porque generación tras generación han tenido que trabajar a edades muy tempranas para poder ayudarse con el puro sobrevivir.

Explicarles claro lo que está sucediendo con la pandemia; ayudarles a comprender la forma de cuidarse y cuidar a los suyos.

Como objetivo a largo plazo tenemos que ser más cuidadosos con las personas a quienes elegimos como gobernantes para que podamos pedir y esperar un mejor reparto y producción de los bienes de una nación.

Enseñarles el valor de la educación y la forma en que pueden realizar cursos de conocimientos básicos para que en lugar de ser dependientes de las dádivas de los gobiernos para tenerlos como votantes cautivos puedan entender el mundo en que vivimos y la forma en que son utilizados.

El ser votantes cautivos lo que hace es asegurarlos para gobernantes poco honestos por lo que seguirán sumidos en las necesidades.

Los gobernantes honestos buscarán que las personas olvidadas por los sistemas anteriores puedan ser seres humanos productivos para sí mismos y para la sociedad.

Estamos siendo testigos de los gobernantes que en su gran mayoría tenemos: son seres que sólo se ocupan de enriquecerse y enriquecer a sus amigos.

Nos preguntamos en estos momentos ¿Por qué estamos en los niveles de contagio y muerte que mundialmente vemos con la pandemia del coronavirus?

¿Qué protocolo de salud han seguido los gobernantes que tenemos?

De esta pandemia tenemos que salir con un gran aprendizaje: tenemos que considerar que los gobernantes que podemos elegir es asunto serio porque estamos poniendo en sus manos el futuro de nuestras vidas.

Era necesario que con el desarrollo de la ciencia que tenemos en la actualidad, el desarrollo de la tecnología y las grandes fortunas de ese 10% que es dueño de la riqueza tengamos una pandemia incontrolable.

Sí, tenemos una pandemia incontrolable pero estamos viendo claramente lo que hacen los gobernantes con todos los impuestos que cobran.

No sólo los gobernantes son culpables, nosotros también tenemos parte de responsabilidad: tenemos que saber por quiénes votamos, esto en los países donde así se elige a los gobernantes, y tenemos que enseñar, explicar a los más necesitados sus derechos y el valor que tienen como seres humanos.

De esta forma tendremos mejores gobiernos que se ocuparán de ir construyendo una nación para el bienestar de todos.

Tenemos que generar el verdadero valor que como seres humanos tenemos.

La pandemia que vivimos, la gran maestra porque nos dejará sí, muchas personas perdidas pero también a construir naciones diferentes y a saber el valor de la vida.

La vida es el valor más preciado y parece ser que sólo al estar a punto de perderla nos hacemos conscientes de lo que significa: VIVIR.

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