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Hombres de valor

Ventana Cultural

¡Qué fácil fuera la vida si nos pudiéramos respetar entre todos!

Podemos hablar tanto del valor sin que nos haga mella hasta que lo pongamos en práctica, porque valor no es buscar peligros ni arriesgarse sin sentido, el valor está en saber decir lo que se siente, lo que se piensa y actuar conforme a ello, de lo contrario, los valores humanos que nos rigen no tendrían una razón de ser.

Cada uno de nosotros hablamos de verdades, y de cosas que, al escucharlas suenan muy bonitas, pero no podemos ponerlas en práctica, siendo el valor una de las virtudes fundamentales que se rigen por el amor.

No podemos hablar de hombres de valor sin antes hablar de hombres de bien, hombres buenos que pongan por delante los valores que los rigen antes que sus gustos y placeres, y no imponen su modo de actuar a los demás.

Vivimos en una época en que la humanidad ha crecido en todo, intelectualmente y científicamente, pero moral y espiritualmente es un enana, vivimos en una época en donde las relaciones humanas se han disminuido a mensajes electrónicos, donde ya no conocemos al vecino ni a nuestro hermano,  donde todo se compra hecho en las tiendas.

Vivimos en un momento en la historia donde todo ha venido decayendo, donde la balanza política se mueve o hacia un lado o hacia el otro lado, donde las ideas políticas, son de diferente índole, donde, por un lado, hablan de libertades y trabajo para el proletariado y reprimen al que hace huelga, hablan de libertad de expresión, encarcelando al que dice la verdad, o queriendo atropellar lo más valioso del hombre que es la libertad de conciencia queriendo eliminar a Dios por decreto; otros, dicen que tenemos que luchar contra la pobreza, pero hacen que la gente se endeude con ellos, volviéndose los acreedores de la humanidad, sucumbiendo ante el materialismo.

Necesitamos urgentemente hombres buenos que, independientemente donde se dirija la balanza, puedan dirigir a un país, donde todos sus habitantes se sientan cómodos, necesitamos de hombres que no prometan tantas cosas ante los problemas que nos asolan, sino que trabajen para alcanzar soluciones.

Necesitamos hombres buenos que nos ayuden a tener una vida más digna, un trabajo seguro que nos permita crecer, una casa que, aunque sea pequeña, podamos llamarla hogar, vestido cómodo y que nos pueda cubrir en temporadas de frío, lugares de sano esparcimiento y cultivo de la cultura y del arte, agua buena y abundante, alimento sano y nutritivo, justicia pronta y eficaz, medicina a tiempo y gratuito, educación gratuita para nuestros hijos.

Todo esto son derechos y necesidades fundamentales que tiene el ser humano, no podemos darnos el lujo de extender la mano, para que nos den lo que necesitamos, solo queremos las herramientas necesarias para poder hacer nuestro trabajo.

¡Qué fácil fuera la vida si nos pudiéramos respetar entre todos! ¡Qué fácil fuera si siguiéramos las enseñanzas del humilde carpintero de Galilea que hace más de dos mil años logró tocar corazones con un mensaje tan sencillo: “amaos los unos a los otros”! el mundo sería mucho mejor si pudiéramos vivir en paz y que no sea al revés la enseñanza diciendo armaos los unos contra los otros”.

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