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El virus es la solución final

Sueños…

Esta es la solución final al virus covid-19

Imagine que el virus es la consciencia de la naturaleza. El covid-19 conoce a la perfección su objetivo. Sabe que la vida en el planeta solamente puede sobrevivir sí los humanos ocupan la mitad de las zonas habitables, conoce que la cantidad de humanos que soporta el planeta es solamente de 4 mil millones, está consciente que la vida solamente puede existir en un mundo en donde puedan vivir millones de especies, y que eliminarlas es el inicio de la destrucción total.

Hace 12 mil años, la cantidad de humanos era solamente de 1 millón de habitantes. En aquel momento la cantidad de especies de otros animales y plantas eran impresionantemente mayor, y deslumbraba por la belleza, la heterogeneidad y lo complejo de sus relaciones. Llenas de belleza, dignidad e inocencia. El humano descubrió la agricultura, e inició la construcción de pueblos y ciudades, a esclavizar a otros animales y al mismo humano, y generó excedentes que permitieron el intercambio, el inicio del comercio. El humano descubrió la escritura, la religión, la ciencia y las artes. Empezó su devastador dominio del planeta. Tardó 8,200 años en alcanzar los mil millones de habitantes. Se aceleró la población del planeta por el ser más depredador. En 100 años se alcanzaron los dos mil millones. En 15 años, los 3 mil millones; en 10 años los 4 mil; con gran esfuerzo, en 15 años los 5 mil; en 5 años, los 6 mil; en 11 años los 7; y llegamos al límite, parece ser que la naturaleza no soporta más de 8 mil millones, en el 2019 llegamos a 7 mil 800 millones y apareció el fantasma salvador de la vida en la tierra, el Coronavirus.

Estamos avisados, sí volvemos a la “normalidad” y reiniciamos los traqueteos del amor, nos reproducimos más rápido, sí intensificamos la productividad, la innovación y el consumo depredador, el fin estará más cerca.

Los detonantes de la crisis

Hay varios factores que desencadenaron la crisis. El primero, es evidente, nos guste o no, lo entendamos o no, hay que crear un nuevo paradigma de humanismo. El humano tiene que reconocer que los mismos derechos que el tiene para vivir feliz y tranquilo en la Tierra, lo tienen el resto de los animales y plantas. Tenemos que convivir con la creación. El segundo, es que el sistema económico de intercambio de bienes y servicios intensivos, fundamentado sobre el sistema financiero ha colapsado. Inició su derrumbe con la crisis 2001, la caída de las .com, y muestra que el dinero no puede seguir siendo más importante que la naturaleza y las personas. El caos del sistema financiero internacional, que se generó en el 2008 tiene al mundo en recesión permanente desde ese momento hasta hoy. Hay que frenar la voracidad y poder del sistema financiero y bancario internacional. Es el verdadero jocker del mundo. Mientras el desempleo en todo el mundo alcanza el 40% de la población activa, mientras la pobreza aumenta en todos los países, los indicadores financieros (Dow Jones, Nasdaq, Nikkei, FTSE, Hang Seng Index, SEEC, Índice S&P/TSX, DAX), siguen tan campantes como sí nada pasara. Allí tenemos un agujero negro. No se puede permitir que las bolsas de Nueva York, Londres, Hong Kong, Singapur y Tokio sigan manipulando el futuro del planeta.

El mundo horrorizado y sin esperanzas se enfrenta a una burbuja financiera elevada frente a un sector real de la economía agotado. La avaricia de los sectores financieros que exageraron sus beneficios ha puesto al mundo de rodillas, en su ceguera especuladora los grupos financieros hegemónicos en alianza con los gobiernos del mundo ven la salida en una propuesta agotada. En el 2008-09 fue posible “el rescate” del sistema financiero, endeudando a los gobiernos de todo el mundo. Hoy, ante el gasto acelerado para enfrentar la pandemia de salud, la disminución de los ingresos del Estado por la caída de la producción y el comercio internacional, ya generan una deuda imponderable, apocalíptica. Los Estados que pretendan endeudarse más para salvar los bancos, están condenando al ser humano y la naturaleza al colapso total.

Qué hacer en Centroamérica

No todo son amenazas para nuestros países, las naciones de la región pueden salvarse de otra década perdida. Tenemos que enfrentar con valor y decisión la pandemia de salud y la crisis económica. Tenemos que preguntarle al virus, como lo hiciera Fausto: “¿quién eres?”, la respuesta nos da la clave, Mefistófeles contestó: “Una parte de esa fuerza que siempre quiere el mal y siempre hace el bien.” Así es, la crisis nos permite ver las verdaderas causas del problema y enfrentarlas.

¿Qué hacer?, diseñar un nuevo modelo de desarrollo: compatible con la naturaleza, solidario entre seres humanos, de producción y consumo natural. En la próxima entrega nos atreveremos a proponer un proyecto.

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