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Reapertura de actividades

Poptun

Por ahora, el futuro de Guatemala está marcado por un signo de interrogación.

El domingo, el presidente de la República anunció las nuevas disposiciones que regirán durante los 15 días siguientes. Al mismo tiempo explicó sucintamente el sistema de alertas que funcionarán a partir del 27 de julio.  Un sistema basado en colores y que se identifican por tonos rojo, anaranjado, amarillo y verde, que determinarán el tipo de restricciones que regirán en cada región que se pueden flexibilizar o endurecer, con el fin de brindar un tratamiento diferenciado y alcanzar la nueva normalidad.

Este sistema de alertas no es nuevo, ha sido usado por otros Estados. Sin embargo, sorprende que en nuestro país sólo se monitoreará la evolución epidemiológica en relación al porcentaje de positividad de pruebas realizadas diariamente, pero no se contempla el aumento de pruebas diarias acordes a cien mil habitantes para mantener una cantidad de pruebas fijas para cada día que permitan el diagnóstico, aislamiento y cuidado de las personas con síntomas y de la zona que presente mayor presencia del virus. Guatemala es la gran perdedora en la aplicación de pruebas, luego que otras naciones centroamericanas efectúan mayor número aunque poseen menos población.

Otros países que han puesto fin a las restricciones de movilidad e inician con la reapertura de actividades económicas, previamente al arranque del proceso, han aplicado pruebas masivas y de forma aleatoria a la población o bien han aumentado el número de pruebas para determinar el alcance de la propagación del virus. Preparan la apertura cuando el número de casos ha disminuido.  Simultáneamente han formalizado una serie de medidas que transmiten tranquilidad a la población.

El sistema de recolección de datos sobre el COVID-19 dispuesto por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, corrigió los datos oficiales de casos confirmados y muertes sobrevenidas. No obstante, todavía existe un alto subregistro, porque el número de pruebas que se aplican periódicamente, es muy bajo. Posiblemente esa cantidad está lejos de aumentar a causa que el último proceso de adquisición de pruebas de detección se declaró desierto y existe conflicto si se adquieren pruebas PCR o de antígeno que son menos confiables.

Tener un número de casos confirmados más ajustado a la realidad, permite un retorno a la nueva normalidad más positiva, con menos estrés, y posee un valor agregado que es mantener una actividad productiva y laboral más segura, para que  no existan más costos humanos, ni surjan brotes que impacten la red hospitalaria y que afecten reiteradamente la actividad económica.

En la actualidad, diversas personas rechazan el proceso de reanudación de actividades. Tienen miedo a infectarse e infectar a otros miembros de su familia o incluso perder la vida. Ese temor no es infundado, luego que Guatemala es uno de los países más afectados con la pandemia, los casos aumentan drásticamente y la crisis se agranda por el débil sistema de salud.  Los casos van en escalada y eso se reafirma con la declaración realizada por la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia Covid 19 (Coprecovid) que calcula habrán de 200 a 300 mil casos a final de septiembre, si se levantan las medidas de restricción.

A pesar de la baja tasa de pruebas aplicadas, actualmente las muertes arriban a los 1,244 y existe una elevada tasa de casos confirmados (29,742) de los cuales la mayoría son casos activos (24,175).  A la vez, las autoridades del Ministerio de Salud y Asistencia Social han expresado que en este momento los hospitales están abarrotados.

La decisión que ha tomado el presidente de iniciar la eliminación progresiva de las medidas de confinamiento establecidas en nuestro país para combatir la actual pandemia, en el peor momento de la epidemia donde los casos van en ascenso, puede significar un cambio importante en el abordaje de la pandemia y marcar un drástico aumento de casos y la prolongación de la crisis sanitaria en el territorio nacional.

Por ahora, el futuro de Guatemala está marcado por un signo de interrogación. Sin embargo, ante este signo de interrogación, está la certeza que el tiempo que viene no será más fácil para nuestro país si en el corto plazo no se inicia la reapertura de las actividades productivas porque la paralización ha provocado el aumento de la tasa de desempleo y el incremento de la población que requiere asistencia alimentaria.

Las autoridades de turno deben están conscientes que lo que hacemos ahora nos protegerá para el futuro. En esa medida, les corresponde ampliar el número de pruebas aplicadas diariamente para poseer datos más concretos, fortalecer nuestro sistema de salud y adoptar todas las medidas de salud pública necesarias, como precursor al ordenamiento de la reactivación de las actividades económicas.  Realizar una desescalada sin mayor previsión, constituirá un crimen en contra de la población guatemalteca.

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