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El amparo y el COVID

Desde México

El juicio de amparo fue pensado para evitar la injusticia ante el poderoso, que, embriagado o cegado por su poder, realice actos que lesionen los derechos adquiridos por la misma constitución política.

En el acta de reformas constitucionales de 1847, votada por el congreso y en cuya comisión redactora lideraba don Mariano Otero, se establecería una de las figuras icónicas del derecho mexicano. Además de la supresión de la vicepresidencia en el país, que había sido tan vapuleada en el periodo de su Alteza Serenisima Antonio López de Santa Anna surgiría el amparo como medida protectora del garantismo mexicano.

El amparo ya existía en 1841 en la Constitución de Yucatán, don Manuel Crescencio Rejón había establecido una figura que permitía amparar en el goce de sus derechos a los que pidan su protección contra las providencias del gobernador.

El juicio de amparo es un mecanismo de control para salvaguardar las garantías constitucionales contra actos de autoridad, fue pensado para evitar la injusticia ante el poderoso, que, embriagado o cegado por su poder, realice actos que lesionen los derechos adquiridos por la misma constitución política.

Ninguno de los juristas que pugnaron para establecer el amparo, ni Otero ni Rejón, se hubieran imaginado que el amparo circularía para proteger a médicos y enfermeras ante el covid-19, en nuestro país, decenas de médicos están recurriendo al amparo para evitar atender a pacientes graves de esta enfermedad. Se vuelven diarias las noticias de como personal médico de Monterrey, Puebla, Guadalajara, Metepec y en muchas otras ciudades, han solicitado a la autoridad suspender el acto que les obliga a trabajar en una institución pública.

Hipócrates que vivió en el siglo V a. C., redactó en su juramento: “No llevar otro propósito que el bien y la salud de los enfermos”, condena el mismo instrumento: “Si cumpliereis íntegramente con este Juramento, que podáis gozar de vuestra vida y de vuestro arte y disfrutar de perenne estima entre los hombres. Si lo quebrantáis, que vuestra conciencia y el honor de la profesión médica en la que acabáis de ingresar os lo demanden.”

El IMSS está recibiendo la mayor cantidad de enfermos de COVID19, y está reportando también la mayor cantidad de fallecimientos a consecuencia del temible virus, al mismo tiempo que el personal médico renuncia o se ampara para no atender pacientes con COVID19, los que quedan sufren violencia y la discriminación por el ejercicio de su profesión.

Y en el mundo del revés, donde hay lobos buenos que molestan los malos corderos, hay piratas honestos y brujas hermosas también habrá camas disponibles, pero sin personal que las sepa usar. No todo era comprar ventiladores, sino tener las personas necesarias para usarlos. Ante el COVID en México: Si salgo, que no me infecte, si me infecto que no me agrave, si me agravo que no me intuben, si me intuban que haya camas, si hay camas que haya gente y si hay gente que no la ataquen.

Complicado escenario, se dificulta así el esfuerzo. Hemos abandonado el ser y ahora vemos que somos actos humanos y no seres humanos. En palabras de la poetisa polaca Wislawa Szymborska: Se nos ha negado la idiotez de lo perfecto.

Yo soy Héctor Gil Müller y estoy a tus órdenes.

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