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El dolor de la “sarta de inconsistencias”

Tanmi Tnam

El contagio de guatemaltecos por el Coronavirus sigue avanzando.

El Gobierno hace ajustes del número de contagiados y recuperados a su conveniencia sin pensar en la población. Con el anunciado semáforo ya no hay control en varias cabeceras municipales y en comunidades locales por desconocer en qué lugares hay infectados. Mucha gente ya está en las calles.

La semana pasada, conocimos algunos detalles del perfil del señor presidente de la República de Guatemala, que él mismo dio a conocer ante una expresión concreta de la Guatemala profunda, la desconocida, la que carece de reconocimiento y representación en la organización del Estado actual. Es la Guatemala de la “sarta de inconsistencias” según el señor presidente.  En la cabecera municipal del municipio de Comalapa, Chimaltenango, a través de los medios de comunicación, nos dimos cuenta de un presidente que por el hecho de ser trabajador público electo con el voto de los ciudadanos, piensa y actúa a su gusto. Las grabaciones de la reunión con las autoridades propias de la cultura maya del lugar, es un buen material para estudiar y analizar el racismo, la discriminación y elementos de la tiranía. Las actitudes, reacciones y expresiones del presidente sirven muy bien para estudiar el pasado y el presente del estado ladino, racista, discriminador y antidemocrático. Interesante observar y escuchar al señor presidente sin sensibilidad al dolor de los discriminados, sin compasión por aquellos que llevan siglos viviendo hechos del colonialismo en pleno siglo 21, carente de tacto político para entablar diálogos para la discusión y búsqueda de alternativas de desarrollo para los pueblos de Guatemala. Las percepciones y los conocimientos con que cuenta el señor presidente no están para captar los verdaderos hechos y el impacto negativo que están tras la “sarta de inconsistencias”.  El señor presidente no supo respetar el espacio y la presencia la autoridad maya electa con valores y procedimientos en el marco del servicio a la comunidad, al pueblo y a la naturaleza.

El señor presidente tuvo una gran oportunidad de reconocer y agradecer a las alcaldías comunitarias y alcaldías indígenas de varios municipios del país por el servicio que prestan a las comunidades locales. Hay municipios del occidente de Guatemala que cuentan con 200, 300 o más alcaldes comunitarios y en otros más una alcaldía indígena. Las personas y estas instancias ancestrales mayas no gozan de reconocimiento y salario alguno por parte del Estado, pero en la actualidad, en plena pandemia, son los que hacen el trabajo de seguridad, control  e higienización que con base a limosnas, contribuciones y trabajo gratuito consiguen para desinfectar objetos y espacios de interés común. Las municipalidades, instituciones de espíritu y práctica foráneas a las mismas comunidades mayas, se han aprovechado sin misericordia del trabajo y servicio de estas expresiones organizativas del Pueblo Maya.

Hay algunas obras de historia, que relatan hechos del sufrimiento de los mayas a partir de la invasión española hasta nuestros días. También se refleja en varias leyes que cimentaron la época colonial y los casi doscientos años de vida republicana de la población dominante. En la actualidad, todavía se dan a conocer despojo de tierras, persecución de líderes, castellanización desde la escuela, falta de reconocimiento de los pueblos originarios y la imposición de credo. Sigue el lenguaje y actuación de la colonia “ordeno y mando” dicho y asumido por presidentes y muchos trabajadores públicos de cualquier jerarquía.

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