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El CJNG: discusiones y acciones pendientes

Punto De Vista

Hace unos días, el llamado Grupo de Élite del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), presentó por redes sociales un video mostrando vehículos blindados y armas de alto poder.

Sin duda, un video de propaganda, elaborado para impresionar y amenazar. El CJNG, si bien demuestra evidentes capacidades, en especial ante cárteles rivales, no alcanza aún un potencial de fuego similar al de las fuerzas seguridad, teniendo por el momento un poder relativo. Sin embargo, sería un gran error subestimar la gran capacidad de este tipo de organizaciones para fortalecerse aún más.

Diversos artículos de prensa, investigaciones y expertos en el tema, coinciden en que el CJNG es la organización de tráfico de drogas que genera el mayor impacto en Estados Unidos y la más poderosa de México. Es una organización violenta y ha atacado en diversas ocasiones a funcionarios mexicanos y a sus fuerzas de seguridad. La DEA ha anunciado una recompensa de 10 millones de dólares, por la captura de su líder, Nemesio Oseguera, “El Mencho”.

Lo cierto es, que en menos de una década el CJNG se ha convertido en una de las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas más lucrativas del mundo, cuyos nexos se extienden a toda América, desde Uruguay a Canadá, Europa y Asia, teniendo el control en zonas de los océanos Atlántico y Pacífico, con centros de distribución en Los Ángeles, Nueva York, Chicago, Houston y Atlanta. En México, ha extendido su área de influencia desde Jalisco hacia otros 14 estados, entre ellos: Chiapas, Baja California, Aguascalientes, Tamaulipas y Veracruz.

De acuerdo con el Informe Mundial de Drogas 2020 de Naciones Unidas, los principales flujos de tráfico de opiáceos parten de tres áreas clave de producción: Afganistán, Asia Sudoriental y América Latina, especialmente México, pero en mucha menor medida, Colombia y Guatemala.

Para el caso de la cocaína, las incautaciones en los Estados Unidos, refieren que el 90 por ciento de esta droga se origina en Colombia.  Las incautaciones se triplicaron para el período 2014–2018, de 91 toneladas en 2014 a 272 toneladas en 2018. El principal país de destino continúa siendo Estados Unidos, en particular a través del Océano Pacífico, América Central o hacia México.

El cartel CJNG, domina actualmente el comercio de opioides como es el caso del fentanilo, una droga muy apetecida en Estados Unidos, pero que también ha aumentado su consumo en México. El fentanilo es una droga más tóxica que la morfina y más dañina que la heroína.

Visto el caso del CJNG, parece que en Guatemala no se toma conciencia sobre la posibilidad de que surja un grupo similar, las condiciones están dadas: áreas sin presencia estatal, comunidades pobres que se convierten en leales al narcotráfico y un sinfín de dinero que probablemente sea de los mismos grupos del narcotráfico, financiando otros temas para hacer ruido o distraer.  

Acto seguido, aumenta el tráfico aéreo de drogas hacia Centroamérica, mientras el consumo imparable en Estados Unidos, continua. La pandemia y el confinamiento agravaron las adicciones en dicho país.  

Legalizar o no legalizar el consumo de drogas, el tema quedó estancado años atrás. Seguimos en la guerra contra las drogas, es lo que hay y, si es lo que hay, debemos tomar acciones concretas. El Informe Mundial de Drogas 2020, propone algunas acciones a los Estados, no solo se trata de la oferta, también es el consumo y cada país debe asumir su responsabilidad.

Nos desgastamos en discutir temas superficiales, dejamos aquellos debates entrando el siglo XXI, sobre las misiones de las fuerza de seguridad, las cuales deben estar claramente delimitadas entre el Ejército y la Policía Nacional Civil. Dejamos a la mitad las relaciones entre el Ejército y la sociedad civil en un estado democrático, dejamos tirada la modernización del Ejército y la profesionalización de la Policía, nos inventamos fuerzas de tarea, sin tener clara una base doctrinal que contemple las operaciones contra el narcotráfico en los niveles estratégico, operacional y táctico, lo que en inglés se denomina JIIM (Conjunto, Interagencial, Intergubernamental, Multinacional). Sumado a esto, la necesidad de una inteligencia capaz de ver más allá de la normalidad, que pueda prever donde aterrizará el próximo jet.

La importancia del rol que juega el sistema de justicia en este tema, la prevención y el combate al lavado de dinero, el fortalecimiento de las instituciones encargadas de la prevención del consumo de drogas y los centros de rehabilitación. Los temas son muchos.

Paralelamente, los cárteles se fueron fortaleciendo, ocupando territorios, teniendo mayor influencia en un sinfín de ámbitos. Los vimos crecer y nos quedamos paralizados, nuestra debilidad los fortaleció y aún no damos con su centro de gravedad. Los cárteles seguirán siendo flexibles, se adaptan muy rápido. Con o sin pandemia por COVID-19, continúan operando. Aunque se capture a su líder, surgen diez más para ocupar el puesto. Armados, violentos, ocupando territorios, organizados en ejércitos locales, desafían a las autoridades legítimas y a las fuerzas de seguridad, mientras su negocio prospera en todo el mundo. ¿Qué vamos a hacer?

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