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La rana hervida en el país del Realismo Mágico

Editorial

La analogía se entiende cuando ocurre que, un individuo es incapaz de reaccionar ante situaciones de estrés y/o maltrato sutil.

El denominado síndrome de la rana hervida es una analogía que se usa para describir el fenómeno ocurrido cuando ante un problema que es progresivamente tan lento que sus daños puedan percibirse como a largo plazo o no percibirse, la falta de conciencia genera que no haya reacciones o que estas sean tan tardías como para evitar o revertir los daños que ya están hechos.  La premisa es que si una rana se pone repentinamente en agua hirviendo, saltará, pero si la rana se pone en agua tibia que luego se lleva a ebullición lentamente, no percibirá el peligro y se cocerá hasta la muerte. La historia se usa a menudo como una metáfora de la incapacidad o falta de voluntad de las personas para reaccionar o ser conscientes de las amenazas siniestras que surgen gradualmente en lugar de hacerlo de repente.

La analogía se toma del libro “La rana que no sabía que estaba hervida… y otras lecciones de vida” del escritor y filósofo franco-suizo Olivier Clerc, nacido en Ginebra, que destaca por escribir libros de autoayuda.  En su libro, Clerc usa para describir este fenómeno como analogía la situación de una rana en una cazuela llena de agua a la cual se le va aumentando su temperatura lentamente, debido a que la rana regula su propia temperatura y el aumento de la temperatura es progresivamente tan lento que no puede percibirlo durante gran parte del proceso y para cuando perciba el peligro, no tendrá energía suficiente para saltar y escapar de la cazuela porque la habrá gastado en regular su temperatura para adaptarse al agua; en cambio, si la rana hubiese entrado con el agua a altas temperaturas, habría saltado al percibir como un peligro continuar allí.

Una de las casi únicas controversias habidas sobre la metáfora de “la rana hervida” fue acerca de si era cierto o no el ejemplo dado; es decir, si era verdad que la rana se quedaba quieta mientras el agua se iba calentando poco a poco en la cacerola. Porque a una metáfora se le debe exigir que lo que cuente sea real. Para unos era una farsa, para otros no ofrecía ninguna duda. Se sabía de experimentos científicos contradictorios. Después de algunas controversias, en 1988 se resolvió que: Si la velocidad de calentamiento de la temperatura del agua es menor de 0,02 grados Celsius por minuto, la rana se queda quieta y se muere al final de la cocción, mientras que a mayor velocidad la rana salta y escapa.

En un sentido general, la analogía tiene múltiples aplicaciones.

En el campo de la psicología la analogía se entiende cuando ocurre que, un individuo es incapaz de reaccionar ante situaciones de estrés y/o maltrato sutil (confinamiento, pánico) cuyo deterioro es progresivamente lento, haciendo que el individuo no pueda percatarse y al que se le añade la posterior creencia de no poder salir de dicha situación, provocando un desgaste emocional progresivo. Esto ocurre principalmente cuando el individuo que padece este tipo de situaciones se encuentra en un estado mental de zona de confort donde el individuo permanece pasivo ante los sucesos que experimenta y puede presentar apatía, careciendo también de incentivos.

En el documental “Una verdad incómoda” del año 2006, el ex-vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, hace referencia a este fenómeno comparándolo con la situación del Calentamiento global, explicando como la humanidad se adapta a una situación que de forma progresiva genera un malestar mayor, y que es normalizada debido a su carácter progresivo, ignorando que sus consecuencias resultan cada vez más devastadoras y donde se toma conciencia del problema cuando este ya ha generado un daño irreversible.

En el PAÍS DEL REALISMO MÁGICO, nos han confinado desde marzo del año en curso a una tiranía mediática utilizando el pánico como escudo so pretexto de un virus Chino, que han utilizado los politicastros conducidos por la OMS y los globalistas con su principal lacayo Alejandro Giammattei, para reducirnos bajo un estado de calamidad, que solamente facilita la implantación de una dictadura para ejercer con toda libertad, a su sabor y antojo el poder y la conducción de una nación de borregos, o ranas que no reaccionan ante el peligro latente, por llevarnos bajo el efecto del SINDROME DE LA RANA HERVIDA.

Apocalipsis 21:8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

POR UNA NACIÓN LIBRE JUSTA Y SOLIDARIA.

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