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In memoriam de Sergio Custodio: filósofo guatemalteco

Antropos

Recién recibo la triste noticia, que el filósofo Sergio Custodio, catedrático jubilado de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala, ha partido hacia nuevas dimensiones.

Lo conocí a partir mi estadía en Costa Rica, desde las páginas de una Revista titulada El filósofo, publicada por los estudiantes de filosofía de la Universidad en la cual fui estudiante. En esas páginas Custodio polemizo a fondo, entre otros temas, con el pensador chileno Helio Gallardo acerca de la figura del Che Guevara. Cada uno de ellos, sustentando sus propias ideas acerca de este personaje latinoamericano. Posteriormente lo conocí personalmente en un congreso en el mismo país y a partir de ahí, establecí relación. Me animé a pedirle un artículo para un libro que estaba preparando, el cual me envió y que hoy, en su memoria reproduzco algunos fragmentos.

Mi retorno a Guatemala, significó entre otras cosas, acercarme más a Sergio. Y en efecto, puedo afirmar que fue un sujeto con vocación genuinamente filosófica. Modesto hasta en su forma de vestir. Pausado para hablar y sereno ante las tempestades de una sociedad permanentemente convulsionada. Conversamos y algunas ideas logramos compartir, a pesar de concepciones diferentes. Obviamente estaba claro en este dialogo, que el saber y las preocupaciones filosóficas, nos unían con el debido respeto. Cada uno en su mundo, con interrogantes similares.

Custodio con su característica ironía, siempre ponía en cuestión muchas cosas de la vida nacional y universitaria. Al final, lo perdí de vista al pensionarse el año de 2009 y de cuando en cuando, seguí sus pasos en los libros publicados de su pluma filosófica. De esa cuenta están entre otros: Introducción de la Lógica, La filosofía como aventura de la humanidad, Historia de la teoría del conocimiento filosófico, Fenomenología de la cantidad y la cualidad y de la unidad categorial del ente, Historia y problemas de teoría del conocimiento, Nociones de teoría del conocimiento, Principios de introducción a la lógica. Todos ellos publicados por las editoriales Oscar de León Palacios y de la Universidad de San Carlos.

Y para recrear algunas ideas de Sergio Custodio, me remito al artículo titulado El filósofo hoy, publicado en el libro titulado Pensamiento Filosófico Contemporáneo de la América Central, de la Editorial Oscar de León Palacios el año de 1999, auspiciado por la Universidad de Tromso, Noruega. Esfuerzo realizado por mi persona desde la Universidad Nacional de Costa Rica. Es una recopilación, estudio introductorio, reflexiones y análisis de veinticuatro pensadores centroamericanos, de los cuales incluí cinco de Guatemala, entre ellos Custodio.

En el artículo El filósofo hoy, Custodio nos entrega sus reflexiones acerca de la filosofía. Acude a los ejemplos de grandes figuras del pensamiento filosófico y lanza una de sus primeras apreciaciones al afirmar que la provocación es inherente al filosofar. Preguntar y buscar los fundamentos del saber es lo constituyente del provocar.

La provocación es entonces para el autor el principio del hacer filosófico, pero también su metodología. Sin embargo, esta provocación no es sólo al interrogarse acerca de los saberes, parte esencial de la filosofía, se constituye como un “interrogar originario” pero también como construcción de un sistema.

Para Custodio “las fuentes originarias del preguntar filosófico son inagotables”, surgen entonces nuevas preguntas acerca de problemas nuevos. Puesto que la conciencia, afirma Custodio, no es un “hecho totalmente construido”.

En esta misma línea de pensamiento de Custodio, sostiene que la tarea del filósofo hoy día es la de “destruir toda ilusión, sea esta axiológica, ética, moral, científica, religiosa….es el verdugo de todo dogma, mito, prejuicio….el filósofo es el que se siente provocado por el preguntar filosófico…es el gran provocador; su provocación reside en su preguntar fundamental y la respuesta a ese preguntar: también es provocador para los demás a través de ese preguntar y su actitud ante la vida.”

“Ser filósofo, afirma el autor, es ser Sócrates en su constate preguntar, y Diógenes por su ironía provocativa. Ser filósofo no es una profesión…es un misionero. Es un sentido, una razón de ser, de vida, en fin, es un existenciario, como lo entiende Heidegger…el filósofo debe enseñar el camino que tanto agobia a la humanidad…por ello la intención provocadora del filosofar no conoce límites ni espaciales ni temporales”.

Esencialmente Sergio Custodio entiende en su artículo, que “el filósofo actual no es diferente al filósofo perennis, pues es aquel que se siente provocado racionalmente ante los interrogantes que exigen la búsqueda de fundamentos como respuesta”.

Sergio Custodio se nos fue tempranamente porque le faltaron años para conocer aún más su pensamiento. Queda su obra escrita y hoy la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala, en donde estudió y trabajó por más de treinta años, debería rendirle reconocimiento, tal como colocarle su nombre a una aula o biblioteca.

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