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La tragedia de la salud en Guatemala

Algunos se atreven a llamarle “Sistema de Salud”, sin embargo, esta red de servicios dista mucho de la concepción de sistema.

De acuerdo con la Real Academia Española, la tragedia es una obra dramática cuya acción presenta conflictos de apariencia fatal que mueven a compasión y espanto y que termina generalmente en un desenlace funesto.  La tragedia nació como tal en Grecia y se consolidó con la triada de los grandes trágicos del clasicismo griego: Esquilo, Sófocles y Eurípides.

Sin embargo, esta triada, se queda chica cuando escuchamos testimonios, vemos evidencia y hacemos una simple observación de lo que pasa con el tema de la salud en Guatemala.  Algunos se atreven a llamarle “Sistema de Salud”, sin embargo, esta red de servicios dista mucho de la concepción de sistema.

El abandono, deterioro y crisis de la red de servicios de la salud pública es evidente, la falta de infraestructura, medicamentos, recursos humanos y la pésima administración de las autoridades a cargo de esta cartera, han quedado en evidencia a la enésima potencia con la actual crisis sanitaria que vive nuestro país.

Lo anterior, es consecuencias de un modelo de administración pública heredado que no ha priorizado la salud de su población, como un elemento básico del Desarrollo Humano y que por décadas ha dejado a la suerte de los ciudadanos una responsabilidad estatal.

Si queremos avanzar como sociedad hacia el progreso social, debemos emular lo que otras sociedades han hecho, inversión en salud y educación, pero no en los esquemas actuales.  El problema de la Salud en Guatemala no se trata únicamente de asignación de más recursos, pasa por diseñar un sistema que se base en modelos de salud preventiva y otros métodos alternativos alejados de los intereses de las grandes farmacéuticas transnacionales y de sus representantes locales, que operan en forma de cartel y que nos tienen de rodillas, pagando hasta cinco veces más el valor de medicamentos en comparación con otros países de la región.

Un Estado que de verdad se precie de tomar en serio el tema de Salud, debe esbozar un modelo renovado en el cual tenga igual importancia la salud física, mental y social de su población, entendiendo por esta última como el entorno socioeconómico y familiar del individuo.  Este gobierno tiene la oportunidad de oro de impulsar un verdadero y funcional sistema de salud, en medio de esta crisis sanitaria, deben decidir cuál será su legado en esta materia.

Un sistema integrado debe basarse en el principio que toda persona tiene derecho a la salud, independientemente de su situación económica y laboral. Necesitamos un sistema que integre, ordene y regule todas las funciones sanitarias, pero con la capacidad de descentralizar y desconcentrar los servicios.

Con igual nivel de importancia debe pensarse en un sistema de salud con características socioculturales, reconociendo el alto valor de la interculturalidad de nuestro país y ponderando la sabiduría ancestral, la medicina nativa y la transmisión de estos conocimientos.  Es muy probable que esta tarea supere la labor de un periodo de gobierno, no importa dejarla inconclusa, lo que verdaderamente importa es marcar el punto de inflexión que cambie la tendencia de la curva perversa que hoy demarca la red de servicios públicos de salud en el país.

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