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Posible descertificación, todo comienza así…

Punto De Vista

La certificación sobre cooperación antidrogas, es un proceso que aplica Estados Unidos desde el año 1986, el cual inicia en la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL por sus siglas en inglés) del Departamento de Estado.

La certificación es una evaluación anual del presidente de Estados Unidos al Congreso, acerca de la cooperación de los principales países productores y de tránsito de drogas. El presidente debe certificar que cada uno de estos países, ha cooperado plenamente con Estados Unidos. En ese sentido, tiene tres opciones para aplicar:  

  1. Certificar plenamente,
  2. Denegar la certificación, o
  3. Conceder una certificación basada en intereses nacionales vitales.

Para otorgar la plena certificación, el Presidente debe considerar si los países han cumplido con las metas y los objetivos de la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Drogas Narcóticas y Sustancias Psicotrópicas, si ha alcanzado las metas descritas en un acuerdo bilateral de narcóticos con los Estados Unidos, o en un acuerdo multilateral, si ha tomado medidas legales y de aplicación de la ley para prevenir y castigar la corrupción pública, que facilite la producción, el procesamiento, o el embarque de narcóticos y drogas psicotrópicas y otras sustancias controladas, o que desaliente la investigación o acciones judiciales contra tales actos. Si a un país se le certifica, se autoriza toda la ayuda que había sido retenida.

Por el contrario, si a un país se le descertifica, se suspende la ayuda, además de que Estados Unidos puede votar en contra de cualquier préstamo de varios bancos multilaterales o imponer sanciones comerciales.

Para el caso de Guatemala, la última descertificación fue en febrero del año 2003, cuando el gobierno del presidente George W. Bush, identificó a Guatemala, Haití y Birmania como países que “fallaron de manera demostrativa” en sus obligaciones respecto al combate al narcotráfico, con lo cual la Casa Blanca les negó la certificación como países activos en la lucha antidrogas. En aquel entonces, Paul Simon, Secretario Adjunto para los Asuntos Internacionales de Narcotráfico y Fortalecimiento Legal, expresaba que el problema con Guatemala es la corrupción.

No argumentaré si la certificación es  o no legítima, o si es una herramienta eficaz del control de drogas, sumado a que no toma en cuenta la otra cara de la moneda que es la demanda de drogas desde Estados Unidos. Es un mecanismo que existe y al cual estamos sujetos con las consecuencias señaladas y de entrar nuevamente en la lista de países que no cooperan en el combate a las drogas, se convierte en un golpe político con impacto económico. En el año 2020, debemos preguntarnos si no deberíamos estar en alerta ante una posible descertificación, señales y advertencias ya existen.

Para evitar lo anterior, sería oportuno elaborar un Plan Nacional que abarque los niveles estratégico, operacional y táctico, que demuestre el real compromiso del combate al narcotráfico, entre otras acciones. Estamos aún a tiempo, el proceso de certificación casi comienza.

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