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Cuando el ego nubla la razón, se puede perder el poder

Pluma Invitada

Durante 16 años creyeron que el poder era para siempre, pero como reza un dicho popular, ‘’todo lo que sube baja’’ y al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y a su cúpula seducida e hipnotizada por las mieles que da el poder, les llegó su hora.

Durante su paso por el gobierno olvidaron la humildad, y se dejaron arropar de la arrogancia, de la prepotencia, olvidaron lo más importante, que el pueblo es quien pone y quita a sus autoridades. Se creyeron invencibles, se llegaron a autodefinir como el único partido que sabía ganar elecciones, no estaban muy lejos de la realidad, sus cinco gobiernos así lo evidenciaban, sin embargo, olvidaron que hasta la belleza cansa y el pueblo se cansó del PLD y su cúpula.

Para los más creyentes, ‘’todo tiene su hora debajo del sol’’, y esa hora le llegó al partido más ganador de elecciones, así lo confirman sus seis participaciones en los últimos veinticuatro años, alzándose con la victoria en cinco oportunidades.  No obstante, su score se vio afectado el pasado 5 de julio cuando la democracia les dio la estocada final de lo que se tenía como ‘’crónica de una muerte anunciada’’ su salida del poder.  Esa es la belleza de la democracia, le gusta la variedad.  Colocando el average peledeista en 5 de 6, nada mal para un partido que su más reciente mandato lo colocó en el ojo del huracán por las acusaciones de corrupción a algunos de los integrantes de su gabinete, incluyendo al candidato a la presidencia que presentaron a las pasadas elecciones.

Una derrota que se veía venir.

A casi un mes de las elecciones presidenciales y congresuales en República Dominicana, probablemente para muchos dentro y fuera del Partido de la Liberación Dominicana, no fue sorpresa la derrota sufrida el pasado 5 de julio.  Desde agosto 2019 cuando se desconoció parte de los puntos del acuerdo firmado entre los integrantes de su comité político ocurrido en el año 2015 en Juan Dolio, se venía cocinando una debacle en el partido, la cual se afianzó en las primarias internas abiertas celebradas en el mes de octubre de 2019, en la que se eligió al candidato que los representaría, luego de los resultados cerrados entre los dos precandidatos que se presentaron a la contienda, ya nada fue igual.  Había mucho en juego, y pudo más el ego de dos líderes que las doctrinas sobre la cual se formó este partido, y con ello llegó la división, que, si bien se quiso minimizar la salida del tres veces presidente Leonel Fernández, la realidad le dio de frente, confirmando una frase que ya había sido pronunciada en su momento, un partido dividido, no gana elecciones.

Confirmando lo anterior, llegó el primer round, las elecciones municipales de febrero, donde el PLD recibió su primer derechazo en el cuadrilátero electoral, perdiendo las principales plazas municipales, mismas que siempre han marcado la tendencia hacia unas presidenciales, también perdía la mayoría de alcaldías y distritos municipales que habían sido peledeistas durante los últimos años.

Por primera vez en su historia reciente el PLD se presentaba a un certamen con aspectos nada favorecedores, dividido, desacreditado, señalado por casos de corrupción y con un candidato elaborado al vapor, a lo que se le agregó el elemento Covid19, situación sanitaria que fue aprovechada por el oficialismo para tratar de posicionar en ruta victoriosa a su candidato, poniendo en ejecución el mayor plan de asistencia social y ayudas a los ciudadanos más vulnerables, logrando el efecto contrario. Las encuestadoras de más prestigio y certeras, posicionaban al candidato del PLD en un segundo lugar con una diferencia con pocas posibilidades de siquiera ir a una segunda vuelta faltando unos escasos quince días para la celebración de las elecciones. Por más esfuerzo y recursos inyectados, el 5 de julio, el PLD y su candidato no aguantaron un segundo round y en el primer boletín, el pueblo les pasaba factura a 16 años de arrogancia y de egocentrismo.

Como consecuencia de la derrota llega el análisis de las posibles causas, mostrando a unos miembros con opiniones que asombran, de un día a otro se muestran humildes y muy sensatos. Muchos coinciden en hacer mención de los aspectos que hemos señalado, otros han sido hasta cierto punto extremistas alegando que los Estados Unidos fue el responsable de esa derrota, incluso, algunos han reconocido que la partida de Leonel Fernández tuvo su impacto. Sin embargo, difiero de esto último, con él y sin él la derrota era inminente, si se suman los votos obtenidos entre ambos, igualmente quedaban lejos y más aún, de alcanzar el triunfo. Estas elecciones no se trataron del Partido Revolucionario Moderno, del Partido de la Liberación Dominicana o la Fuerza del Pueblo, se trató del desgaste del poder y, sobre todo, del hartazgo del pueblo que quería salir de las actuales autoridades y de todo lo que oliera a peledeismo. Por tanto, esto no es un triunfo del perremeismo solamente, es un triunfo del pueblo dominicano que sin lugar a dudas emitió un voto de castigo, demostrando que es el soberano a la hora de decidir los destinos del país, tal como señalé en una publicación anterior sobre el poder del voto.

PLD, Luces y sombras a su paso por el Estado dominicano.

No podría polarizar mi análisis al señalar solamente las áreas de mejora del PLD, a pesar de las sombras que haya podido tener durante sus años de gobierno, todas ellas matizadas por temas de corrupción, el clientelismo, y la falta de voluntad de las autoridades a combatirlas, también las luces son parte a resaltar durante su paso por el Estado, eso no se puede negar. El PLD ha sido responsable de grandes reformas que se han orientado al fortalecimiento institucional, la promoción de la transparencia, dando paso a nuevos paradigmas de gobernanza como el Gobierno Abierto, con una economía que se mantuvo en crecimiento, construcción de escuelas, hospitales, establecimiento de proyectos sociales, visitas sorpresas, el Sistema 911, República Digital, teleférico, ampliación del Metro con la línea II, tanda extendida, solo por mencionar algunos. Aunque al parecer el PLD sigue jugando y apostando a salir con total descredito del poder por la manera en la cual se está manejando durante el proceso de transición.

El Partido de la Liberación Dominicana desde ya se proclamó como la mayor fuerza opositora, son tan buenos en esa posición como ganando elecciones, y se dirige a una reconstrucción o restructuración interna, desde ya han puesto su barba en remojo mediante la reflexión y análisis de las causas que lo sacaron del poder. Sin embargo, para lograr ese cometido es necesario un moderno y renovado liderazgo que ponga no solo el oído, sino también el corazón en su militancia y, sobre todo, que no esté cerca de los escándalos de corrupción que ayudaron a su salida del poder. Que esta derrota les sirva de experiencia, nada es para siempre y que la política no debe ser manejada por capricho y para satisfacer el ego.

El PRM de la esperanza

Más de una vez escuché a muchos allegados decir, ‘’no soy perremeista’’, pero hay que sacar al PLD del gobierno. El Partido Revolucionario Moderno hizo muy poco como principal partido opositor, pero tuvo muchos elementos a su favor, que lo llevó a alcanzar alrededor del 53 % de los votos, no fue porque gustará en ese porcentaje de la población, lo obtuvo por razones muy obvias y de las cuales sus miembros desde arriba hasta abajo, deben estar bien claros, su triunfo está fundamentado en lo que he señalado, el hartazgo del pueblo hacia el PLD. En ese sentido, su accionar, sus decisiones desde ya están bajo la lupa y el radar ciudadano que estará vigilante. Debo señalar que el PRM se ha identificado como el ‘’Cambio’’ y en virtud de ese slogan de campaña serán valorados todos sus movimientos, es que los dominicanos han cifrado sus esperanzas en ese cambio, pendiente de que no sean más de lo mismo y tomen muy en cuenta una frase de Abraham Lincoln, ‘’La democracia es el gobierno de la gente, por la gente, para la gente’’, yo le agrego,no para unos pocos.

Finalmente, al presidente electo Luis Abinader y a todos los que desde ya están siendo nominados para conformar su gabinete a partir del próximo 16 de agosto, les recuerdo que el pueblo estará vigilante, tienen cuatro años para demostrar que realmente son el cambio. Que la derrota del PLD sea su mayor referente, y de no cumplir con sus promesas de campaña, nuevamente los dominicanos tendrán la oportunidad de a través del voto, poner en práctica el ejercicio democrático para sacarlos del poder. Aunque debemos darle un compás de espera, entiendo que el nuevo gobierno no viene con una varita mágica y todas las situaciones acumuladas durante 16 años, más la actual situación por el Covid19 no se van a resolver de forma inmediata. Sí, debo acotar que cada uno de los nominados hasta este momento para formar parte del gobierno del cambio, están siendo bien valorados por la ciudadanía, indicando que desde ya se respiran aires de esperanza y verdadero cambio en la República Dominicana.

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