Futuro incierto

Sueños…

Tenemos que aceptar la incertidumbre como forma de construir un mundo resiliente, que se adapte en forma positiva al cambio de los factores externos.

Todos los días, al levantarnos, el nuevo mundo nos trae la duda. ¿Será este el día en que me infecte?, ¿estaremos más cerca de la muerte? Y, sí la pandemia dura un año completo como cambiará mi vida, cómo será mi relación con mis amigos, familiares, compañeros de trabajo.

Cuáles serán los nuevos valores que van a construir la nueva sociedad. Para Margaret Heffernan «La principal lección (de la pandemia de covid-19) es que nos recuerda que la vida es incierta y que si esperamos a la certidumbre siempre llegaremos demasiado tarde[i] La humanidad avanza en la comprensión de las leyes naturales, somos avanzados en física, química, biología, tecnología de la información y los transportes. Pero somo increíblemente ignorantes en la comprensión de las leyes sociales. Somos incapaces de construir una sociedad equitativa, solidaria, incluyente, respetuosa de la naturaleza.

En lo social, como siempre estamos en la incertidumbre. Sabemos que todo cambia, que nada permanece. También sabemos que no hay nada absoluto, que todo es relativo. Pero, no podemos indicar cuál es la tendencia de la sociedad, y su relación con la naturaleza. Cuando se generan los cambios sociales nos sorprenden. ¿Por qué no podemos planificar el futuro?, cuando nuestro modo de vida, nuestra relación con la naturaleza, tienen que cambiar casi nunca cambian como resultado de acciones conscientes del ser humano. Las transformaciones socio-naturales tiene que variar cada cierto tiempo, como resultado de su propia evolución y contradicciones. Para que nuestra vida cambie solamente hay dos caminos. La crisis se presenta, el terremoto socio-económico abate nuestras vida, y cambiamos. El otro camino, sería seguir la pista de los cambios tecnológicos, jurídicos, productivos, ideológicos y proponernos un cambio consciente, este camino es muy extraño que podamos seguirlo los humanos.

La investigadora Heffernan, escribió recientemente: Uncharted: How to map the future, («Inexplorado: Cómo trazar el mapa del futuro»), en donde revalora nuestra actuación diaria, ante nuestras relaciones cotidianas, tanto con nuestros amigos, familiares y compañeros. Y, ante la vida de la naturaleza. Ella se «…se opone a nuestra obsesión con la ‘ciencia’ de la predicción». No debemos predecir tanto, debemos actuar, solamente la acción positiva, respetuosa de la vida nos permitirá avanzar como seres parte de la naturaleza.

Tenemos que aceptar la incertidumbre como forma de construir un mundo resiliente, que se adapte en forma positiva al cambio de los factores externos. La realidad cambia, no podemos predecirla, sí podemos construir valores para adaptarnos en forma democrática, natural y constructiva para un mundo feliz. «No podemos esperar al plan perfecto», concluye Heffernan.

Dice Heffernan que somos ciegos voluntarios. En Willful Blindness: Why We Ignore the Obvious at our Peril («Ceguera deliberada: por qué ignoramos lo obvio a nuestro riesgo»), que nos gusta engañarnos, que creamos mitos, ideologías, religiones para esconder tras las creencias los hechos, las realidades que influyen sobre el cambio. No logramos ver los peligros porque los escondemos o los hacemos invisibles.

Los periódicos manipulan las noticias; los sectores financieros manipulan las tasas de interés, el valor de las acciones y el tipo de cambio; los gobiernos empañan la realidad de la deuda del Estado; los Estados nos venden una idea falsa de unidad nacional. En fin tenemos una ceguera voluntaria, preferimos seguir los partidos de la Champions o del torneo local, abundantes en ídolos con pies de barro.

Existe algo en el ser humano que nos hace cerrar los ojos ante la realidad o inventar responsables externos de nuestras propias acciones. Heffernan afirma: «Pueden ver la ceguera voluntaria en la Iglesia católica, que ignoró décadas de abuso infantil. Pueden ver la ceguera voluntaria en el período previo a la guerra de Irak».

Para nosotros se puede ver nuestra ceguera voluntaria al ignorar que la desnutrición infantil en países de Centroamérica es una causa del atraso nacional. Al no ver que el analfabetismo generalizado es una limitación para el desarrollo y el bienestar de todos. Al no ver que el ruido de las armas ensordece la equidad, la justicia y la solidaridad humana y el aprecio por la naturaleza.

Los humanos no queremos ver que los responsables del agotamiento de las condiciones de vida en el planeta somos nosotros. Nos cuesta comprender que son nuestras acciones las que provocan la frustración, el miedo, la desconfianza en la naturaleza y el resto de humanos. Nos cuesta entender que es la sociedad en su conjunto la responsable del cambio climático, de las pestes y el impacto amenazador sobre la vida en la tierra.

Ojalá que pronto nos hagamos conscientes y empecemos la tarea de construir un nuevo mundo, un nuevo futuro. Este milagro de la creación, este pequeño planeta, la Tierra, merece nuestro mejor esfuerzo por construir un futuro mejor.


[i] Margarita Rodríguez. BBC News Mundo, 22 agosto 2020, https://www.bbc.com/mundo/noticias-53838731

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.