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La Patria del Criollo, una justa y necesaria reflexión

Antropos

La Patria del Criollo, es el gran referente del pensamiento guatemalteco.  Conocer nuestra historia, sin acercarnos a este escrito, es arar en el desierto.

La obra cumbre: La Patria del Criollo de Severo Martínez Peláez, cumple este 2020, los cincuenta años de nacer a luz pública. Este hecho paradigmático, nos motiva sobre una lectura analítica y detenida de este libro, con el sólo propósito de encontrar veredas y caminos que conduzcan nuestros pasos hacia un renacer de un mundo mejor. Este escrito exige la necesaria reflexión para percibir con mediana claridad el fenómeno socio-histórico que marcó el devenir de la nación guatemalteca. A su vez, nos invita a pasar revista de aquellos guatemaltecos que brillaron con destellos de lucidez en la historia inmediata. Cabalmente uno de los capítulos de este libro, fue publicado en la legendaria Revista Alero de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Lo acompañan en ese número el análisis del manifiesto de un grupo de pintores, denominado VERTEBRA, integrado por Marco Augusto Quiroa, Roberto Cabrera y Elmar Rene Rojas, reflexión a cargo de los célebres estetas Leonel Méndez Dávila y Roberto Díaz Castillo.

En el mismo número están los aportes de otros grandes literatos como Augusto Monterroso, Mario Monteforte Toledo y Manuel José Arce. Así como los escritos de científicos sociales como Luis Cardoza y Aragón, Jorge García Laguardia y Severo Martínez Peláez. Sólo en este número de la Revista Alero de la USAC, hay una pléyade de brillantes guatemaltecos.

Obviamente habrá que examinar también el entorno de una generación, que paralelo a los antes citados, nos legaron su arte, ciencia y pensamiento crítico. De forma somera recordamos los nombres de Miguel Angel Asturias, Flavio Herrera, Juan José Arévalo, Jacobo Arbenz, David Vela, Manuel Galich, Rafael Arévalo Martínez, Raúl Leiva, Epaminondas Quintana, Carlos Mérida, Efraín Recinos, Guillermo Grajeda Mena, Juan Sisay, Rodolfo Abularach, Rodolfo Galeotti Torres, Roberto González Goyri, Rodolfo Valladares Fernández, Werner Ovalle López, Oto René Castillo, Roberto Obregón, Mario Payeras, José Luis Villatoro, Oscar Arturo Palencia, Luis Alfredo Arango, Julio Fausto Aguilera, Carlos Zipfel y García, José Mata Gavidia, Daniel Armas, Virgilio Rodríguez Macal, Cesar Brañas, Carlos Samayoa Chinchilla, Hugo Carrillo, Carlos Mencos Martínez, José María López, Arqueles Vela, Alberto Velásquez, Otto Raúl González,  Héctor Nery Castañeda, Saul Osorio, Rafael Piedra Santa Arandi, Rafael Cuevas del Cid, Romeo Imery, Carlos Martínez Durán, José Rölz Bennet, Clemente Marroquín Rojas, Joaquín Pardo, Raúl Aguilar Batres, Jorge Arias de Blois, Rigoberto Juárez Paz, Rodolfo Ortiz Amiel, Augusto Casali, Mario Dary, José Castañeda, Joaquín Noval, Manuel Colom Argueta, Alberto Fuentes Mohr, Adolfo Mijangos López, Huberto Alvarado, Víctor Manuel Gutiérrez, Antonio Obando Sánchez, Mario López Larrave, Augusto Turcios Lima, Hermógenes López, Jorge Sarmientos, Diego Molina, Luis de Lion, Marco Antonio Flores, Carlos Guzmán Bökler, Carlos Gonzales Orellana, Alfredo Guerra Borges, Mario Aníbal González,  Oscar Jiménez de León, Ricardo Bressani, Federico Lehnoff, Fernando Mazariegos, René Poitevin, Edelberto Torres Rivas.

La lista es interminable en el teatro, la música, la poesía, la política, las ciencias físicas, matemáticas y naturales, la docencia, la novela, el ensayo, la investigación histórica, arqueológica y antropológica, destacados artistas, poetas y estudiosos de la diversidad cultural en todas sus manifestaciones étnico-cultural. En fin, fue una explosión de talentos en un pequeño país centroamericano llamado Guatemala.

Habrá que agregar en paralelo, mujeres talentosas y creativas como Laura Rubio, Elisa Hall, Luz Valle, Luz Méndez de la Vega, Olga Matínez Torres, Alaide Foppa, Irma Flaquer, Romelia Alarcón Folgar, Norma Padilla Gálvez,  Margarita Carrera, Myrna Mack Chang, entre muchas más.

Cada una de estas personas se caracterizaron en términos generales, como sujetos pensantes comprometidos críticamente con su entorno social y natural. Les dolía la pobreza de las grandes mayorías, la marginalidad, la discriminación étnico-cultural, la agresión, el abuso del poder, la corrupción, el deterioro del ambiente, la desnutrición de la niñez, el escaso acceso a una buena educación, el derecho a la salud, al empleo y vivienda. Sus escritos, investigaciones y manifestaciones estéticas, marcan un camino hacia la plenitud de la dignidad humana, y a su vez, contribuyeron a sensibilizar con su arte y conocimientos a la ciudadanía de la dureza de un mundo lleno de drama e injusticias.

Esa lúcida generación dejó para la posteridad un legado de talento. Los herederos de este torrente de ideas, tuvieron que enfrentarse entre otras cosas, a la agresión de un Estado represivo. Unos escaparon de la muerte con el exilio forzoso. Otros fueron desaparecidos y asesinados. El terror se posicionó y atemorizaron las voces generando un silencio sordo, pero vivo. Cómo no hay mal que dure cien años ni enfermo que lo soporte, con el pasar del tiempo, renace de nuevo poco a poco el despertar de la conciencia, la creatividad, el pensamiento crítico, el gusto por la investigación y la escritura.

Hoy, cada uno de los creadores de ciencia, arte y pensamiento, han comprendido que este nuevo renacer será sobre la base del respeto a la diversidad de todos los signos. Se trata de reconstruir una nueva nación sobre la base del legado histórico de los antecesores a través del diálogo y la comprensión de las diferentes formas del derecho a pensar diferente.

Es en este sentido, que La Patria del Criollo, es el gran referente del pensamiento guatemalteco. Conocer nuestra historia, sin acercarnos a este escrito, es arar en el desierto. Es una obra que encierra ideas, cosmovisiones, formas de percibir y conceptuar la realidad. Sintéticamente es un enjambre de reflexiones articuladas por una forma de pensar y es, precisamente esta patria, la que debemos trascender. Severo Martínez es el maestro, el gran adivinador de nuestro futuro, quien con lucidez nos advierte con un estilo de escritura impecable, la necesidad de abrir nuevos senderos y caminos para construir una patria donde quepamos todas y todos.

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