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Montesquieu y la elección de magistrados

Evolución

Charles-Louis de Secondat, a quien comúnmente se le refiere como Montesquieu, es reconocido por sentar las bases de la idea de distribución de poder (como él le llamó), conocido como separación de poderes, en un sistema de gobierno republicano.

En el capítulo II relativo al gobierno republicano y las leyes propias de la democracia de su obra El Espíritu de las Leyes, aborda el tema de la elección de jueces. A continuación me permito parafrasear algunas de los argumentos que expone en dicho capítulo.

El pueblo, en quien reside el poder soberano, debe hacer por si mismo todo lo que puede hacer bien; lo demás, debe ser conducido por sus ministros. No serán estos ministros suyos sino los nombra. Por consiguiente, es máxima fundamental en un gobierno republicano que el pueblo nombre a sus ministros, es decir, a sus magistrados. Así como la designación de aquellos que tienen derecho al voto es una ley fundamental en una república, también lo es la manera de dar el voto. La elección por sorteo es natural a la democracia; por sufragio, a la aristocracia. El sorteo es un método de elección que ofende a nadie y deja a todos los ciudadanos la esperanza razonable de servir a su patria. Sin embargo, dado que este método tiene defectos, ha sido la tarea de prominentes legisladores ordenarlo y corregirlo. Solón, en Atenas, dispuso que todos los cargos militares se confiriesen por elección, pero que los senadores y los jueces se designasen por sorteo. Para enmendar los defectos de la elección por sorteo, estatuyó que el elegido fuese examinado por los jueces y que cualquiera tuviera el derecho de señalarle en caso de no ser digno para el cargo. Cuando el período de su magistratura había expirado, eran obligados a someterse a otro juicio en consideración a la manera en que se habían conducido en el cargo. Las personas manifiestamente incapaces para ejercer el cargo debieron haber sido extremadamente reacios a proponerse a sí mismos para ser electos.

No voy a profundizar en una interpretación de Montesquieu y ciertamente algunos de los ejemplos a los que recurre, como por ejemplo en cuanto a divisiones de clases, carecen de contexto en la actualidad gracias a los avances que se han dado en favor de la libertad individual. La idea de designación por sorteo es una proposición válida, legítima, republicana y democrática. Es una idea que he sugerido por mucho tiempo para mejorar sustancialmente los procesos de designación de magistrados de las altas cortes como la Suprema, de Apelaciones y la propia Corte de Constitucionalidad. He planteado la idea del sorteo, dentro de una propuesta integral que incluye mejorar y despolitizar el proceso de postulación, como una respuesta a nuestra realidad, que serviría para liberar el proceso de nombramiento de magistrados de la cooptación de parte de intereses oscuros, políticos o ideológicos. También he incluido en la propuesta la importancia de un mecanismo efectivo de un contrapeso a la propia Corte de Constitucionalidad, algo indispensable dentro de un verdadero sistema republicano. En otros artículos he desarrollado más extensamente las principales características de la propuesta. Por el momento le dejo con dos ideas a considerar para una eventual e ineludible reforma al sistema de justicia. Uno, que la designación final de los magistrados de las altas cortes sea por sorteo y, dos, que exista un contrapeso efectivo y mecanismo de rendición de cuentas para quienes ejercen cualquier magistratura.

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