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Los Nenúfares de Monet

Editado Para La Historia

Sin dudas ha escuchado hablar del movimiento artístico que llevó el nombre de Impresionismo. Quédese conmigo, aquí le explicaré su historia y de dónde viene esa palabra.

En los jardines de lo que fuera el Palacio de las Tullerías en París existen dos construcciones, una en cada uno de los extremos de dicho parque. Ambas miran a la Plaza de la Concordia que se encuentra a 2 pasos. La que está del lado sur, que corresponde a la orilla del río Sena, lleva el nombre de Orangerie. Como podrán observar, este nombre viene de la palabra naranja. La naranja es un fruto bastante banal, pero con los fríos climas del norte de Europa eran frutas poco comunes y extraordinariamente apreciadas.

Los poderosos de los siglos XVIII y XIX se construían invernaderos que llamaban Orangeries para guardar, durante los meses del crudo invierno europeo, naranjos que, dentro de muy elegantes macetas, adornaban los jardines y palacios de estos personajes. El emperador francés Napoleón III fue quien mandó a construir está Orangerie para conservar los naranjos que adornaban los jardines del Palacio de las Tullerías. En este palacio residía con bastante frecuencia en compañía de su esposa, la española María Eugenia de Montijo. Con la caída de Napoleón III y el advenimiento de la tercera República Francesa, la Orangerie fue dedicada a diferentes menesteres, principalmente como almacén del ejército e incluso para manifestaciones como torneos deportivos, salas de exposiciones, salón para banquetes y exposiciones de horticultura.

A finales del siglo XIX surge un movimiento pictórico y de la pintura este movimiento pasó a otras ramas del arte. Este movimiento recibió el nombre de impresionismo. Fue precisamente Claude Monet quien comenzó este movimiento con su cuadro “Impresión, sol naciente”. El nombre del cuadro le dio nombre al movimiento. Muchos fueron los pintores franceses que abrazaron este movimiento. Monet era amigo de larga fecha de un militar que, con la llegada de la Primera Guerra Mundial, fue reconocido como héroe de Francia: Georges Clemenceau y conocido como “El Tigre” por su ferocidad en el combate.

Monet tenía una casa de campo en la hermosa Normandía. Allá el paisaje es siempre verde debido a las constantes lluvias. La casa de Monet estaba en Giverny y, en sus alrededores, se dedicó a construir un inmenso estanque rodeado por hermosos jardines. En los estanques plantó nenúfares y los bordeó de sauces llorones. Este espléndido paisaje fue inspiración para la obra pictórica de Monet.

En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial. Monet pierde a su hijo y cae en una fuerte depresión. La depresión generó un febril deseo de pintar. Durante meses y meses se dedicó a pintar sin descanso grandes cuadros que representaban su estanque con nenúfares. El 11 de noviembre de 1918 se firmó el armisticio mediante el cual Alemania reconocía su derrota. Como Monet era amigo personal del gran héroe de guerra francés, a la mañana siguiente le envió una carta proponiéndole donar al Estado una parte de su obra pictórica que representaba los nenúfares fechando los cuadros con la fecha del día en que se firmó el armisticio.

La proposición fue aceptada con beneplácito y, después de haber pensado instalar dichas obras en el edificio que hoy en día acoge el Museo Rodin, se consideró que el vivero de la Orangerie sería un sitio ideal. De la mano de un arquitecto, Monet preparó en su interior 3 salones. Como el edificio está situado de este a oeste, siguiendo el movimiento del sol, consideraron que las obras que daban al este debía tener la iluminación del amanecer y las obras hacia el oeste la iluminación del atardecer. La distribución interior se hizo en forma de dos grandes elipses unidas por un pequeño salón circular que, si lo vemos desde arriba, representa el símbolo del infinito. Debido a su disposición elíptica, al entrar en cada uno de los salones uno se siente sumergido en el interior del estanque de Giverny. Las obras tienen todas una altura de 1,97 metros y un total de 97 metros de largo, lo que representa casi 200 metros cuadrados de pintura.

En 1927, y a los pocos meses de la muerte de Monet, su amigo Georges Clemenceau inauguró el museo. Es necesario decir que para 1927 el impresionismo ya estaba algo pasado de moda y, si bien el diseño interior de los salones respondía al movimiento arquitectónico en boga en ese momento, el Art Decó, en la pintura triunfaban nuevos movimientos llamados vanguardistas, como el cubismo, el dadaísmo y el fovismo, entre otros. El público parisino no corrió a ver los nenúfares. Incluso en los años posteriores se tapaban los nenúfares para aprovechar el espacio de los salones y presentar exposiciones temporales. Hubo que esperar los años 50 para que el impresionismo volviera al gusto de los entendidos en arte.

Después de grandes arreglos que les hicieron a las instalaciones a comienzo de los años 2000, la Orangerie retoma todo su valor con la monumental obra de Monet y forma parte de uno de los grandes lugares de visita para los amantes del arte que vienen a París.

Casi frente a la Orangerie, del otro lado del Sena, se encuentra el Museo de Orsay, deseado por el expresidente francés Valéry Giscard d’Estaing. El Museo de Orsay se montó en lo que antaño fuera la estación de trenes de Orsay. Este museo se ha dedicado al arte del siglo XIX y allí también podemos apreciar otras obras de otros impresionistas. Pero en la Orangerie podemos seguir visitando, una y otra vez, los Nenúfares de Monet, a los que un entendido ha llamado “La Capilla Sixtina del impresionismo”.

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