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Un futuro resiliente

Sueños…

Sí la paz está con nosotros, el futuro será un mundo de equidad, justicia y buenas relaciones con la naturaleza.

El reto es claro: vamos hacia una catástrofe humanitaria en la región centroamericana, o vamos en busca de un nuevo liderazgo que permita encontrar la ruta del desarrollo para el primer país centroamericano. No hay que olvidar que entramos en la vorágine de la pandemia en el marco de un entorno de shocks externos, tanto políticos, económicos y de cambio climático.

El orden económico internacional vigente desde la caída del muro de Berlin, con una sola superpotencia todopoderosa, con una tendencia imparable de la globalización soportada por un libre comercio imparable, un crecimiento poblacional humano que cubre todo el planeta y un poder inconmensurable de las tecnologías informáticas y de telecomunicaciones, ha llegado a su fin.

La quiebra de las punto-com en el 2001, la quiebra de bancos y financieras especuladoras a nivel global en el 2008 y el ingreso de todo el sistema en una tendencia de recesión económica, tambaleante sobre un insostenible déficit fiscal ha puesto en duda la vigencia del sistema capitalista, del que todos somos parte y responsables. La gran duda es ¿podremos encontrar otra forma de convivir con la naturaleza sin amenazarla?, ¿podremos construir un mundo sin consumo voraz y sin sentido? La inteligencia humana parece decir que sí, nuestra estupidez parece reconocer que no.

Enfrentar la pandemia y la recuperación económica se inscribe en un proyecto más amplio de reformas estructurales al sistema de producción nacional, de administración de los bienes y servicios públicos, de la forma de reorganizar la gobernanza de la nación y generar nuevas relaciones nacionales e internacionales.

¿Qué hacer para no sobrevivir como países en la miseria? Diseñar estrategias propias, nacionales, sin sesgos ideológicos o de interés de las superpotencias. Hay que diseñar estrategias nacionales que nos orienten a vivir en paz y neutralidad con todos, para no ser arrastrados, una vez más, a la locura de la confrontación sin premio.

Los proyectos de organización del nuevo orden internacional están en marcha. Hay que jugar a varias bandas sin morir en el intento. Cada país del tercer mundo tiene que prepararse para participar activamente en los cambios y reformas que seguirán sus tendencias objetivas. Para ello cada país tiene que preparar sus estrategias para que los cambios nacionales e internos estén apegados a los principios de legalidad, democracia participativa, respeto a los derechos humanos, equidad y justicia social, y protección activa de la naturaleza.

Es decir, todos los cambios que están en marcha, responden a la crisis económica internacional que ya venía evolucionando previo a la pandemia; también a las tendencias de la tendencia a la conformación de un nuevo orden económico-político internacional, provocado por el debilitamiento de Estados Unidos, la fragmentación de Europa, la emergencia del poder económico chino, la inexplicable presencia eterna de Rusia y el desorden de los países emergentes. Se añade que la presencia y duración de la crisis del covid-19 va a profundizar los cambios estructurales nacionales e internacionales. Cada país va a escoger que tendencia seguirá: como país desarrollado o como país semifeudal; y tiene que prepararse para estar presente en este cambio histórico.

Es muy aleccionadora la entrevista a Margaret Heffernan realizada por Margarita Rodríguez[i]. Rodríguez preguntó: Hace un año, usted ofreció una charla Ted sobre las habilidades humanas que necesitamos en un mundo impredecible. No muchas personas pudieron haber predicho lo que está ocurriendo en el mundo con la pandemia de covid-19, en este contexto tan particular ¿qué habilidades necesitamos para sobrevivir?

Con extraordinario optimismo Heffernan respondió “…todo el país, todo el mundo, sólo mejorará en la medida en que todos mejoremos”, pareciera claro que los retos del momento actual solamente pueden superarse con el esfuerzo colectivo de todos. Será el momento en que los humanos demos ejemplo de nuestra capacidad de imaginar futuros posibles, y acciones colectivas necesarias para resolver alcanzar esos futuros. ¿Seremos capaces de pensar en forma diferente?

Como especie solamente podremos sobrevivir sí respetamos al resto de especies. Las leyes de la evolución de Darwin niegan esa posibilidad. ¿Cómo podré adaptar mi vida, y mis habilidades que desaparecen a este nuevo mundo?

Con gran visión Heffernan dice “…Las personas que perdieron sus trabajos o están por perderlos necesitan ayuda y nosotros necesitamos ayudarlos, si podemos, porque a la larga todo el país, todo el mundo, sólo mejorará en la medida en que todos mejoremos.”

Podremos contradecir a Darwin y Hawkins, y pensar que podemos enterrar el gen egoísta y cooperar, en forma equilibrada para un final de acuerdo colectivo. “Este no es el momento para ser egoístas ni egocéntricos, sino para pensar en que si todos estamos siendo afectados por la pandemia: ¿cómo nos podemos ayudar para enfrentarla?”


[i] BBC News Mundo, 22 agosto 2020, https://www.bbc.com/mundo/noticias-53838731

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