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La simpleza en los actos

Ventana Cultural

“El Maestro propuso un enigma: «¿Qué es lo que el artista y el músico tienen en común con el místico?» Todos se dieron por vencidos. «La certeza de que el lenguaje más sutil no es el que articulan los labios», dijo el Maestro. Un minuto para el absurdo. Anthony De Mello

Mucho se habla del mínimo esfuerzo de una manera peyorativa, cuando en realidad es una ley universal espiritual que se ha ido enseñando desde milenios atrás.

Vivimos en un momento donde todo se tiene que hacer en el preciso instante, donde la adrenalina es el aliciente para “la acción efectiva”, dejando todo de último minuto. La rapidez, el “complicarse la existencia” hace al hombre frustrarse cada día más.

La ley del mínimo esfuerzo nos dice que, cuando algo nos agobie, detenernos. Dice el doctor y filósofo Indo Deepack Chopra, que la ley de menor esfuerzo consiste que ante varias posibilidades, la mejor opción es la que indique el menor grado de energía, por su puesto, esto no es holgazanería ni nada que se le parezca, simplemente actuar de una forma más inteligente y eficiente, es decir, buscar maneras más sencillas de satisfacer nuestras necesidades.

Se dice que el camino hacia uno mismo es el más peligroso, porque es ascendente y está lleno de obstáculos y piedras hacia nuestro destino. Cuando uno se encuentra con limitaciones todo el tiempo, solo basta detenerse, pensar y analizar, buscar la solución más simple para evitar la frustración.

La frustración, el agobio, el estrés, significa que estás queriendo abarcar más de lo que se da. En la cultura japonesa, los samuráis, antes de ir a la batalla, se dedicaban a inspirarse, escribir poesías, haikus específicamente, que son las formas más simples en la expresión poética que hay, pero son mucho más profundas.

La calidad de tu trabajo se da no en cuánto hagas, sino en como te inspiras, eso dará mayor claridad a tus acciones. La inspiración es más efectiva porque es más libre. Los artistas, en todas sus ramas llevan la inspiración en todas sus acciones, porque es más libre que cualquier acto predeterminado. Muchas cosas nos pueden inspirar. Una puesta de sol o el amanecer, el canto de las aves, escuchar la lluvia caer o el agua de los ríos correr.

Los grandes maestros de la historia, hasta los psiquiatras y psicólogos dicen que no debemos actuar cuando estemos frustrados, molestos, cansados o agobiados, porque nuestras acciones y decisiones serán frustradas, molestas, cansadas o agobiadas, para eso es mejor detenerse, “consultarlo con la almohada” y, ya con la cabeza más fría y el corazón sosegado, tomar una determinación.

Cambia el rumbo, pero no cambies la meta. Cuando las acciones que te llevan a tu objetivo no son lo que esperabas, lo que puedes hacer es detenerte y revisar, cambia la acción si es necesario, pero jamás pierdas el enfoque hacia lo que quieres lograr. Myamoto Musashi, uno de los maestros samuráis que vivió durante el Japón feudal, dijo algo que es realmente cierto y fundamental: “Debes entender que hay más de un camino a la montaña”.

Disfrutar del camino es parte de la aventura de la vida. Aprender es disfrutar de lo que se hace. Tanto se ha dicho que hemos venido a disfrutar, a aprender. No somos perfectos, pero somos capaces de irnos perfeccionando, de ser cada vez mejores.

La ley del mínimo esfuerzo no tiene nada que ver con ser holgazán o abandonarlo todo, solamente es buscar las acciones más sencillas para lograr paso a paso cada uno de nuestros objetivos sin dejar de ser responsables de nuestra vida. Hemos venido a aprender a ser como el agua, fluir para no estancarse y podrirse, simplemente, ser.

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