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El 15 de septiembre

Tanmi Tnam

Debido al Coronavirus en pleno auge, por el momento el país está libre de desfiles, antorchas, caravanas de carros, excursiones y los padres de familia no han hecho gastos extras por la compra de uniformes.

Conmemorar el 15 de septiembre de 1821 mientras que millones de guatemaltecos todavía no son reconocidos y representados en la estructura del Estado de Guatemala, la fiesta pierde trascendencia porque este modelo de Estado cada día provoca exclusión, discriminación, miseria, extrema pobreza y más emigrantes. Estos son hechos que invitan y obligan a todos los guatemaltecos a revisar este modelo de Estado de manera consciente, responsable y a la luz de conceptos poco o nada vividos como la libertad, la democracia, la justicia, la paz y el desarrollo. La celebración actual del 15 de septiembre de 1821, es un acontecimiento que para algunos es un hecho a rememorar porque realmente todavía disfrutan de los efectos de esa libertad que alcanzaron sus ancestros y que, además, siguen gozando de enormes ventajas hasta nuestros días. Cobra sentido el esperar con ansias la celebración de los 199 años de haberse efectuado la independencia porque a este momento controlan la riqueza y el poder en el país, muchos de sus familiares están laborando en el Ejecutivo, en el Congreso, en el Organismo Judicial y en todas las instituciones oficiales del Estado de Guatemala. Además, algunos han consolidado prácticas nada apreciables ni convenientes como el nepotismo, la corrupción, la impunidad, la continuidad del saqueo a los más desheredados y el uso de la persecución para quienes alzan voz por los excluidos.

¿Cuáles son las razones para celebrar la independencia? si como país presentamos los peores indicadores de las condiciones de vida en que vive la mayoría de habitantes que todos los días están expuestos a los efectos e impactos de estrategias y acciones que los encamina cada vez más a la pobreza y al olvido por tener un Estado al servicio de pocos. Qué independencia hay que celebrar en Guatemala, si los pueblos originarios no participan ni están representados en la organización que se llama Estado y que debería ser de todos y cuyo fin según el artículo 1º de la Constitución de la República es “la realización del bien común” y en cuyo artículo 2 aparece el deber del Estado que es “garantizar a los habitantes de la República la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de la persona”.

Algunos datos que la historia registra, es que el 15 de septiembre de 1821, se organizó por los pocos allegados al poder político y económico de aquel tiempo y no hubo participación del pueblo de Guatemala. Así lo dice el acta celebrada en aquel entonces. En todo caso, las grandes ventajas están a favor de quienes en la actualidad se reconocen como herederos y partidarios de quienes celebraron aquel histórico hecho y que, gracias a la invasión, la vida colonial y la independencia, hoy controlan todo a su favor.

Para los pueblos Xinka, Garífuna y Maya, el 15 de septiembre de 1821 fue otro gran momento que la historia registra y cuyo significado y práctica es la continuidad de la pérdida de la libertad, eliminación de la autonomía y de la autodeterminación, despojo de tierras, marginación y eliminación lenta de los idiomas y culturas de pueblos originarios. Es tiempo de que los cuatro pueblos de Guatemala construyan un proyecto de Estado multiétnico, justo, incluyente y democrático que vele por el bien común y la plenitud de vida de todos. No más dependencia y sumisión a costa de la soberanía de los pueblos de Guatemala.

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