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¿Premio Nobel de la Paz para Trump?: Una distinción merecida

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Trump merece la nominación al Premio Nobel de la Paz.  La izquierda protesta, pero sin necesidad. Trump no recibirá el Premio de la Paz. Eso se sabe, porque el proceso es demasiado politizado.  Sin embargo, se lo merece.  Así como dijeron con impeachment, “una vez acusado, estás manchado.” Lo mismo aplica. “Una vez nominado, estás honrado.”

Para sorpresa y consternación de muchos, el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, ha sido nominado para recibir el Premio Nobel de la Paz, dos veces en una semana, por distintos logros en iniciativas de paz, cuando en verdad ya son tres logros concretos.  Los temas son la normalización de relaciones entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, entre Kosovo y Serbia, y el anuncio del gobierno de Bahrein, que normalizaría relaciones con Israel también.

En la primera ocasión, el 9 de septiembre, 2020, Trump fue nominado por el noruego Christian Tybring-Gjedde, miembro del Parlamento por el Partido del Progreso.  Tybring-Gjedde dijo que Trump debería ser considerado debido a su trabajo “para un acuerdo de paz entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel que abre la posibilidad de una paz en el Medio Oriente.” Dijo que nominó a Trump el miércoles 9 de septiembre y agregó que “Donald Trump cumple con los criterios” para el Premio Nobel de la Paz.

El 11 de septiembre, otro parlamentario noruego, Magnus Jacobsson, anunció:

He nominado al gobierno de Estados Unidos y a los gobiernos de Kosovo y Serbia para el Premio Nobel de la Paz por su trabajo conjunto por la paz y el desarrollo económico, a través del acuerdo de cooperación firmado en la Casa Blanca. El comercio y las comunicaciones son pilares importantes para la paz.

En el aniversario de los ataques del terrorismo islámico a Estados Unidos, el 11 de septiembre, Univisión reportó “Trump anuncia que Bahrein establecerá relaciones diplomáticas con Israel.”

Barhein se convertiría en el cuarto país árabe en reconocer a Israel, detrás de Egipto, Jordania y los Emiratos.

Si el lector encuentra difícil creer las noticias, sobre los acuerdos, y la nominación de Trump para el Premio de la Paz, se entiende. La narrativa de los medios cuando Trump asumió el poder es que iba a causar la tercera guerra mundial, que su presunto racismo contra los musulmanes le iba a cerrar puertas en el Medio Oriente, y que su abandono de la estrategia de apaciguamiento de Irán en la región iba a terminar en una conflagración tremenda que consumiría toda la región.

Bajo Trump, en el Medio Oriente, la región más conflictiva y estratégica del mundo, ha ocurrido todo lo opuesto a que informaban los medios y los expertos en seguridad. Trump ha logrado aislar al régimen terrorista islámico de Irán de sus propios vecinos.  Los países del Golfo Pérsico temen a Irán, no a Israel, cosa que los expertos de Obama no reconocían. Cuando Trump se salió del acuerdo personal de Obama con el régimen terrorista, un acuerdo de apaciguamiento al régimen responsable del conflicto en la región, los expertos en seguridad, y los medios, advertían guerra interminable.  No resultó así. Al marcar línea dura de apoyo a Israel, que consiste en nada más que en reconocimiento de su derecho de existir, el equipo de Trump cambió los parámetros de las negociaciones.  Trump movió la embajada de Estados Unidos a Jerusalén, los expertos y sus ecos en los medios masivos advirtieron guerra interminable en la región, pero en vez de todo eso, se ha logrado avances concretos en materia de paz.

Trump recibió dos nominaciones válidas al Premio Nobel de la Paz, por sus esfuerzos de política exterior con Israel y los Emiratos Árabes Unidos, y Kosovo y Serbia. Luego salió la noticia que Bahrein se sumaba al acuerdo con Israel.  Para conocedores de la política exterior de los países del Medio Oriente, es sabido que nada de esto pasaría sin la aprobación de Arabia Saudita, la contraparte rival al régimen terrorista de Irán en la región de Medio Oriente.  Todo apunta que el acuerdo de paz entre Israel y los países del Golfo se extenderán.

El logro es concreto, y real. Trump merece la nominación al Premio Nobel de la Paz.  La izquierda protesta, pero sin necesidad. Trump no recibirá el Premio de la Paz. Eso se sabe, porque el proceso es demasiado politizado. Sin embargo, se lo merece. Así como dijeron con impeachment, “una vez acusado, estás manchado.” Lo mismo aplica. “Una vez nominado, estás honrado.”

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