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Tras 199 años todo sigue igual

Barataria

Mientras el guatemalteco se desvive día y noche para suplir sus propias y grandes necesidades, quienes detentan el poder únicamente lo utilizan de excusa para continuar saqueando los dineros públicos.

El pasado 15 de Septiembre, Guatemala celebró el 199 aniversario de Independencia que culminó con el régimen colonial.  En los umbrales de cumplir 200 años de aquel evento, nuestro país transita bajo el mismo esquema de aquellos que decidieron en un momento de la historia ya no depender de la Corona Española más por razones personales que patrióticas, tanto así que quien era el Jefe Político representando al Reino de España terminó siendo el primer presidente provisional de la naciente nación centroamericana.  De manera que, como siempre se utilizaron los conceptos de “pueblo”, “voluntad popular” y otros vocablos solamente se utilizaron para dar la apariencia de parecer incluyente un acto que en realidad solamente beneficiaría a unos pocos.

Puesto que la gesta independentista no surgió de un pueblo oprimido tampoco podemos esperar que hasta nuestros días las cosas sean diferentes. Porque un grupo de privilegiados que deseaban continuar con sus cuotas de poder, proteger sus capitales y continuar explotando a muchos otros guatemaltecos que más tarde heredarían con todo y tierras, manteniendo un status que trasladarían entre padres a hijos hasta nuestros días y cuyos apellidos siempre han estado presentes, tras bambalinas manejando los hilos de poder, dejando el trabajo sucio a unos que creyéndose políticos suponen que gobiernan pero en realidad solamente obedecen ciegamente a quien los colocó en el poder a través de argucias y el cacicazgo de partidos políticos, que únicamente utilizan el voto popular como vehículo para alcanzar el poder .

A 199 años de la independencia, todo sigue igual porque aún continúa en Guatemala un sistema que promueve la desigualdad de oportunidades y la exclusión de la población y privilegia el proteccionismo para los grandes capitales haciéndoles leyes a la medida y la concentración del poder político y riqueza responde a unos pocos y no a la necesidades de las mayorías.  Y, lo que llamamos democracia en nuestro país se limita a acudir a las elecciones cada cuatro años emitir un voto para a elegir dentro de los candidatos que nos permiten porque con la práctica de descalificar candidatos de parte del Tribunal Supremo Electoral ya no podemos hablar de elecciones libres y al final solo que en la utilización de las masas populares para legitimar un sistema que se encuentra podrido desde hace mucho tiempo dado que los partidos políticos tienen dueño, se organizan entorno a una persona, con una visión miope de alcanzar la presidencia una sola vez y hacer cuanto acto de corrupción puedan para ser la próxima generación de ricos emergentes a costas del erario público.

Guatemala se encuentra cerca del bicentenario de una independencia, que nos han inculcado y enseñado en el sistema educativo como una gesta patriótica pero que en realidad no fue así como se puede corroborar. Los próceres de la independencia en realidad fueron un grupúsculo de personajes interesados que le dieron apariencia de legalidad a una serie de actos encaminados a mantener y proteger la riqueza y el poder obtenido ilegítimamente mediante las intrigas que eran el pan de cada día en la corte real española.

Al final de todo nos encaminamos 200 años después con un país igual o peor que el que se independizó de España en 1821, puesto que ahora mismo disfrazan de legalidad todos los actos tendientes a mantener sus cuotas de poder y privilegios.  En nombre de esta legalidad se han dictado sentencias y resoluciones que no están fundadas a derecho, se han desconocido fallos judiciales irrespetando el propio Estado de Derecho, el Tribunal Supremo Electoral participó activamente en promover a un candidato que ocupando el quinto lugar llego a la presidencia porque le hicieron en grandísimo favor de quitarle del camino a tres de sus contendientes más fuertes.  Y mantenemos un sistema judicial ilegítimo porque al día de hoy ya ha transcurrido casi un año en que debió elegirse nuevos magistrados y aún estamos en las mismas.  Total, darle apariencia de legalidad para legitimar un sistema que en realidad viola todas las garantías y derechos elementales no es ni un Estado de Derecho ni un Estado Independiente, porque el poder político sigue a merced de grupos de poder que les interesa continuar manteniendo este país así como esta o peor porque mientras el guatemalteco se desvive día y noche para suplir sus propias y grandes necesidades, quienes detentan el poder únicamente lo utilizan de excusa para continuar saqueando los dineros públicos. Así utilizan la desnutrición, el sistema de salud, el seguro escolar, la refacción escolar y otras grandes necesidades de la población, hasta una pandemia para continuar con el saqueo y llevamos años y años con los mismos problemas estructurales y el presupuesto aumenta pero no hay inversión pública de manera alguna.

Pueden pasar muchos más años celebrando la firma de un acta en 1821, que en ninguna manera representó sentar las bases de un Estado Independiente sino que, como ya se indicó solamente planteo un cambio para que ciertos grupos conservaran riqueza y privilegios.  Guatemala necesita un cambio estructural y en tanto no se dé, siempre estaremos siendo utilizados para legitimar y darle apariencia de legalidad al saqueo, la corrupción y la desigualdad.

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