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La ley del mentalismo como ley universal

Ventana Cultural

“TODO ES MENTE… EL UNIVERSO ES MENTAL” EL KYBALION

Las antiguas culturas hablaban del espacio mental y como dominar a nuestra mente para que trabaje para nosotros. La mente es un instrumento muy valioso, que tiene tantas puertas y aperturas que paso a paso, siguiendo las enseñanzas ancestrales, se puede allanar el camino para su uso adecuado.

La mente puede tener dos funciones fundamentales: o es nuestra aliada o es nuestro mayor verdugo, la decisión depende de nosotros. La mente es el segundo elemento con el que se compone la humanidad y el universo de los tres.

La mente se puede alimentar de buena lectura, de buena música, una buena conversación, buena televisión, pero también se puede alimentar de pura basura: lectura superficial, chismes, violencia, misoginia, ¿Con qué alimentas tu mente? Esa es elección de cada uno de nosotros.

En la mente radican las seis emociones básicas más el odio y el amor. En la mente está la felicidad, la tristeza, el hastío, el temor, la ira, la sorpresa, el odio y el amor.

Nuestra cultura nos ha enseñado que uno no debe expresar sus emociones de manera espontánea, invalidándolas totalmente. Todos tenemos derecho a estar felices, a estar tristes, a sentir asco o hastío, a asustarnos, a sentir miedo, a amar y a odiar. Sentir cada una de estas emociones es una decisión instantánea.

Ordena tu entorno, ordenarás tu mente, dicen las antiguas enseñanzas. Las grandes civilizaciones que pisaron nuestro planeta sabían de esta Gran Inteligencia Universal que le dio a cada uno de los seres que habita la tierra un pedazo de su esencia.

La mente tiene cinco procesos que son fundamentales que indistintamente se utilizan, estos son: pensar, comprender, aprender, elegir y decidir y vamos a ver a groso modo cada una de estas.

La primera es pensar: ¿Qué pensamos? ¿Pensamos bien o suponemos? En esta función, muchos de nosotros nos enfocamos en suponer. El ser humano sufre más por lo que supone que por lo que realmente es. La suposición es la manera negativa del pensamiento.

La siguiente es comprender: preguntémonos ¿entiendo lo que leo? ¿entiendo lo que me están hablando? Un ejercicio para desarrollar la comprensión es preguntando con la afirmación “permíteme ver si comprendí… ¿preguntaste tal cosa?” o preguntarse sobre una lectura.

La siguiente es aprender: todos los seres humanos aprendemos, muchas veces, debemos aprender a manejar un aparato, por dar un ejemplo, las diferentes plataformas para poder comunicarnos. Todos los días aprendemos algo nuevo.

La siguiente es elegir: todos tenemos capacidad de elección. Todo depende de nosotros y de qué queremos. Yo puedo elegir vivir bien, tener mayor calidad de vida, tener una buena pareja, un mejor empleo, y una lista muy larga de elecciones. Pero elegir y decidir no es lo mismo, y ese es el siguiente punto.

Decidir: cuando ya elegí algo, yo puedo decidir si me conviene o no, si me sirve o no, si es bueno para mí o no. Por citar un ejemplo, yo elegí cambiar de trabajo, pero aún no decido a donde irme o a que dedicarme. Cuando uno toma la decisión, actúa conforme a eso.

Cuenta el mito de Prometeo, que Zeus los había castigado a él y a su hermano Epimeteo en otorgar los dones a cada uno de los seres de este planeta. Epimeteo rogó a Prometeo que le dejara hacerlo bajo su supervisión. Cuando terminó, no había quedado nada para los humanos y Prometeo tuvo que idear algo para ayudarlos. Bajó hasta la fragua de Hefaistos, robó el fuego dejado para los dioses y se los entregó a la humanidad. Al darse cuenta Zeus del acto de Prometeo, lo castigó encadenándolo en el Monte Cáucaso, donde las águilas le devoraban el hígado restaurándose por la noche.

Para las antiguas culturas, el fuego es la mente. En artes marciales, por ejemplo, para calmar la mente es el arte del tiro con arco. Centrar la atención en la diana para lanzar la flecha, es decir, vivir en el aquí y el ahora. De acuerdo a esto, nuestra mente está siempre a nuestro servicio, no puede viajar al pasado para tener episodios de depresión crónica o al futuro para llenarnos de ansiedades.

La ley del mentalismo es muy compleja. Como ley universal nos tardaríamos bastante en escudriñar todos sus secretos. Pero nos deja estas enormes enseñanzas:

  • Es nuestra mente la que ama y odia, tomando en cuenta que el odio es la forma oscura negativa del amor, así como la envidia es la forma oscura de la admiración. Cuando odiamos, le damos demasiada importancia a la forma de actuar o de decir de los otros, y poca importancia a nosotros mismos.
  • En nuestra mente se acumulan las emociones. Algunas son de protección como la ira, el miedo, la sorpresa y el asco. La tristeza y la alegría son dos emociones que más se experimentan y todas ellas tienen una alta carga de energía que te renuevan o te agotan.
  • La mayor lección de todas: en nuestra mente está la calidad de vida que queremos llevar.
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