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Pueblos originarios ante el bicentenario de la independencia (1)

Tanmi Tnam

En el mundo se han registrado acontecimientos con impactos extremos como en el caso de las invasiones que se han dado en distintas épocas.

Los pueblos originarios de Guatemala, fueron invadidos en 1524 y desde entonces han vivido secuelas en el campo político, económico, cultural y en cualquier área de la vida colectiva. En la actualidad, para los pueblos de Guatemala, es necesario comprender los hechos y los períodos para ubicar los antecedentes del bicentenario de la independencia con el objetivo de comprender en parte el estado de las condiciones actuales y aportar en la construcción del país que se desea tener.  Solamente quien siente o identifica el dolor de las consecuencias de problemas estructurales que se viven en la actualidad puede despertar interés por el estudio de las ventajas y desventajas que trajo la independencia. El debate y la reflexión nos debe acercar a todos, desde distintos puntos de vista, a comprender un hecho que afecta particularmente a los pueblos indígenas y al país en general.

Ante la próxima celebración del bicentenario de la independencia de quienes actuaron en 1821 y otras fechas subsiguientes, los pueblos originarios tienen la oportunidad de insistir en la recuperación y continuidad de su propia historia sobre el hilo que se registra desde antes de la invasión hasta nuestros días. Es del conocimiento de todos, que generalmente se estudia la historia que relata acontecimientos que tienen sentido e importancia para quienes se identifican o se relacionan con los actores que declararon su independencia en aquella época. Para muchos, ha sido común escuchar y escribir que la historia de Guatemala inició en 1492. Los pueblos originarios están antes que la misma invasión.

La historia de los pueblos originarios de Guatemala la deben escribir las hijas y los hijos de los pueblos invadidos, cualquier otro guatemalteco o investigador con postura crítica para hacer llegar una historia que se aproxima más a los hechos documentados y vividos durante la invasión y los casi trescientos años de sometimiento y esclavitud durante la época colonial. Es de considerar que el calvario de los pueblos originarios no ha tenido tregua.

Revisar los antecedentes del acontecimiento que se conoce como independencia, es necesario porque ubica cada hecho y su impacto en la vida de los pueblos de aquellos años y cómo se aprecian en las condiciones de vida actuales. En este sentido, es preciso asumir un proceso que debería lograr que el 60 % de la población guatemalteca se libere de impactos negativos de problemas estructurales que se viven como la pobreza, la extrema pobreza, el analfabetismo, la desnutrición, el racismo y la discriminación.

Las fuerzas vivas, los investigadores y profesionales actuales deben posicionar el estudio de la historia de cada pueblo y asumir un gran proceso de formación y autoformación para aportar a reescribir la historia que capte la vida, el sufrimiento y los componentes del futuro que posibilite a todos los pueblos mejores condiciones de vida. El Ministerio de Educación, el Ministerio de Cultura y Deportes, la Universidad de San Carlos de Guatemala y los centros de investigación deben asumir el abordaje crítico y plural para reescribir la historia que debe aportar a la construcción del país que todos desean en la actualidad. Démosle una oportunidad a la voz de las historias de la historia de Guatemala que aporten información, datos y sentido a la Guatemala democrática del futuro, con justicia, paz y plenitud de vida para todos los pueblos.

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