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Los síntomas invisibles

Punto de Vista

He estado leyendo algunos artículos sobre los síntomas que persisten luego de padecer el virus COVID 19 y sus efectos, incluso, en personas con síntomas leves. Más allá de una vacuna efectiva, lo cierto es, que la pandemia dejó a cientos o quizás miles de personas con secuelas de largo plazo, o para toda la vida, que es imperativo atender.

Asimismo, no se descarta que la ausencia de síntomas no implique ausencia de daño. La población asintomática infectada por COVID-19, posee tanta carga viral como las personas que desarrollan síntomas.

Luego de meses de convivir con el virus, la evidencia científica nos dice que el COVID 19 lejos está de ser una simple gripe, en miles de pacientes provoca daños irreversibles o por lo menos prolongados. Las secuelas dejadas van desde daños físicos en pulmones, corazón, riñones, intestinos, sistema cardio vascular, cerebro, etc., hasta problemas psicológicos. Los pacientes no se reestablecen por completo y la fragilidad emocional está presente.

A medida que pasa el tiempo, se conoce más sobre lo que llamaría “los síntomas invisibles” post COVID-19, esos síntomas de los cuales no se habla, no se le presta la debida atención o se le resta importancia. Concentrados aún en como detener la propagación del virus, el acceso a pruebas, medicinas y atención hospitalaria también es necesario dar el debido seguimiento a los pacientes que han logrado salir de la enfermedad. El virus es más complicado de lo que imaginamos al inicio.

Sin temor a equivocarme, no estamos pensando de manera integral, es decir en una sanación física y emocional completa.  Algunos pensarán que exagero, no lo creo así. Es necesario atender las secuelas en los pacientes y entender las consecuencias a mediano y largo plazo en la sociedad.

Si bien no hay guías o protocolos comunes al seguimiento de las personas, si es necesario un abordaje más completo o interdisciplinario, necesitando de “unidades post COVID-19”, que realicen el monitoreo de los pacientes luego de transitar la enfermedad y que aún siguen batallando para lograr una total recuperación.

Otro aspecto que no quiero dejar de lado en el abordaje de la pandemia es la atención a los trabajadores de la salud, en el sentido de promover intervenciones para su bienestar físico y mental, porque día a día están expuestos al virus.  A ellos, gracias por su incansable labor.

El coronavirus nos ha dado en toda la cara y arroja al debate sobre cómo debemos pensar a la sociedad en el futuro cercano, cómo abordar y salir de la crisis, que rol juega el Estado para cuidar a esa población que aún necesita de apoyos y ser monitoreada por más tiempo. Tengamos empatía por las personas que han perdido a sus familiares y las que aún están en recuperación, no hay que dejarlas solas. Los síntomas invisibles pueden ser mortales.

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