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Lloriqueos de la FECI

Kidon

Corría el año 2015 y la finada CICIG se encontraba en el apogeo de la criminalidad, en busca de llevar al poder a uno de sus aliados ideológicos, utilizando como herramienta, el derecho penal del enemigo, implementado desde las propias entrañas de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad, a cargo del abogado Juan Francisco Sandoval Alfaro.

Sandoval, un tipo retraído y antisocial, había sido designado por el non grato, para dirigir esa unidad fiscal, esto, debido a su inclinación marxista, así como al odio que destilaba en contra de militares, empresarios y defensores de los postulados de la vida, la familia, la libertad y la propiedad.

Junto a Sandoval, fueron nominados otros fiscales con un perfil similar, a quienes rápidamente se les confirieron diferentes casos de interés, todos destinados a violentar el Estado de Derecho, la institucionalidad y los derechos humanos de quienes ilegalmente perseguían.

Para lograr su propósito, cooptaron diversas instituciones públicas, desde la Corte Suprema de Justicia, salas de apelaciones, algunos juzgados de primera instancia penal, hasta la Corte de Constitucionalidad y la PDH, así como diversos medios de comunicación, desde donde lanzaron los más terribles ataques en contra de las garantías individuales de las personas y sus familias, a quienes expusieron, difamaron y redujeron a su mínima expresión mediante acusaciones espurias.

Sembraron terror en sus víctimas, mediante la ejecución extrajudicial de sindicados y testigos, el allanamiento desproporcionado de residencias, violentaron la intimidad de hogares y familias, acosaron a esposas e hijas de los perseguidos, a quienes además de retenerlas cobardemente, las encañonaron y denigraron, se burlaron de sus pertenencias, revelaron fotografías íntimas, robaron objetos de valor y algunos, se quedaron hasta con las mujeres de quienes investigaban. Vaya ética profesional.

Luego de realizados los operativos, anunciaban con pompas las conferencias de prensa donde proyectaban el rostro de los capturados, y allí ante los medios de comunicación los delincuentes de la FECI les imputaban los delitos, esto con el propósito de lograr la condena pública, así lograr influir en el ánimo de los juzgadores, lo cual les aseguraba una reclusión perenne.

Persiguieron e intentaron defenestrar a jueces y magistrados que, anteponiendo la legalidad y los derechos procesales de los sindicados, no se plegaron a sus arbitrariedades, y por ello, fueron difamados, criticados e investigados ilegalmente a pesar de gozar de la prerrogativa del antejuicio.

Derivado de la reclusión perpetúa, algunos de los injustamente acusados fallecieron, otros se suicidaron o enfermaron gravemente, mientras que otros, permanecieron recluidos el doble o triple del tiempo estipulado en la ley como condena. Al final, la gran mayoría incluyendo a los fallecidos, fueron declarados inocentes de todos los cargos.

Pobres ilusos, pensaron que siempre gozarían de las mieles del poder, que el chungo Velásquez reinaría en el país y que la prófuga de la Justicia llegaría a la presidencia, pero, se equivocaron y olvidaron que el poder es efímero y que pasa factura y con creces y debido a ello en esas mismas instituciones que un día corrompieron, deberán enfrentar a la justicia solos, ya sin aquel acompañamiento impune que por muchos años les proveyó el ex comisionado.

Sabiendo de su actuar delictivo, cambiaron aquella “valentía” con que operaban, por llantos, quejas y una campaña de victimización, argumentando persecución, intimidación y exposición personal y familiar, tanto en las redes sociales como en los tribunales de justicia, donde los hemos denunciado por los crímenes cometidos.

Ante ello, los fiscales de la FECI deben saber, que arreciaremos las acciones jurídicas y mediáticas en su contra, hasta que paguen con cárcel los crímenes cometidos, no importando si el fiscal Juan Francisco Sandoval, Carlos Videz o cualquier otro de esa clica, nos denuncia de femicidio u otro delito relacionado por ejercer nuestros derechos, pues, si se sienten intimidados y no aguantan la presión, es mejor que renuncien y busquen un empleo de porristas o algún otro oficio que vaya acorde a su personalidad.

Aquí, lo único seguro es, que los casos en contra de los malos fiscales y sus familias van avanzando y pronto tendremos la noticia de que Sandoval, Videz, Carlos de León y compañía, se dieron a la fuga y le hacen compañía a la prófuga de la justicia, o que se encuentran en la carceleta de la torre de tribunales, en espera de ser indagados y allí, como nos caracteriza, no tendremos piedad alguna.

#YesMaster.

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