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Redistribución de la riqueza e impresión de dinero

Análisis

La forma más cruel de redistribuir y expropiar la riqueza de un pueblo, es a través de la impresión de dinero por parte del gobierno o de su banca central.

Le quita valor (en su tipo de cambio y dinero presente) y lo gasta en los intereses particulares y discrecionales de los funcionarios públicos y sus entidades. Es la forma más cruel porque afecta a los individuos más vulnerables de una sociedad; aquellos que viven con poco o ningún ingreso. Los que más tienen se adaptan, los que menos tienen son los más afectados.

Fuente: Fondo Monetario Internacional

Lo mismo ocurre con el presupuesto nacional. Cuando todos o casi todos los recursos son destinados para los funcionarios públicos y sus ingresos y beneficios (pactos colectivos), resulta que toda la sociedad, cada uno de sus individuos “trabaja y paga” para que los funcionarios públicos sean los únicos que se beneficien. Teniendo ellos el monopolio de la función pública se vuelven administradores y beneficiados de toda la estructura pública que poco o nada hace para beneficio de su sociedad.

Los préstamos, bonos y deuda públicas para cumplir con los gastos de funcionamiento y beneficios de los funcionarios públicos y las entidades públicas no sólo son ilegales, sino también contradicen la Constitución, contradicen la ética y la lógica. Gastan dinero de la población y la sociedad no recibe beneficio alguno a cambio.

Fuente: Fondo Monetario Internacional

La Constitución surge como límite al poder público. Pero si son los funcionarios y las entidades públicas las que gestionan los recursos, servicios y los procesos y contrapesos legales, pues únicamente gestionan aquellos que beneficie a los integrantes (empleados públicos, representantes electos y burocracia). Beneficiar a los empleados públicos (con pactos colectivos, beneficios y fallos) contradice el principio de bien común, propiedad privada, libertad de acción y derechos constitucionales (debido proceso, pesos y contrapesos) individuales y colectivos.

Únicamente cuando los representantes electos, los funcionarios públicos y burocracia cumplan al pie de la letra con los límites impuestos por la Constitución, podría una sociedad caminar hacia el desarrollo y el progreso. No puede existir un sector público fuerte y sobrepagado si no cumple con los servicios esenciales (seguridad, educación, salud, infraestructura) básicos para la población. La única razón de existir de cualquier empleado y entidad pública es servir a la población, nunca servirse de la población. Cada entidad que no cumple con sus funciones le roba tiempo y recursos muy valiosos a su población, limita y elimina cualquier posibilidad de productividad, desarrollo y progreso.

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