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Todos son “científicos”, Twitter también

Idealis Mundi

“La OMS acaba de admitir que tenía razón. Las cuarentenas están matando a países de todo el mundo. La cura no puede ser peor que el problema en sí mismo. Abran sus estados, gobernadores demócratas. Abre Nueva York. Una larga batalla, ¡pero finalmente hicieron lo correcto!”, twitteó triunfante Trump. Sucede que la burocrática OMS se desdijo de su prédica pro cuarentena, y ahora ¡falta que afirme que los barbijos solo dificultan la respiración! 

Trump, en Florida, dijo que está “inmunizado” ante una multitud de miles de seguidores entre los que muy pocos llevaban mascarillas. “¡Me siento poderoso!”, dijo. “Voy a caminar… besaré a todo el mundo… a los hombres y las magníficas mujeres”, añadió entre risas. Según su equipo médico, dio negativo a covid-19 y no era contagioso, ya en la recta final hacia las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.

Exhibiendo un ímpetu innegable una semana después de salir del hospital, comentó sus temas habituales: la “tramposa” Hillary y la prensa “corrupta”, y sus advertencias alarmistas contra la “izquierda radical” y la “pesadilla socialista”. También lanzó dardos mordaces contra su rival, “Joe el Dormilón”, asegurando que no atrae a “casi nadie” en sus actos. Resulta que Joe Biden no participa de actos masivos argumentando que respeta las consigas de las autoridades sanitarias, de un gobierno que, por cierto, conduce su contrincante.

El parte médico emitido el sábado por la noche indicaba que el presidente estadounidense ya no era un riesgo de transmisión para los demás. Y Trump se encargó de difundir el domingo por la mañana, por televisión y Twitter, que ya no se podía volver a contagiar. La red social acompañó la publicación con un mensaje en el que advertía de que se trataba de “información engañosa y potencialmente dañina”. Es la segunda vez, en menos de una semana, que la plataforma advierte sobre un mensaje del mandatario por el mismo motivo.

Anteriormente Trump había escrito “Cada año… a veces más de 100.000, y a pesar de la vacuna, mueren por la gripe”, y Facebook eliminó el post “por tener información engañosa” y Twitter la acompañó señalando que era “información engañosa y potencialmente dañina”. Ahora ¿cómo saben Facebook y Twitter que la información es falsa? Pues no lo saben, por tanto, actúan arbitrariamente.

A ver, el positivismo ha hecho creer, con mucha incoherencia, que el único conocimiento válido es el “científico” y a la vez que es posible llegar a un conocimiento absoluto en el sentido de que pueden existir afirmaciones “científicas” que sean verdades definitivas. Lo que es incoherente porque la ciencia existe, precisamente, porque hay muchísimo por conocer y absolutamente todo es mejorable. Es decir, afirmar que una sentencia científica es definitiva e irrevocable es un contrasentido. Por tanto, no es serio decir que Trump tiene la verdad absoluta pero tampoco que la tienen los contrarios.

En cualquier caso, Twitter y Facebook tienen derecho a comentar, tapar o eliminar lo que quieran, lo que surge de la propiedad privada. Pero para que este derecho sea moralmente “íntegro” deben eliminarse las leyes de “propiedad intelectual” -como si las ideas tuvieran dueño- de modo que termine al monopolio que estas leyes les otorgan, y surjan otras redes sociales a las que los usuarios puedan acudir en caso de ser eliminados por Twitter o Facebook.

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