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108 minutos

Editado Para La Historia

La hazaña de la que les voy a hablar hoy duró solo 108 minutos, de hecho, nuestro héroe no tuvo que hacer gran cosa durante esos 108 minutos.

Solo hablar y comer un poco. Sin embargo, estos 108 minutos le dieron la oportunidad de pasear su hermosa sonrisa y su juvenil rostro con grandes y profundos ojos azules por todo el mundo. Como un ángel venido del cielo, era agasajado por doquier, hasta la mismísima Reina Isabel lo quería conocer. Pero ¿quién es? Yuri Gagarin. ¿Quién era este Yuri Gagarin? Todos aquellos que tenían uso de razón aquel 12 de abril de 1961 lo recordarán. Fue el primer hombre que estuvo en el espacio, fue el que le abrió el camino a todos los que vinieron detrás, fue el pionero del viaje a la luna y de la estación orbital internacional. Fue el precursor de todos los futuros viajes interestelares.

Yuri Gagarín

Yuri Gagarin nació en marzo del 1934. Vivía en una pequeña aldea del oeste de las grandes estepas rusas que, cuando tenía 7 años, fue ocupada por los alemanes que invadía la Unión Soviética. Sus padres eran modestos trabajadores de una granja estatal donde su padre era carpintero. Al terminar la guerra, pudo continuar sus estudios y se orientó hacia la metalurgia, aunque pronto se inscribió en un club de aviación. Poco a poco fue avanzando en el mundo de los aviones hasta que logró entrar a trabajar como piloto de caza en una base aérea del norte de la Unión Soviética protegiendo los cielos de su país. Estamos hablando de los años 50, las buenas relaciones que habían tenido los aliados durante la Segunda Guerra Mundial se habían transformado en Guerra Fría. Era evidente que aquella fue una alianza contra natura. Hacía pocos años había muerto el dictador Stalin, que había llevado las riendas del país con mano de hierro. Ahora el nuevo dirigente soviético era más benigno, más carismático para el pueblo, Nikita Kruschev. Con él hubo una cierta distensión en esta Guerra Fría, pero en uno de los campos en los que había una franca competencia entre la URSS y los EE. UU. era en la conquista del espacio. Los soviéticos llevaban la delantera, fueron ellos los primeros en lanzar en 1957 el primer satélite artificial de la tierra, el famoso sputnik (sputnik en ruso significa satélite). También fueron los primeros en poner en el espacio a un ser vivo, la pobrecita perra Laika que fue sacrificada en aras de esta conquista espacial. El tercer paso en el que los soviéticos aventajaban a los norteamericanos se dio aquella mañana del 12 de abril de 1961 con el despegue de un gigantesco cohete, el Vostok 1 (en ruso, la palabra Vostok significa Oriente). A bordo iba nuestro joven, con tan solo 27 años de edad.

Pocos años antes, las fuerzas armadas habían lanzado una convocatoria para este primer vuelo espacial a la que respondieron no menos de 3500 aspirantes. En una primera eliminatoria solo quedaron 200, en una segunda eliminatoria fueron 20 los finalistas y en la tercera se seleccionaron a tan solo 6, los más capacitados. Al final quedaban 2 a la cabeza: Yuri Gagarin y Germán Titov. La elección de quién realizaría el viaje se hizo a último minuto. Gagarin era el más bajo de los dos con tan solo 1,57, siendo más apropiado para entrar en esta pequeña cápsula que lo llevaría al espacio exterior. El segundo criterio fue político, siendo hijo de campesinos, el Partido Comunista demostraba que en el país de los soviets cualquier ciudadano podía, un día, llegar a tan importante posición.

Al despegar la nave Vostok, tomó dirección oriente, atravesando el Pacífico, llegó al Estrecho de Magallanes de madrugada, por la mañana entraba al continente africano a la altura de las costas de Angola, después el Sahara, luego al Medio Oriente y las tierras soviéticas.  

El despegue se había realizado desde el aeródromo de Baikonur, que se encuentra en la actual Kazajistán y que sigue siendo, a pesar de la separación de este país debido al desmembramiento de la antigua Unión Soviética, el centro de despegue de las naves espaciales rusas. Cuando su esfera se encontraba a la altura de 7 km, Gagarin debía eyectar su asiento y descender en paracaídas. Sorprendidos quedaron los campesinos cuando vieron caer aquel hombre del espacio.

En el Kremlin había 3 sobres sellados: en el primero de ellos se anunciaba el viaje, en el segundo se pedía a las autoridades de algún país extranjero recuperar a su primer cosmonauta porque no se tenía la absoluta certeza del lugar donde aterrizaría, en el tercer sobre había una nota en la que se anunciaba su muerte. En el Kremlin se recibió una llamada desde Baikonur para decir que se tenía que abrir el primer sobre. La radio estatal transmitió la noticia, no solo al pueblo soviético sino a todo el mundo. Los familiares de Gagarin, su esposa Valentina y su madre supieron de la hazaña que había realizado Yuri como el resto de sus compatriotas, por la radio. Dos días más tarde aterrizaba Yuri en el aeropuerto de Moscú.  Una inmensa multitud de personas se agolpaba para aclamarlo en el trayecto que lo llevaba hasta el Kremlin. Kruschev consideraba que Gagarin era una magnífica carta de presentación de la Unión Soviética.

De Japón a Cuba, de Egipto a los Estados Unidos, de México a Inglaterra. Todos los países querían recibir a este guapo chico que le había dado la vuelta al mundo en una nave espacial. Pero Yuri y su esposa Valentina vivieron mal tanta fama. Con la caída de Kruschev, Gagarin perdió a su amigo y mentor. Brezhnev, el nuevo patrón del país, no lo quería y lo apartó del mundo de los cosmonautas.

Nuestro Yuri se entregó al alcohol y comenzó a tener escandalosos acosos a mujeres. Después de muchas gestiones y muchas súplicas, las nuevas autoridades del Kremlin le permitieron volver a los mandos de los aviones supersónicos como un piloto más de la nación. El 27 de marzo de 1968 murió en un lamentable accidente. Ante el secretismo de las autoridades soviéticas se dispararon las conjeturas: que el accidente había sido causado por pilotar el avión bajo los efectos del alcohol, que había sido una falla del aparato… 20 años más tarde salieron a la luz los expedientes. Se ha llegado a la conclusión de que lo que pudo haber pasado fue que otro avión pasó cerca del que pilotaba Yuri y, debido a la turbulencia que generó, Yuri y su acompañante perdieron el control del avión.

Solo 23 días más tarde de aquel famoso 12 de abril de 1961 le siguió los pasos el primer astronauta norteamericano, Leonard Shepard. Después le tocó el turno a la primera mujer cosmonauta, también soviética, Valentina Tereshkova. En el primer viaje a la luna, Neil Armstrong lo recordó diciendo que sin la hazaña de Yuri Gagarin nunca se hubiera podido llegar a la luna.

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