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Pueblos originarios ante el bicentenario de la independencia (5)

Tanmi Tnam

Seguimos con el breve repaso de algunos de los hechos históricos de la invasión que sufrieron los pueblos originarios hace más de 520 años y que tienen diversidad de interpretaciones según quién trata de comprender acciones específicas de aquel lejano acontecimiento.

Muchos de los contenidos de la historia actual simplemente no reconocen a los habitantes que ya estaban al momento de la invasión. Para muchos, los mayas ya no existían, para otros los mayas se habían ido fuera de este mundo y algunos dicen que solamente dejaron grandes ciudades. Ignorar la población maya de hace 5 siglos ha permitido seguir desconociendo a un pueblo que necesita del reconocimiento pleno en las esferas de la organización actual del Estado.

Los mayas, antes de la invasión, lograron predecir que iban a llegar personas barbudas de otras partes y que como consecuencia de esta llegada iban a venir tiempos complicados. Así encontramos en el Chilam Balam de Chuyamel que afirma “será el tiempo del dolor, del llanto y la miseria. Es lo que está por venir”. Este dolor fue profundo al inicio, durante la colonia y sigue hasta estos días.

Las fuentes históricas señalan que los españoles llegaron a tierras mayas alrededor del año 1517 y tocaron tierras de Guatemala en 1524. Entonces, a ¿quiénes encontraron y qué vieron los españoles? En los escritos de Hernán Cortés, Fray Bartolomé de las Casas, Fray Diego de Landa y Bernal Díaz del Castillo, por mencionar algunos ejemplos, se enumeran algunas actividades que los mayas hacían y los cultivos que tenían.

La invasión fue ejecutada por personas que tuvieron la oportunidad de escribir lo que hicieron y observaron. Sus escritos testifican que vieron personas en distintas partes del territorio maya. Afirmaron que en estas tierras ya habitaban personas, con cultura y lenguas distintas a la que tenían los españoles. Bernal Díaz del Castillo en su obra Historia Verdadera menciona que “desde los navíos vimos un gran pueblo (…) y viendo que era una gran población…”. En tierras mayas de Guatemala, mismo Díaz del Castillo describe “y eran los indios que se habían juntado contra Alvarado, no solamente los de Zapotitlán, sino de otros pueblos comarcanos (…) y quiso nuestro Señor Dios que los venció y le vinieron de paz; y desde Zapotitlán iba camino de un recio pueblo que se dice Quetzaltenango”. Los mayas también estaban en el norte de lo que hoy es Guatemala, lo señala Cortés en su viaje cuando afirma “que les rogaba mucho que ellos esforzasen a sus gentes para que aquella puente se acabase”. Esto, debido a que tenían que cruzar un gran río y necesitaban el puente. Estos hechos, reconocen la presencia de las personas que fueron sometidas a otra forma de vida que se caracterizó por la esclavitud, pérdida de bienes y rechazo a sus elementos culturales.

Es necesario corregir la historia que niñas y niños de los pueblos de Guatemala memorizan y repiten acerca de que los mayas ya no existían y por lo mismo se dice que solo hay una cultura en nuestro país.  Esta forma de abordar la historia niega la presencia de los mayas y de otros pueblos originarios al momento de la invasión y esta negación llega hasta nuestros días y sus consecuencias se hacen realidad a través de la forma en que se organiza el Estado actual sin la representación de pueblos originarios. Cuanto más se obvia la presencia y representación de los pueblos originarios, seguirá el hambre, la discriminación, el racismo, la injusticia, la ausencia de democracia y la falta de paz. Es necesario el Estado Multinacional.

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