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Lecciones de las elecciones en Bolivia

Barataria

Ojalá en Guatemala entendieran los grupos de poder, los partidos políticos que al pueblo le importa menos que un comino sus problemas ideológicos.

La crisis boliviana que derivó de la necedad del expresidente Evo Morales de continuar en el poder.  En efecto ante la imposibilidad constitucional de que Evo Morales se postule para un nuevo mandato, el gobierno lleva a cabo un referéndum el 21 de febrero de 2018, en el cual se consultó a la población en relación a la modificación del artículo 168 de la Constitución para que de esta forma se posibilite una nueva candidatura del propio Evo Morales.  La opción del “No” se impuso con el 51% de los votos.  Pero Morales creyendo que debía seguir gobernando, traicionando los principios democráticos que criticó a sus antecesores y mediante argucias que copió de otros dictadores latinoamericanos como el propio Daniel Ortega y Juan Orlando Hernández argumentó que se violaban sus derechos humanos y el Tribunal Constitucional Boliviano compuesto por Magistrados propuestos y posesionados por Morales terminaron dándole la razón y permitiendo la participación en las elecciones.  Lo demás es historia, Evo Morales ganó pero renunció y salió del país, para luego de un periodo de transición se celebraran nuevamente elecciones en las que ganó sin discusión el señor Luis Arce del partido político Movimiento Al Socialismo mismo partido del señor Evo Morales.

Este evento electoral celebrado en Bolivia nos da varias lecciones que bien debiéramos aprender como país y que pueda que ayude más adelante en nuestra maltrecha institucionalidad y especialmente porque cada cuatro años muchos guatemaltecos salimos a las urnas a esperar un verdadero cambio que no llega, porque lo único que cambia en el país son las personas, pero las mañas, los métodos de corrupción continúan intactos, tanto así que el nuevo gobierno “ficha” a personajes obscuros del anterior que ya tienen experiencia en prácticas anómalas para continuarlas.

Una de las lecciones que nos deja las elecciones bolivianas es que el pueblo quiere democracia.  Esa facultad de decidir elegir a un candidato sin que tenga que intervenir un Tribunal Electoral o un Tribunal Constitucional a “descalificar” candidatos o a decidir por el pueblo quien puede participar y quien no puede participar en elecciones.  Esta práctica insana que se exacerbó en las elecciones pasadas en Guatemala debe terminar.  Hoy en día es fácil evitar las candidaturas porque  penden de un finiquito de la Contraloría de Cuentas, de una decisión del Director del Registro de Ciudadanos, de una denuncia sin fundamento ante el Ministerio Público, de una decisión del Tribunal Electoral o de la decisión de la Corte de Constitucionalidad para evitar que el candidato o candidata que pueda puntear según las encuestas pueda llegar a disputar la contienda electoral y por supuesto ese caudal de votos habrá que redirigirlo.  En Bolivia las candidaturas en esta elección dejaron claro dos candidatos que no fueron descalificados, además de otros más.  Incluso la Presidenta Interina del país, decidió renunciar a la candidatura debido a su poca incidencia en la elección porque nunca repuntó su candidatura como lo había previsto.  El pueblo procedió a ir a las urnas y votar por el candidato del partido oficial haciendo uso a su derecho al sufragio libre, de tal suerte que el retorno de Evo Morales es inminente aunque no como gobernante y se espera que tampoco asuma ningún cargo con el Gobierno de Arce, puesto que de asumirlo en realidad sería un nefasto precedente.  Las ansias de un pueblo por decidir libremente no es solo una exigencia y responsabilidad de las autoridades de turno sino que debe de dejarse de estar manoseando el poder mediante argucias que minan la institucionalidad y detenta de una forma burda el poder.

Otro aspecto aleccionador de las elecciones bolivianas es que las cuestiones ideológicas no son cuestiones de pueblo, es decir que al pueblo, a los habitantes de un país, poco le importa la derecha, la izquierda, el ser conservador, liberal, socialista o comunista.  El pueblo quiere bienestar y sin esto no importa que estemos en el primer mundo o en el mundo en vías de desarrollo (o de extinción depende como se vea).  Así, un pueblo inconforme es como una bomba de tiempo que se alimenta y de cuando en cuando estalla.  Sino, veamos países del primer mundo con protestas por asuntos que el pueblo ve como promesas incumplidas o burlas a la población.  En Guatemala se quiere alimentar una lucha ideológica que en realidad no existe, que si son chairos o fachos, que si son de izquierda o derecha, pero en realidad las ideologías deben de dejarse a los partidos políticos y sus activistas, porque es difícil hablar de un activista independiente, por lo general no responden a una ideología como tal sino responde a intereses que devienen de grupos de poder que a  su vez promueven partidos políticos.  El corte ideológico no va con un pueblo que quiere satisfactores sociales y respeto a las libertades y derechos fundamentales.  Al pueblo, como podemos ver con Bolivia, poco le importó haber concluido un largo mandato del señor Evo Morales y volver a votar por el partido del ex gobernante, haciéndole ganar en primera vuelta, porque entienden que este gobierno en términos generales ha sido mejor para el grueso poblacional.  A muchos les hubiere gustado decir que hubo fraude o algo por el estilo pero no es así y la Organización de Estados Americanos –OEA- al mando del señor Luis  Almagro que lamentablemente ha llegado a ese foro con una agenda propia y lo que menos ha hecho es actuar de acuerdo a la finalidad de tal organización, tuvo que tragarse sus palabras y sus acciones respecto a la situación boliviana. Ojalá en Guatemala entendieran los grupos de poder, los partidos políticos que al pueblo le importa menos que un comino sus problemas ideológicos los cuales en términos generales no entienden ellos mismos porque no tienen ni norte ideológico ni agenda política y por ello vemos en el Congreso de la República que partidos de diferente ideología (si es que tienen aunque se consideran de izquierda, derecha y otras), se ponen de acuerdo de una manera rápida, pero no para consolidar una agenda para el desarrollo del país, sino que contrariamente sus acuerdo son para saquear al país, para elegir una Junta Directiva ad hoc para el Presidente Giammattei, lo cual demuestra claramente que la única ideología que prevalece en Guatemala es el dinero y la corrupción que para eso si actúan hábilmente.  Entiendan señores que alimentar un conflicto ideológico que ni comprenden no le importa a la población, la población quiere honestidad, honradez, desarrollo y respeto a sus derechos, no importa si alguien viene diciendo que es muy conservador o alguien viene diciendo que es muy liberal porque con eso no vive o muere el pueblo.  Bolivia no quiso un cambio, porque le pareció que naturalmente el partido que le ha gobernado por mas de diez años ha hecho mejor las cosas que los partidos antecesores y por lo tanto aunque tuvo la oportunidad de cambiar no lo hizo y su pueblo habló muy fuerte y claro.

Por último, las elecciones bolivianas nos plantean una lección muy seria sobre el país que queremos, puesto que el proceso evolutivo de Bolivia ha constituido en un desarrollo rural muy fuerte, los indicadores sociales mostraron un descenso en el nivel de la extrema pobreza y el descenso del desempleo lo cual no son datos inventados, pues está a la vista.  Además de ello la estabilidad macroeconómica que había sido golpeada antes del gobierno de Morales se estabilizó.  Quizá no todos podemos estar de acuerdo con Evo Morales, yo propiamente no lo estoy especialmente por los últimos acontecimientos que dieron como resultado su renuncia.  Querer buscar una participación pese a que el pueblo se manifestó en contra fue deleznable, pero no podemos ignorar que Bolivia está de acuerdo en que este partido gobernante le ha dado más satisfacción y volver a votar por el Movimiento al Socialismo para encumbrar otra vez a su candidato es una demostración de que quiere seguir en esa senda para bien o para mal.  En Guatemala, es difícil visualizar el país que queremos porque las elites están enquistadas en el poder los verdaderos cooptadores del poder en Guatemala, son aquellos que aparecen como los que más quieren el desarrollo del país, pero que en un mundo de corruptos y corruptores, esto señores tienen mucha culpa.  Como lo hemos visto en el aberrante caso en donde se decomisa una obscena suma de más de 120 millones de Quetzales que según la investigación el responsable de tal resguardo es el exministro de Comunicaciones el señor José Luis Benito Ruiz; solo preguntando ¿Cómo una persona puede amasar en aproximadamente dos años de función pública una suma de más de 120 millones de quetzales?  Resultaría obvio pensar que en esta relación de corrupción se da entre constructores y funcionario puesto que para que este señor haya tenido esta cantidad de dinero en su poder es porque, naturalmente hubo empresarios de la construcción que pagaron coimas, al igual como sucedió con el señor Sinibaldi.  Estos hechos demuestran un sistema corrupto, perfeccionado y perverso que se encuentra establecido en Guatemala que lógicamente manipula las elecciones y ponen a sus más fieles peones para que les permitan seguir amasando fortunas mal habidas en detrimento de toda la población.  ¿Qué tan libres serán las próximas elecciones presidenciales dentro de tres años? Dependerá mucho sobre ¿que tanto continúe este sistema de poder cooptado?, porque al menos las elecciones en las que se eligió al actual gobernante tuvieron de todo, menos democracia.

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