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El fiambre de la vida

Chachalaqueando con Uthzie

Una alegoría entre el fiambre y la vida pues, así como hay cosas que nos encantan de ella, hay otras que quisiéramos no vivir, no comer, no oler.

“Las tradiciones le dan a nuestra vida un profundo significado, emociones, sentido, pretextos, una ocasión” sobre todo en estos días; nuestras familias y nuestros hogares se llenan de color y olor a fiambre, las carreras de las compras, las contribuciones, las discusiones sobre cuál es el mejor, las distintas opiniones sobre el ingrediente favorito y/o la mezcla de ingredientes perfecta, las anécdotas, los recuerdos.

El fiambre es algo muy guatemalteco, muy nuestro, algo de lo que podemos decir que nos hace “alguien” porque nos identifica con personas, lugares, momentos e historia (incluso a quien no le gusta).

Escuchamos cuáles son los ingredientes que nos encantan y de pronto algunos otros que quisiéramos quitar y/o no comer, lo que me hizo pensar en que, propuesta hoy, sea hacer una alegoría entre el fiambre y la vida pues, así como hay cosas que nos encantan de ella, hay otras que quisiéramos no vivir, no comer, no oler. Pero, si le quitamos al fiambre todo lo que no nos gusta “no es fiambre” y si le quitamos a la vida lo que nos desagrada no es “vida”. Todo lo que vivimos, nos construye, nos forma, nos identifica y nos hace únicos.

En la vida como en el fiambre, debemos:

1. Cortar y preparar cuidadosamente los ingredientes, para que el largo proceso nos de como resultado un delicioso fiambre, como en la vida, vivamos cada etapa plenamente, cuidemos de nuestra salud física, emocional, espiritual, nuestras relaciones, nuestras amistades, nuestras actividades para que al final salga lo mejor vivido

2. Disfrutemos el plato que nos toque y disfrutemos el sabor de  cada ingrediente; quizás tenemos menos en nuestro plato que el que está a nuestro lado pero ese plato que “creemos que tiene más, NO es el nuestro” en la vida es así ,porque si comparamos lo que tenemos y lo que no, lo que le tocó disfrutar al otro y que a nosotros no, simplemente nos da la sensación de vacío y es una comparación que puede dañar nuestro espíritu y nuestro ánimo. “Disfrutemos lo que nos tocó”

3. Digamos lo que nos gusta más (quizás tengamos suerte y nos pongan una ración extra de “nuestro favorito”, como en la vida, EL SILENCIO nos impide disfrutar de algo que quizás solo pedirlo lo habríamos tenido.  Oremos, pidamos lo que queremos, digamos lo que sentimos, expresemos lo que estamos pensando… quizás no nos lo den, pero es sabio intentarlo

4. Compartamos con los demás; si somos de los afortunados que preparamos el fiambre, compartamos con alguien que no puede hacerlo o no tiene para comprarlo. En la vida es así, hay más alegría cuando damos, cuando compartimos, cuando nos donamos.

5. Adornemos nuestro plato; queda más lindo, se ve mejor y dan más ganas de comérselo; como en la vida; adornar nuestra casa, sea sencilla o lujosa, nuestro cuerpo, con un traje, todo adornado se ve más bonito

La experiencia siempre se encuentra en un lugar distinto, cuando comas tu fiambre, recuerda esta propuesta, identifica todos los ingredientes y eventos de tu vida y saborea cada instante porque de alguna manera; la vida es un fiambre, es mejor agradecerla y disfrutarla con lo que tenga.

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