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Biden gana la presidencia, informan los expertos

Ordo

A todas luces, el Demócrata Joe Biden es el favorito para ganar las elecciones presidenciales de EE. UU. que terminan el día de hoy, 3 de noviembre, 2020.

Según RealClearPolitics, el promedio de las encuestas le da a Biden una ventaja a nivel nacional de 7.2 porcentuales sobre su rival, el actual presidente de EE. UU., Donald Trump.  Sin embargo, en EE. UU. no se elige el presidente por medio de una elección presidencial, sino elecciones presidenciales que ocurren en los 50 diferentes estados bajo las reglas que esos mismos estados imponen.

Si bien se dice que las encuestas fallaron en 2016, la ventaja en el promedio de encuestas que tenía Hillary Clinton en aquel entonces era de 2.2 puntos porcentuales. Trump ganó todos los estados bisagra que tenía que ganar, donde estaba dentro o cerca del margen de error. Esto incluye a los estados famosamente conocidos como estados azules, o sea estados tan Demócratas que la campaña de Clinton tomó su victoria ahí por sentado y no hizo grandes esfuerzos por ganar el voto en dichos estados.  Si bien, Trump estaba en el margen de error, esa no fue la narrativa que armaron los medios en 2016, que le daba una probabilidad de ganar la presidencia a Clinton superior al 90%. Prueba de la fuerza con la que se movía esa narrativa es que a la fecha Hillary Clinton no ha concedido su derrota, y le ha aconsejado a Joe Biden no conceder bajo ningunas circunstancias.

2020 no es 2016. Trump tiene las ventajas, y desventajas, de la incumbencia.  Trump ya es presidente, y los presidentes se suelen reelegir, salvo condiciones extraordinarias, como las que se viven hoy en EE. UU.  La pandemia ha pegado fuerte a EE. UU. y se le culpa al presidente por los más de 200,000 muertes que se le han atribuido al Covid19.  Asimismo, en 2020 EE. UU. ha sufrido su contracción económica más severa desde la Gran Depresión de la década de 1930.  Sin embargo, EE. UU. también experimentó su recuperación económica más alta en la historia, con una expansión trimestral anualizada de 33.1% en el tercer trimestre del año.  Para mala suerte de Trump, esta noticia se publicó a finales de octubre, cuando ya decenas de millones de ciudadanos ya habían emitido su voto temprano.

La suma de una crisis económica a una crisis sanitaria hace que la reelección sea una tarea cuesta arriba para el presidente Trump. Eso lo han entendido los Demócratas. Por eso han emprendido una estrategia a la vez cautelosa y arriesgada.  Bajo el principio de máxima cautela, la campaña Biden ha escondido tanto a Joe Biden como a Kamala Harris, su compañera de fórmula, de las actividades electorales acostumbradas. Los esconden de los medios, la verdad sin necesidad dado que los medios no suelen hacerles preguntas incómodas.  Sus mítines políticos han sido por lo general virtuales, con muy poca asistencia. Cuando han sido presenciales, la asistencia también ha sido muy insignificante. A lo largo de la campaña, Biden ha cambiado sus posiciones en… todo, dependiendo de la audiencia a la cual se dirigía en cada momento.

Al ver las actuaciones de Biden en dichas actividades, se entiende la razón por la cautela. Los discursos e interacciones de Biden no inspiran confianza y ánimo, sobre todo en la base cada vez más radicalizada de votantes Demócratas para quien Biden dista de ser el preferido.  Biden sala a gritar, claramente leyendo palabras preparadas. No conecta con el público.  Claramente, el voto Demócrata se motivará por el sentimiento anti-Trump mucho más que algún sentimiento pro-Biden.  Al haber tomado la decisión de esconder a Joe Biden, tampoco se pudo dejar a Kamala Harris salir demasiado a hacer campaña, dado que la pregunta obvia del votante sería ¿Dónde está Joe?

He ahí el riesgo de la estrategia de la campaña Biden. Al haber optado por esconderse, Biden ha quedado petrificado en una postura reactiva. Desde el segundo debate en octubre, pese a la ventaja plena que le lleva Biden en las encuestas, Trump ha marcado la tendencia claramente en su favor. Venciendo el Covid19 en poquísimo tiempo, Trump salió de cuarentena para ganar el segundo debate, en el cual forzó a Biden a cometer un error potencialmente fatal (esto se explica más adelante).  Asimismo, Trump ha salido con energía tremenda a hacer campaña en los estados clave, como Florida, Carolina del Norte, Michigan, Minnesota, Pensilvania, y otros. En todos esos estados, audiencias enormes han salido a hacer cola por horas para ver los discursos de Trump.  Si bien es cierto que mítines grandes no sustituyen ventajas en las encuestas, suponiendo que estas están basadas en modelos correctos de participación electoral, es de suponer que gente dispuesta a sufrir el costo y el riesgo de asistir a este tipo de actividades políticas también saldrán a votar. Si los Demócratas llevan ventaja en el voto temprano, se espera que los Republicanos salgan a votar en grandes números el mero día de las elecciones, hoy, 3 de noviembre.  Habría que ver si se cumple dicho pronóstico.

Lo cierto es que, a todas luces, Trump ha mostrado el infatigable deseo de ganar, mientras Biden ha mostrado el temor constante a perder. Este ha sido el gran riesgo de la campaña Biden. En un país que todavía tiene fuertes rasgos de una cultura tradicionalmente marcada por un alto respeto por el esfuerzo y éxito individual, en la cual se exalta la competitividad y el deseo de triunfar, Trump ha demostrado que tiene lo que en la política electoral se ha llamado “fuego en el vientre.” Este aspecto lo ha recogido la autora de Los Angeles Times, Erin Logan, en un artículo donde explica, críticamente, la razón por la que Trump ha tenido más aprobación que otros Republicanos entre los hombres negros – su “masculinidad tóxica”.

Los Demócratas están nerviosos. ¿Se podrá ver una repetición de 2016? En preparación para este escenario, el famoso analista estadístico Nate Silver publicó un artículo recientemente recordando a todos que Trump todavía puede ganar, a pesar de que viene diciendo que básicamente la victoria de Biden está asegurada.  El famoso filmógrafo y activista político Michael Moore, quien había profetizado la victoria electoral de Trump en 2016 ha declarado que no cree en las encuestas y que está seguro que Trump está mucho más cerca de la victoria de lo que informan los expertos.

Gracias al encierre de Biden, Trump ha salido a cerrar las brechas en las encuestas.  A raíz de sus monumentales esfuerzos de campaña, parece que puede contar con ganar Texas, Florida, Ohio, obligatorio para cualquier candidato Republicano. Iowa se ha pasado a su columna, y parece que Carolina del Norte y Arizona también.  Sin embargo, aunque Trump ganase todos esos estados, todavía no sería suficiente. También tendría que ganar Pensilvania, o uno de los dos estados de Michigan y Wisconsin. En esos lugares, Biden lleva ventaja entre los encuestados de por lo menos 5 puntos porcentuales. No obstante, Trump viene cerrando con la fuerza de un tren imparable.

En Michigan, Trump ha surgido entre los obreros, un sector clave en el estado, como lo ha manifestado la congresista Demócrata Debbie Dingle.  Es en Pensilvania donde el error de Biden en el segundo debate le puede costar el estado y la presidencia.  Biden afirmó que quería hacer la transición para eventualmente eliminar la dependencia de EE. UU. en combustibles fósiles, una industria fuerte en Pensilvania, un estado que Trump ganó por un margen muy cerrado en 2016.  Por si eso fuera poco, disturbios y saqueos sacudieron la ciudad de Filadelfia en la última semana de octubre, en una ola de violencia que muchos votantes asocian con el partido Demócrata.  Mientras tanto, en el Distrito de Columbia, sede del gobierno federal de EE. UU., las tiendas y los negocios se entablan en previsión de una ola de violencia asociada con la izquierda radical. ¿Será que prevén la derrota de Biden?

A final de cuentas, Biden la tiene por ganar, nos dicen las encuestas, los expertos, los medios. Sin embargo, si Biden pierde, será porque no mostró fuego en el vientre. Empezando desde una posición de tremenda ventaja, Biden apostó por la seguridad, y por una narrativa de miedo que quiso imponer al pueblo estadunidense. Quizás en un contexto donde su rival sufre de altísimos anticuerpos eso sea suficiente para llevarlo a la victoria, por más innoble que fuese.

Se hace difícil pronosticar el eventual ganador en un contexto marcado por tanta incertidumbre. A manera personal, la intuición de su servidor es que el presidente Trump logra su reelección.

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