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Desastres naturales: Y se repite la historia

Barataria

Para ninguno es un secreto que Guatemala es un país vulnerable a una serie de desastres naturales tales como terremotos, tormentas, huracanes, erupciones volcánicas y otros que son consecuencia del cambio climático.

Cada cierto tiempo nos vemos sobrepasados por desastres naturales y las consecuencias son lamentables especialmente por la pérdida de vidas humanas sin dejar pasar por alto lo que corresponde a los cuantiosos daños materiales que se suman.  Estos desastres naturales no son nada nuevo, incluso desde tiempos coloniales se tiene registro histórico de erupciones del Volcán de Fuego o bien de lahares del Volcán de Agua, o bien de los terremotos que obligaron al traslado de la capital guatemalteca.  Así también tenemos una historia en relación a huracanes y tormentas tropicales que van desde el huracán “Fifi” en 1974, pasando por el “Mich” en 1998, “Stan” en el 2005.

Tras una larga historia de desastres naturales, resulta difícil comprender cómo nuestro país no tiene un sistema bien estructurado de Prevención, Alerta Temprana y Estudio y Monitoreo de este tipo de desastres cuyo riesgo es evidente año con año.  ¿Cuántas vidas se deberán perder para que reaccionen las autoridades?  ¿Cuánto años más vamos a tener que lamentar que la naturaleza se ensañe con la población para que las autoridades en verdad se interesen en prevenir?

Lo hemos visto vez tras vez, año con año, que las autoridades gubernamentales no se encuentran preparadas para ningún tipo de desastre natural, sea por negligencia, por desconocimiento, por desidia o por corrupción, pero estamos a merced de instituciones incompetentes.  De esa cuenta es que los efectos de los desastres naturales no se han podido contener y golpean con toda su fuerza a la población.  Casos como el desastre del Cambray, la erupción del Volcán de Fuego son un ejemplo de la falta de previsión y como tantos otros casos solamente se reacciona cuando ya se tiene encima el desastre natural y cuando lo más que se pueden hacer es determinar el número de víctimas.

El último de estos desastres naturales fue el huracán Eta que golpeo con toda su fuerza al país.  No se puede evitar que un huracán convertido en tormenta o depresión tropical se dirija y pase por encima del territorio nacional, sin embargo ya hay suficientes instrumentos para determinar por donde va a pasar y que poblaciones puedan tener un mayor riesgo.  Y, pese a que desde que ingresó a Centroamérica por Nicaragua estaba previsto la cantidad de lluvia que conllevaría ya en Guatemala.  Se esperó hasta el último momento, tanto así que luego de la tragedia se empieza a dar la ayuda y evacuación.

Pareciera que a este gobierno, como a los anteriores las tragedias les sirve para utilizar el presupuesto a su manera y lo primero que decretan es el Estado de Calamidad para poder disponer de fondos públicos sin cortapisas, lo realizó el Gobierno del Partido Patriota con los terremotos en San Marcos, lo hizo el Gobierno de Jimmy Morales con la tragedia del Volcán de Fuego, que bien se pudo evitar un daño mayor y sucede con el Gobierno del señor Giammattei con esta nueva tragedia del Huracán Eta.  Lo lamentable de estos casos es que las catástrofes cuyos efectos con pérdida de vidas humanas y daños materiales pudo ser menor, pero que se espera hasta el último momento para actuar y la entidad llamada a prevenir con mucho estos desastres naturales, es decir CONRED cuya función es que en todo el año se prepare para evitar los mayores daños en realidad es incompetente.  En el caso de la pasada tragedia del Volcán de Fuego ignoraron las alertas del INSIVUMEH sobre las erupciones y en el caso del Huracán Eta, volvieron a ignorarlo.  Lanzar un comunicado de advertencia no es suficiente para evitar las tragedias, y la falta de coordinación con las Municipalidades es evidente.

Los planes para evitar un mal mayor causados por los desastres naturales deberá partir de que el Gobierno Central coordine con las autoridades municipales programas de prevención, pero estos no pueden suceder cuando vemos que el Presidente Giammattei evita convocar al Alcalde de San Pedro Carchá a una reunión diciéndole que es algo privado, aunque se va a tratar la tragedia que precisamente está pasando en ese municipio.  Tal parece que a este Gobierno los desastres naturales y la pandemia le ha caído como anillo al dedo para hacer piñata púbica los recursos que deberían de llegar hasta la población, le encanta decretar estados de Calamidad para disponer libremente los recursos públicos, que nunca llegan como debe ser a la población.  Durante el Estado Calamidad causado por la pandemia los recursos públicos no llegaron a la población como debía ser, a duras penas les llego a las familias el bono de mil quetzales cada dos meses, como si así podría sobrevivir una familia y las otras ayudas ni se supo cómo se entregaron el bono para las personas de la economía informal y los recursos de los créditos administrados por el Crédito Hipotecario Nacional no se sabe cómo se utilizaron, pero al final ya lo han ejecutado.  Con un nuevo estado de calamidad causado por el huracán Eta, ya sabremos que la utilización de los recursos va a ser opaca como hasta hoy.  Con el solo hecho de ver que no se toma en cuenta a un Alcalde de uno de los Municipios más Golpeados del país, ya entendemos que la componenda está hecha y los recursos no llegaran a la población libremente y mientras en la mesa se comen manjares, la población siempre recibirá las migajas que caen al suelo.

Es por ello que es necesario redefinir las instituciones de prevención y coordinar a nivel nacional todos los programas relacionados con ello porque, desastres naturales siempre habrán, nuestro país no está exento de terremotos, deslaves, huracanes o tormentas tropicales y por ello en tanto más programas de prevención se pongan en marcha menos vidas se perderán.  Y el sistema de prevención deberá partir desde las comunidades hacia las municipalidades, los departamento y a nivel nacional, pero sobre todo la identificación de las áreas más vulnerables es necesario puesto que de otra manera siempre se lamentará otra catástrofe y volveremos a ver que la historia se repetirá año con año.

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