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Día histórico para los reclusos

Poptun

Régimen semiabierto: El recluso puede salir de la cárcel diariamente para trabajar pero debe de regresar a dormir.

Ayer, más de 13 años después de la vigencia de la Ley del Régimen Penitenciario, la primera persona privada de libertad inició la fase de prelibertad del régimen progresivo contemplado en la Ley del Régimen Penitenciario. A esta fase también se le conoce como extramuro penitenciario o régimen semiabierto, de modo que el recluso puede salir de la cárcel diariamente para trabajar pero debe de regresar a dormir.

El régimen progresivo es “el conjunto de actividades dirigidas a la reeducación y readaptación social de los condenados mediante fases, en donde se pone de manifiesto el progreso de su readaptación. El régimen progresivo propone la división del tiempo de la pena privativa de libertad en diferentes periodos caracterizados por sus peculiaridades concretas. Las cuatro fases del régimen progresivo en nuestro país son: Fase de diagnóstico y ubicación, fase de tratamiento, fase de prelibertad y fase de libertad controlada.

La fase de prelibertad es el beneficio que alcanza la persona condenada luego de haber ejecutado las fases de diagnóstico y ubicación, así como de tratamiento. La prelibertad es una fase en la que paulatinamente la persona reclusa consolida su vínculo familiar y su relación con la comunidad exterior, con el propósito de adquirir en forma gradual su readaptación social que finalmente le concederá la libertad.

El régimen progresivo se enfoca en el carácter rehabilitador de la pena en concordancia con lo establecido en la Constitución que determina que el fin de la pena es la readaptación social y la reeducación de los reclusos. La educación recibida bajo este régimen es integral al realizarse a través de programas y actividades laborales, educativas, sociales, culturales, deportivas, de convivencia y recreación, que promuevan la autorrealización, autodeterminación y compromiso de las personas reclusas.

El régimen progresivo ha presentado una serie de obstáculos en su implementación en nuestro país, derivado que el sistema penitenciario no cuenta con los recursos presupuestarios suficientes que le posibiliten la contratación de suficientes profesionales que integren los equipos multidisciplinarios, así como tampoco le permite la readecuación de la infraestructura que aprueben ejecutar un tratamiento interdisciplinario, programado e individualizado.

En consecuencia, lo sucedido ayer, es histórico para el sistema penitenciario guatemalteco porque es una experiencia transformadora que se originó de la mano del “Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria”  que impulsa un régimen de cero ocio e inspira un programa de rehabilitación que incorpora actividades educativas, laborales y de capacitación en valores que se desarrollan de forma permanente para que las personas reclusas se rehabiliten y se reinserten a la sociedad. El proyecto ha recibido el apoyo del gobierno de Estados Unidos.

La inauguración de la fase de prelibertad en Guatemala, bajo el derecho de igualdad, equipara a la demás población reclusa en la posibilidad de acceder a este régimen, es decir abre brecha a otras personas privadas de libertad  para que igualmente puedan obtener el beneficio, lo cual, sin lugar a dudas,  las motivará a participar y unirse al régimen progresivo.

La consumación de esta fase de prelibertad, puede ofrecer una respuesta a la crisis que atraviesa el sistema penitenciario al avivar un proceso de rehabilitación integral que podría dar solución a distintos problemas carcelarios, entre ellos, el hacinamiento, el ocio, la reincidencia penal. Es por ello que es necesario que la población guatemalteca exija que el régimen progresivo se ejecute en su totalidad en el modelo tradicional bajo los parámetros que se formalizan en el nuevo modelo de gestión penitenciaria.

Debemos tener presente que la existencia de un proceso de rehabilitación integral protege a la sociedad contra el fenómeno criminal puesto que logra reducir la reincidencia penal.  Las personas privadas de libertad en algún momento van a recuperar su libertad, por lo que es necesario que se aproveche el periodo de privación de libertad para ejecutar actividades educativas, laborales, sociales, entre otras, con el fin de rehabilitarlas ya que eso les admite a vivir respetando la ley, al momento de obtener plenamente su libertad.

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