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El Presupuesto de Guatemala

Barataria

“Gastamos el dinero que no tenemos en las cosas que no necesitamos” Will Smith

A lo largo de nuestras vidas conocemos personas que tienen poco o nada de disciplina para gastar el dinero.  Son personas que ganan Q. 900.00 y quieren gastar Q. 1,000.00 y como no les alcanza buscan “financiar”  estos gastos con tarjetas de crédito.  Sueñan con algunos “lujos” por aquí, por allá pero para ello deben echar mano de lo que se puede  los gastos suben cada vez más y los ingresos no alcanzan todo lo que en realidad y siempre están con “déficit”, renegociando tarjetas o consiguiendo créditos para consolidar las deudas que nunca terminan.  El problema no es el dinero que se gana, sino la forma en que se gasta y a veces casi que podemos afirmar que sería muy difícil salir de ese círculo vicioso porque se gasta el dinero que no tienen en las cosas que no necesitan.

Recientemente el Congreso de la República, como ya ha sido costumbre durante esta legislatura amparado en la oscuridad de la noche en horas de la madrugada aprobó el Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado el cual presenta una serie de inconsistencias derivada de la forma en que se pretende utilizar como excusa la pandemia y la reactivación económica como las razones para recetarse el mayor presupuesto de la historia.  Lo triste del caso es que este presupuesto plantea un excesivo gasto de funcionamiento que roza el 65% en tanto que la inversión social será únicamente de cerca del 20%.

Se privilegia las obras de infraestructura por sobre otras necesidades de la población, porque la sobrevaloración de obras es el medio de pago para todos los que se han prestado para manosear el presupuesto y los diputados que votaron a favor de su aprobación.  De esta manera, es mucho más fácil destinar recursos a los Consejos Departamentales de Desarrollo, que no son más que tramitadores de la riqueza que llegara a los bolsillos de muchos corruptos, puesto que ejecutarán recursos sin mayores candados.  Además de que está probado que el Ministerio de Comunicaciones es un ente tan corrupto que el exministro Benito alcanzó almacenar una caleta de 122 millones de quetzales en pocos años que estuvo al frente, por lo que imaginemos como será ahora con un presupuesto mayor y con la disponibilidad de las mega obras que se planean construir a un año de la pandemia.

Lo peor es que en tanto se libra una batalla recién iniciada con protestas que pretenden que el Presupuesto no entre en vigor, el presidente Giammattei aparece descaradamente ante los medios a justificar los rubros mintiéndole al pueblo y no parece dispuesto a dar marcha atrás, porque los compromisos adquiridos con los Diputados que dócilmente votaron a favor de la aprobación les servirá para futuras acciones a tomar:  Elección de Magistrados de las Cortes, Reformas a la Ley de Libre Acceso a la Información, elección de Magistrados de Corte de Constitucionalidad, incluso hasta llegar a la pretendida reelección presidencial.  Todo esto demuestra que hay un plan siniestro que pretende ir tomando poder y control de las instituciones hasta dominar y alinearlas a todos.  A propósito de la pretendida reforma a la Ley de Libre Acceso a la Información pública, lo que se busca es hacer nulo el ejercicio del derecho ciudadano a una auditoria social, puesto que teniendo el control del ente rector la información ya no será tan publica y esto en complemento con el saqueo que se pretende hacer con los recursos del presupuesto lleva al país al verdadero descalabro.

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