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Retos educativos ante un mundo globalizado

Antropos

El primer elemento a considerar, consiste en el hecho de ver que vivimos en un contexto convulso y cambiante, en el que se manifiestan continuos avances científicos, tecnológicos, desarrollo de redes de información, omnipresencia de los medios de comunicación, surgimiento de nuevos modelos de familia, mayor participación de las mujeres en los diferentes roles de la sociedad, crecimiento de las desigualdades sociales, globalización económica y cultural, valor creciente de la información y uso doméstico de las TICs, acrecentamiento del fenómeno migratorio, deterioro del ambiente y a su vez, mayor nivel de conciencia medioambiental, ruptura de los bloques políticos, debilitamiento del presidencialismo en el ámbito de la gobernabilidad, fortalecimiento de los fundamentalismos, peligros terroristas y crisis acelerada de la democracia.

Interesa destacar dos aspectos centrales, la globalización y la sociedad del aprendizaje. Fenómenos que están incidiendo querámoslo o no, en la escuela. En ese sentido,  Manuel Castells, reconoce seis cambios centrales: a. sociedad del conocimiento, entorno simbólico, supremacía de la economía financiera sobre la productiva, b. extensión de los influjos de socialización, c. transformación de la familia tradicional, d. pérdida de la comunidad inmediata que hacía de envolvente, e. debilitamiento de la relación entre la región y la comunidad y f. suplantación de todas las instituciones extrafamiliares encargadas de la socialización por parte de la escuela. Lo que ha generado, un individualismo exacerbado, competitividad extrema, obsesión por la eficacia, así como relativismo moral, conformismo social, privatización de los bienes y servicios, imperio de las leyes del mercado, consumismo.

Desde otra perspectiva, afirma Cantón, vivimos tiempos extraños, tiempos de cambio y de innovación, tiempos convulsivos, de incertidumbre y caos. Tiempos de aprender y desaprender, de probar y de equivocarse, donde no hay verdades inmutables y la lógica más aplastante es relativa. Son tiempos además de creatividad, de otra mirada a la realidad, de una visión distinta y más abierta que se deja sentir en la educación y en la escuela del siglo XXI. Lo paradójico resulta ser que vivimos en una sociedad de cambios veloces, pero nos educamos en una escuela estática y con miedo al cambio. Es evidente que existe un desajuste, entre lo tecnológico, lo social y lo escolar.

Estos fenómenos tienen sus implicaciones educativas, que se manifiestan en el multiculturalismo e interculturalidad, como respuesta a la homogenización que provoca la globalización y a su vez, con una dinámica en la cual se profundizan las identidades locales que tienen en la etnia, la religión, los valores y tradiciones culturales, y el idioma, su razón de ser.

Otro tema que tomar en cuenta es la necesaria reconversión de la escuela, como resultado de la globalización. O sea, se impone un tipo de centro más versátil en donde prevalezca el trabajo en equipo y la cooperación como señales de identidad profesional. También tiene su incidencia en lo que se ha llamado estado de bienestar y escuela pública, en el sentido, que existe una tendencia de transferir responsabilidades al sector privado, en tanto que consideran que la educación ha dejado de ser un servicio público.

Frente a esto, el educador español Gimeno Sacristán, reafirma que “la escuela pública es una apuesta histórica a favor de la igualdad, porque posibilita el acceso a la educación a quienes no tienen recursos propios, y lo es, además, porque en ella debe tener cabida toda la diversidad de estudiantes.”

En cuanto a la dimensión de las implicaciones educativas de la sociedad del aprendizaje, debemos de tomar en cuenta también, que nos enfrentamos a la cuarta revolución industrial. Hoy, el conocimiento constituye el recurso estratégico de la economía y sociedad en su conjunto. La escuela tendrá que dar saltos cualitativos en esta dirección, contrariamente se quedará en el último vagón del tren.

Así mismo se debe considerar que la escuela no es ya sólo ella la única entidad responsable de la educación, sino que las nuevas tecnologías les permiten a los ciudadanos acceder a la información y al aprendizaje porque ya no es un patrimonio exclusivo de éstas. Le corresponde de manera natural, el derecho y responsabilidad de formar ciudadanía.

La estrategia pedagógica en torno al quehacer del nuevo modelo de escuela, en la sociedad del aprendizaje consiste en lo siguiente: desaparición de la rigidez del currículo y límites disciplinarios, deberán contar con un amplio rango de profesionales que trabajen con los docentes, los profesores tendrán acceso a las TICs, alumnos y docentes trabajarán en equipo. Se trata, según Flynn, de una sociedad que “sabrá invertir en inteligencia, una sociedad en la que enseñará y se aprenderá, y en la que cada individuo podrá ir creando su propio título de estudio. Dicho de otro modo, será una sociedad cognitiva”.

Obviamente, los retos de la educación frente a la globalización, se define a partir de un nuevo paradigma que ha de ser un factor de igualdad social y desarrollo personal, un derecho básico, evitando así, que las nuevas tecnologías acrecienten las diferencias sociales existentes, porque la educación es mucho más que poseer información, es cultura, conocimiento y sabiduría.

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