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El Mandatario sin golpe de Estado

Petardo

Un golpe de Estado (calco del francés coup d’État) es la toma del poder político de un modo repentino por parte de un grupo de poder, vulnerando las normas legales de sucesión en el poder político vigente con anterioridad. Se distingue de los conceptos de revuelta, motín, rebelión, putsch, revolución o guerra civil.

Usualmente estos términos se utilizan con poca propiedad o con intenciones propagandísticas, y en el transcurso de los hechos y procesos históricos, se suelen combinar entre sí.

América Latina atravesó por un sinnúmero de golpes de Estado, muchos de ellos agrupados con base en periodos definidos dentro del proceso de transformación social, económica y política del continente. Así las dictaduras personalistas tuvieron auge desde la creación de las repúblicas latinoamericanas, en la mitad del siglo XX y con la afirmación de la Guerra Fría, se instauraron dictaduras en América del Sur mayoritariamente institucionales.

El concepto de golpe de Estado comenzó a ser empleado en Francia en el siglo XVII, para referirse a una serie de medidas violentas y repentinas tomadas por el Rey, sin respetar la legislación ni las normas morales, generalmente para deshacerse de sus enemigos, cuando el rey mismo consideraba que eran necesarias para mantener la seguridad del Estado o el bien común.  En este sentido original, el concepto era muy similar a lo que se denomina en la actualidad autogolpe, es decir, el desplazamiento de ciertas autoridades del Estado, por parte de la autoridad suprema.

En el curso del siglo XX, el golpe de Estado adoptó la forma típica de una acción de las fuerzas armadas desplazando por la fuerza al gobierno establecido. Sin embargo, sobre todo a partir del colapso de las dictaduras latinoamericanas, en la década de 1980, los golpes de Estado han ido adoptando formas más complejas y menos evidentes, mediante técnicas de desestabilización económica (“golpes de mercado”) y generación de climas de caos social (saqueos, huelgas, etc.), que pueden ser agudizados mediante el uso de medios de comunicación de masas.

En Guatemala la mayoría de los pueblos y la capital han ido perdiendo la credibilidad de los que nos gobiernan, llegando al extremo que no han respetado la Constitución de la República de Guatemala. Por otra parte, no se ha respetado la independencia de los tres poderes del Estado, llegándose al extremo que el Organismo Legislativo, sus mayores autoridades, se están perpetuando en el Poder, comprando y negociando dádivas con algunos representantes diputados, el Organismo Legislativo incluso hace tácticas dilatorias para no discutir lo que le favorece a la mayoría de guatemaltecos e incluso al Organismo Judicial.

Los guatemaltecos se han manifestado por medio de algunos medios de comunicación, dando a conocer su mayores necesidades y descontentos. Últimamente para tener más presencia de su descontento, están haciendo manifestaciones pacíficas en diferentes poblaciones y en la capital siguiendo las bases de la Constitución de la República de Guatemala. El presidente de Guatemala que ya se dio cuenta que el pueblo es el Mandatario, es decir el que sostiene al país, puede poner o quitar si el que gobierna no cumple con sus obligaciones, está pidiéndole que ya no siga en el cargo. El presidente queriéndose hacer la víctima pide apoyo a la Organización de Estados Americanos OEA, quienes mandaron una representación para que analice dicho problema. El Problema es entre los que gobiernan contra los que les paga su salario y en la toma de posesión hizo que el nuevo presidente juro cumplir con nuestra constitución y no lo ha cumplido. Con esa explicación espero que el presidente de Guatemala sepa que esto no es un golpe de Estado.

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