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Biden: un enigma para Centroamérica

Sueños…

Cuando era vicepresidente, Joe Biden decía, “…los desafíos que nos aguardan son enormes. Pero si existe la voluntad política, no hay razón para que Centroamérica no pueda convertirse en la próxima gran historia de éxito del hemisferio occidental “.

Hoy, casi doce años después, podría decir con Dante: A la mitad de nuestro viaje me encontré en una selva obscura, por haberme apartado del camino recto. En enero, sí es que llega ese día, al asumir como presidente de la primera potencia mundial, tiene en su agenda tratar con aquel grupo olvidado de pequeños países que componen la llamada Centroamérica, al no encontrarle un nombre mejor.

Nosotros confiamos que la fuerza de la historia y del pueblo pueda reconstruir Estados democráticos y con integración social en la región.

La agenda de Biden es complicada. Primero, tiene que intentar reconstruir la unidad de la nación gringa, muy lastimada por los años felices de Obama, el túnel oscuro de Trump, y las elecciones en Estados Unidos que han derivado en el reto de reconstruir la política nacional e internacional del imperio.

Segundo, tiene que enfrentar el reto de la pérdida de control tecnológico frente a las potencias competidoras; además de enfrentar la amenaza comercial y productiva del gigante asiático. Por último, aquella amenaza infundada provocada por la invasión de masas famélicas provenientes del inusual triángulo del norte (cuadrángulo con los mexicanos que se les unen), y que presionan con firmeza toda la zona sur de Estados Unidos. Siendo una necesidad para el sistema productivo gringo, con su consiguiente contradicción, la amenaza mediática y política de esos grupos que generan presiones políticas en todos los sectores intermedios del régimen norteamericano.

Por supuesto, nosotros confiamos que la fuerza de la historia y del pueblo pueda reconstruir Estados democráticos y con integración social en la región.

Por supuesto, la solución pasa por construir Estados democráticos en la región. ¿Qué entenderíamos por Estados democráticos? Repúblicas con sistemas políticos democráticos, en donde exista libertad de pensamiento y expresión, en dónde se respeten los derechos humanos y sean países inclusivos; en donde exista pluralismo político e ideológico; en dónde los poderes de Estado gocen de relativa independencia y puedan ser juzgados los funcionarios corruptos e ineficientes.

Además, la construcción de naciones en donde se invierta el 10% del presupuesto de la nación en educación primaria y secundaria de calidad para todos, así como que exista un sistema de salud y alimentación que garanticen el aumento de la expectativa de vida, la estatura y la fuerza para todos. Luego, que se distribuya la tierra productiva en pequeñas y mediana parcelas que permitan la competencia y elevar la productividad de todos los sectores productivos del país. Y, sobre todo, que se garantice que los bosques que quedan, que los ríos, las especies en extinción y los mares y lagos gocen de protección especial, en una palabra, que la mitad del territorio nacional se declare zonas protegidas y parques nacionales de vida silvestre.

Es una buena oportunidad para el gobierno gringo y las fuerzas sociales democráticas del triángulo para construir Estados democráticos y con integración social en la región, confiamos que la fuerza de la historia y del pueblo pueda aprovechar este momento de giro histórico 2020 para generar países prósperos, solidarios, equitativos y protectores de la naturaleza.

¿Cuál es el plan de Biden para estas regiones remotas?

Tiene que reconstruir la unidad de la nación gringa, hoy rota en pedazos; tiene que retomar el liderazgo en producción; recuperar la fuerza en el control de la tecnología de punta; reactivar la unidad con sus aliados; enfrentar sus debilidades en oriente medio y Asia; y, sí queda tiempo bajar luego, a “donde existen mayores y más lamentables males”. Y aquí empieza la cuesta arriba de Centroamérica, para el nuevo equipo de gobierno solo existe una Centroamérica: el reino de la tristeza, el triángulo del norte, no presentan alternativas para Costa Rica, Nicaragua ni Panamá.

Pero, algo es algo, el nuevo gobierno gringo conoce el consejo del divino Dante: el mundo vive “…transformaciones sin tregua; la necesidad obliga a ser rápidos; por eso se cambia todo en el mundo con tanta frecuencia”. Confiamos en que la fuerza de la historia y del pueblo pueda reconstruir Estados democráticos y con integración social en la región; basados en una visión nueva y progresista, la región necesita inversión productiva en pequeñas y medianas empresas, necesita cooperación para proteger la naturaleza, necesita fuerte inversión en educación primaria y técnica, necesita combatir la corrupción. Sí Biden y su equipo quieren resolver el problema de la región tienen que olvidar la solución estúpida de gastar en armas y violencia; tienen que olvidarse de la visión de seguridad nacional militar y fascista y pasar a la visión social y democrática.

Nunca dejaremos de confiar en que la fuerza de la historia y del pueblo pueda reconstruir Estados democráticos y con integración social en la región.

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