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Pueblos originarios ante el bicentenario de la independencia (12)

Tanmi Tnam

Las respuestas del gobierno en turno a las demandas presentadas por los manifestantes durante 21 y 28 de noviembre y el 5 de diciembre del año en curso, no responden a las peticiones sentidas y profundas de los pueblos originarios de Guatemala que llevan más de 500 años en condiciones desiguales. Al interior del país, las comunidades locales siguen en el olvido y falta de cobertura de los servicios públicos esenciales de salud, educación y justicia. Las acciones del modelo de desarrollo en curso se reflejan en saqueo, despojo de tierras, más pobreza y sin preocupaciones por la vida. Los pueblos originarios con mucho esfuerzo conservan sus conocimientos, aspiran a algunos años de educación escolar, pero sin posibilidades del “buen vivir”.

Volvamos al tema acerca de los pueblos originarios ante el bicentenario de la independencia y en esta oportunidad, hablar algo acerca de la educación escolar. Después de siglos de contar con la educación actual, los efectos en las condiciones de vida de los pueblos originarios se reflejan en pobreza, miseria, desnutrición, racismo y la gastada salud del medio ambiente. La educación como medio de liberación de los pueblos no asoma por ningún lado, pero se percibe como el mejor medio que forma para la sumisión y que domestica en sostener gobiernos irresponsables, injustos, corruptos, egoístas y antidemocráticos. La educación y la escuela han cumplido en mantener a los pueblos en la ignorancia para decir sí a todo. También la escuela cumple con formar mano de obra barata, sin argumentos para defender sus derechos económicos y laborales y dispuesto a sobrevivir en condiciones de extrema pobreza. La escuela y la educación que tenemos, son los medios eficaces para el desplazamiento y muerte lenta de los elementos culturales de los pueblos originarios como el caso de la lengua materna y el uso de los conocimientos propios. En contextos donde vive la mayoría de pueblos originarios la cobertura y calidad de los servicios educativos son tan bajos de manera que se puede afirmar que dicha cobertura está intencionalmente establecida para que no cambien los factores que sostienen el poder y la riqueza en el país. La Corte de Constitucionalidad (julio 2016) establece “que el Ministerio de Educación ha incumplido con concretar un proceso educativo” bilingüe intercultural.

El cómo y qué se aprende, todos lo sabemos, hay pocos medios días de trabajo durante el ciclo escolar, copia y dictados, docentes con baja competencia docente, nada o débil acompañamiento para acercar la educación a las características y necesidades de los estudiantes, escasez de materiales educativos y poca apertura a la participación de padres y madres de familia. Los contenidos que se dictan hablan de hechos y temas que no suceden en la comunidad ni en sus alrededores. La escuela es ajena a todo lo que acontece en la vida de las familias.

Necesitamos una educación y una escuela que propicien el análisis de la opresión, la corrupción, la impunidad, la injusticia, la inequidad y el desarrollo centrado en el dinero y cómo estos factores limitan la construcción del modelo de vida colectiva de los pueblos.  Exigimos una educación que estudie y apoye vigencia de derechos culturales, cívicos, sociales, políticos y económicos para cada pueblo. Una educación que admira y conserva la vida de todos los seres vivos y la de la tierra para garantizar “el buen vivir” de las generaciones futuras. Aspiramos a tener una educación que apoye la construcción del Estado Plurinacional con justicia y democracia.

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