El Desarrollo Sustentable

Sueños…

Una duda atraviesa el mundo, ¿podremos generar un desarrollo sostenible aumentando la cantidad de población humana e incrementando la cantidad y calidad de los recursos consumidos por esa población?

En un artículo aparecido en el periódico el país[i], Jeffrey Sachs dice: “Cumplir la Agenda 2030 es alcanzable, pero no se va a lograr si los responsables de hacerlo abandonan unas metas que reflejan derechos humanos básicos y la necesidad de respetar los límites de nuestro planeta”. Aquí ya se abre la polémica, ¿quiénes son los responsable?: los políticos, los intelectuales, los empresarios, los funcionarios del gobierno, los consumidores, las familias, los ciudadanos, ¿quién?

Luego, sí hablamos de desarrollo sostenible, no podemos basarnos en los derechos humanos, ya que el ser humano, a través de esos derechos se autonombran dueño y señor de la tierra y sus seres, nombrándolos como recursos que tienen que ser explotados para bienestar del ser humano, el ser especial, elegido por el creador para destruir el ambiente y satisfacer sus necesidades. Mientras el ser humano no piense de otra forma, es decir, en derechos de la naturaleza, no avanzará ni un paso en detener la destrucción del ambiente. Y aquí viene un tema que Sachs y compañía señalan muy bien, aunque no lo concluyan. ¿Cuáles son los límites de la tierra que tenemos que respetar y cómo definimos esos límites?

ALGO MÁS SOBRE EL DESARROLLO SUSTENTABLE

Podríamos caer en la trampa de la discusión semántica del concepto. Según la RAE: “sostenible: que se puede sostener. Especialmente en ecología y economía, que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente.” “Sustentable: que se puede sustentar o defender.”

Ya metidos en la trampa diríamos: el desarrollo sostenible es aquel que tiene condiciones para sobrevivir por sí mismo, en ese sentido, la naturaleza, una vez que el humano domina la tecnología, la propiedad y el poder científico sobre ella ya es imposible que sea sostenible. Es decir, ya no se puede mantener por sí misma por largo tiempo pues sus recursos ya se agotaron o ya se están agotando y el daño al medio ambiente es grave. Por lo tanto, el desarrollo sostenible significaría detener la actividad económico-social del humano, o sea un imposible.

Entonces, podríamos decir que el desarrollo podría ser sustentable, es decir, que la naturaleza por sí misma se pueda defender o sustentar. Gracias al enorme poder del sistema humano capitalista de producir, el avance de las ciencias y la tecnología, el poder de la informática, las telecomunicaciones, el avance de los instrumentos y maquinarias de destrucción de bosques, ríos y mares, la naturaleza perdió el control y está a merced de la voluntad humana. Y la voluntad humana está dominada por el gen del egoismo, o sea la vamos a destruir, lenta o rápidamente, según nuestra intuición.

Partimos de la definición del desarrollo Sustentable como la actividad productiva “que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias”[1]. Es decir, es una forma de desarrollo que trata de promover el crecimiento económico y las actividades productivas con el fin de que limiten el agotamiento o degradación de los recursos naturales, de los cuales, obviamente, dependen el crecimiento actual y futuro de la humanidad.

Revisando los documentos del BID, CEPAL, PNUMA, etc. Incluido el documento universal: “Nuestra propia agenda”, ya se menciona desde la década de los 90 del siglo pasado que existen límites en el uso de los recursos del medio ambiente y de la biosfera para la actividad explotadora que realizan la tecnología y la organización humana. Se menciona en todos esos documentos que hasta el momento, en el futuro previsible, la actividad productiva del hombre se ha concentrado en la factibilidad y eficiencia en el uso de los recursos para la producción, sin analizar su impacto sobre la sociedad, y menos aún sobre la naturaleza. Un tema que se abre paso, en forma cada vez más alarmante: tiene el humano el derecho, el poder y la consciencia de continuar la explotación de los recursos naturales olvidando el derecho histórico del resto de especies de animales y plantas de existir. Puede el ser humano olvidar el futuro del planeta, de las especies y de las generaciones futuras a existir en un ambiente natural.


[1] Definición que aparece en cualquier documento de los organismos de medio ambiente del sistema de Naciones Unidas.


[i] https://elpais.com/elpais/2020/09/09/planeta_futuro/1599656859_893889.html

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.