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La propiedad no se puede extinguir

Análisis

El actual papa, Francisco, en su última carta papal, Frateli Tutti, 03 oct 2020, indicó que es del criterio que la propiedad individual realmente es propiedad de todos.

Siendo la iglesia católica una de las principales dueñas de propiedades premium en el mundo, es contradictorio e hipócrita, buscar una eliminación de la propiedad, excepto la propiedad de la misma iglesia. La iglesia tampoco paga impuestos, o mejora las condiciones o el desarrollo donde gestiona a su culto. Vive, se mantiene y crece gracias a los privilegios que los gobiernos y estados le proveen, a cambio de nada. Si el papa Francisco y su iglesia quieren regalar sus propiedades, pues que lo hagan, tienen la posibilidad de solicitar el regalo de las propiedades de sus fieles también. Ya será decisión de los fieles católicos regalar o no su propiedad.

Carta Encíclica Fratelli Tutti Del Santo Padre Francisco, Sobre La Fraternidad y la Amistad Social

120. …El derecho a la propiedad privada sólo puede ser considerado como un derecho natural secundario y derivado del principio del destino universal de los bienes creados, y esto tiene consecuencias muy concretas que deben reflejarse en el funcionamiento de la sociedad.

122. …El derecho de algunos a la libertad de empresa o de mercado no puede estar por encima de los derechos de los pueblos, ni de la dignidad de los pobres, ni tampoco del respeto al medio ambiente, puesto que «quien se apropia algo es sólo para administrarlo en bien de todos»

123. …junto al derecho de propiedad privada, está el más importante y anterior principio de la subordinación de toda propiedad privada al destino universal de los bienes de la tierra y, por tanto, el derecho de todos a su uso.

El papa y la iglesia argumentan que, como ellos creen que Dios fue quién creó el mundo (Libro de Génesis), asumen que lo hizo para el beneficio de todos en una propiedad social-de todos-universal, hace más de seis mil años aproximados. Hoy en día hay más de 7,400 millones de personas que no vivían en el momento del supuesto génesis y por ende carecen de registro y de derecho de propiedad universal, etc. Lo que supuestamente es de todos, resulta no ser de nadie.

La propiedad no se puede expropiar, extinguir o quitar. Es el único factor que no se puede negociar. Gracias a la propiedad, somos personas libres, dueños de nosotros mismos, nuestro destino y futuro. La propiedad nos permite ser dueños de nuestras ideas, nuestro tiempo, nuestro trabajo y el fruto del mismo. La propiedad nos permite ser responsables de lo que nos pasa y también de lo que omitimos que nos pase. No cabe la colectividad de nuestra propiedad o de nosotros como personas.

Quitarle el derecho inalienable, inextinguible de la propiedad al individuo es volverlo esclavo, peón, ciervo o sirviente. Ni una dictadura, ni una ideología, ni una religión, ni mucho menos de un papa argentino, tienen la posibilidad de terminar con la propiedad y la libertad de los individuos. No hay ley de extinción de dominio que pueda contradecir el derecho constitucional a la propiedad. Cualquier ley, cualquier decreto, cualquier orden o reglamento que busque de forma discrecional y arbitraria, terminar con un derecho constitucional es nulo ipso iure y no sólo dentro del territorio nacional, es un derecho constitucional reconocido en todo el mundo. No hay robo por decreto o por ideología que valga.

La propiedad es pilar fundamental no sólo del derecho constitucional, sino del Estado de Derecho. Únicamente lo propio se puede defender y cuidar. Un gobierno lleno de entidades públicas que no realizan los servicios esenciales para los que fueron creadas, que no protege los derechos fundamentales de los ciudadanos, y que en cambio corrompe a las mismas entidades, a la población más vulnerable, irrespetando toda ley y orden, pierde su sentido y degeneran a la sociedad.

La Constitución es una camisa de fuerza que limita el poder público. No hay gobernante, ni entidad pública, ni centro de culto que esté por encima de la Constitución. Nadie está por encima de la ley, y la ley protege el derecho de la propiedad individual. Cualquiera que busque robarse/hurtarse por medio de una argucia institucional o dogma religioso, no sólo es ilegal, sino que también es criminal. Cada persona es responsable de su propio desarrollo, de su destino y no hay desarrollo social- en grupo o propiedad de todos.

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