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Bono poblacional

Análisis

Las necesidades son infinitas y constantes mientras que los recursos son limitados y escasos. En Guatemala se estima que la población adolescente es superior al 60%. Esto quiere decir que más de 10 millones o casi dos tercios de la población. Guatemala goza de una edad media de 22 años que comparte con México y ambos países son en el hemisferio americano quienes más gente joven tienen y por ende más explosión demográfica han tenido. (Guatemala 22.1, México 22.7 años).

Las oportunidades para los jóvenes en Guatemala son casi nulas. Mientras que se creen ciudadanos del mundo y activistas del cambio (por las tendencias globalistas y progresistas al socialismo), la realidad es que el mundo de hoy penaliza y restringe la migración como nunca antes. Lejos de que los trámites para viajar sean más fáciles, cada día las restricciones e imposiciones burocráticas son mayores y más caras. Un mundo donde cada país se cierra hacia el exterior y hacia los extranjeros reduce el turismo, crea efectos xenofóbicos y tendencias hacia guerras territoriales y sobre creencias o valores no compartidos.

Todo se paga. Mientras que el gobierno hoy en día representa un 20% del gasto del Producto Interno Bruto (con todo y que incluyen las remesas familiares que no son generadas ni trabajadas en Guatemala), todo ese dinero va para beneficio exclusivo de los empleados y funcionarios públicos (sueldos, viáticos, prebendas, pactos colectivos, sobre sueldos y demás). Un Gobierno que poco o nada hace para mejorar la posibilidad de mejora en el ambiente de inversión y de negocios en el país, que lastima o castiga a la certeza legal y jurídica de todos los negocios, inversiones y ciudadanos. Es virtualmente imposible generar desarrollo con un panorama tan adverso. Es urgente remover los trámites y facilitar los procesos de generación de empleos y negocios en Guatemala. Cada mes, entidades como la SAT, inventan y exigen trámites adicionales, que imposibilitan y dificultan el pago de los impuestos, y como resultado niegan la posibilidad de la ampliación de la base tributaria nacional (único propósito real de una entidad como la SAT). Con un crecimiento de alrededor de 15% del gasto público, un crecimiento negativo o por debajo de la tasa de inflación de la economía, el país sufre de un suicidio colectivo lento. (2020 -2.5%, 2021 estimado 3.1%)

Urge cerrar entidades como el Ministerio de Educación, que no cumplen siquiera con tener clases durante los 180 días (equivalente a seis meses al año). Dónde 90% de los maestros no ganan las pruebas en matemáticas básicas, 50% no ganan las pruebas de idioma español. Si los maestros no pueden y no tienen la capacidad para educar, los niños y estudiantes no aprenden nada. Son actualmente el equivalente a guarderías que mantienen «ocupados» y «relativamente seguros» a los niños mientras los papás o familiares trabajan. El Ministerio de Educación le cuesta por estudiante arriba de los 14 mil al año. (78 quetzales al día, 2,300 quetzales al mes). La educación universitaria es todavía peor. Su costo está por arriba de los 20 mil quetzales al año, un promedio de estudios de ocho años para graduarse. Si por ejemplo Guatemala usara cupones de estudio, y se los entregara a cada niño, cada estudiante, cada adolescente, por ejemplo, ese dinero podría ser usado en cualquier escuela, guardería o universidad del país, que no fueran públicas, y serían de mejor calidad.

180 mil estudiantes terminan la educación media cada año, hace 7-8 años Guatemala generaba alrededor de 110 mil puestos de trabajo. Por las purgas de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, Cicig, y la falta de certeza jurídica del organismo judicial esta creación de empleo y falta de ambiente estable para la inversión hizo que los niveles de empleo cayeran a unos 10 mil empleos en 2019.

La cuarentena por decreto del gobierno, por la pandemia del Covid-19, obligó a todos a quedarnos en casa. Las consecuencias económicas para los negocios que dependían de locales comerciales, comidas, etc. hoy los dejan en la mayoría de los casos cerrados, al borde de la quiebra, con poco flujo de caja, deuda en riesgo y bajas perspectivas de que la situación  en 2021. La forma tradicional de hacer negocios ha cambiado. Para poder sobrevivir es necesario realizar los negocios en línea, a distancia y con márgenes muy competitivos.

El mundo ha cambiado. Con un futuro en riesgo, con un bono poblacional que no se va a poder aprovechar, Guatemala se queda sin tiempo. El nivel de endeudamiento, el nivel de gasto, los déficits actuales, no permiten el desarrollo en nuestro país. La corrupción y discrecionalidad del organismo judicial ahuyentan cualquier posibilidad de certeza jurídica y ambiente propicio para la inversión. El movimiento globalista, los progresistas, y el socialismo totalitario no funciona porque genera miseria segura para todos, en especial para las personas en estado de vulnerabilidad.

Urge un cambio para mejorar a nuestro país. Pero con obstáculos como el gobierno central, el organismo judicial, actuales, en estado presente de pandemia, con una anomia generalizada, parecería que andamos todos en una coma colectiva. Si no despertamos hoy, la situación y los indicadores empeorarán.

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Pablo García Coutiño

Pablo García Coutiño es director de Música Independiente América Latina, también de la Agencia de Noticias de Guatemala, Notigua, y es analista de economía, tecnología y leyes. Twitter: @pdgarciac correo electrónico: [email protected]

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