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¿Por qué es importante la Política Fiscal? Fascículo IV

Crisol Literario


Como se ha indicado en artículos anteriores, la política fiscal es el uso del presupuesto por parte de la Administración de Gobierno y que afecta a la economía del país de referencia. Cuando el gobierno decide los impuestos que se recaudarán, los pagos de transferencia que efectuará; o los bienes y servicios que comprará para servirle al pueblo; en ese momento, está dando forma a su política fiscal. En otras palabras, el estado de la política fiscal se resume examinando la diferencia entre lo que el gobierno paga y lo que recibe; es decir, el déficit público. Pero, la política fiscal, como se ha visto en los fascículos anteriores, va más allá, afecta también el tipo de cambio y la balanza comercial. Como recordará, de los fascículos anteriores, ambas políticas (Fiscal y Monetaria) se afectan complementariamente, la una con la otra, de forma recíproca. Por ello y a manera de ejemplo de análisis en el presente fascículo, tenemos a continuación que tanto la crisis socioeconómica provocada por la pandemia Covid-19 y la tendencia a la baja del dólar US$ (ver gráfica) es una combinación cuasi perfecta para potenciar la importancia recíproca de la política fiscal y de la política monetaria, especialmente en tiempos de crisis.

Stephen Roach, profesor de la Universidad de Yale y ex presidente del banco de inversión ‘Morgán Stanley’ en Asia, predice una caída incremental del dólar (25-30%), hacia finales de 2021. El doctor Roach comenta que uno de los efectos de la recesión económica causada por la pandemia de covid-19 es que el mundo fue inundado por dólares. La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) -cuya misión es controlar la política monetaria del país como lo hacen todos los bancos centrales- redujo drásticamente la tasa de interés hasta dejarlacasi en 0%.Y como la tasa de interés equivale al costo del dinero de un país; entonces, mientras más baja, menos vale su divisa. Indicó, además, que el Banco de la Reserva Federal -FED- en paralelo, le dio rienda suelta a la impresión de billetes para comprar bonos (tanto en el sector privado como en el sector público), con el objetivo de mitigar los efectos de la crisis. Tanto así, que el 2020, fue el año en que se imprimieron más dólares que nunca. Concluyó. Esa inyección de dinero permitió financiar el aumento del gasto fiscal y le dio oxígeno a los mercados; pero al mismo tiempo, ayudó a empujar la baja del valor del dólar frente a las principales monedas del mundo  en los últimos 10 meses (ver redacción en letra pequeña del gráfico).

Ahora bien, para dar soporte a la reflexión que el equipo #Crisol Literario hace en el presente fascículo 4, obsérvese lo indicado por Diego Mora, ejecutivo senior de la consultora XTB con relación a los efectos de una caída del valor del dólar frente a economías en América Latina. Advierte que aunque las consecuencias del desplome del valor del dólar varían sustancialmente dependiendo de los distintos actores económicos. Señala, en general, que los consumidores latinoamericanos se ven beneficiados -apunta el experto- porque muchos de los bienes que se consumen como por ejemplo, los autos, los productos tecnológicos y maquinaria agrícola son bienes importados. Mientras que por el lado de las exportaciones latinoamericanas (materias prima en su mayoría); éstas, al mismo tiempo, tienden a subir  de precio en el mercado internacional, advierte. Lo cual, favorece el valor de las exportaciones de la región.

El consenso entre analistas es que pese a las diferencias entre países, la depreciación del dólar (US$) trae más beneficios que desventajas para la región. “Un dólar depreciado o desvalorizado por la emergencia del Covid-19, es definitivamente positivo para las economías latinoamericanas”, comenta Joseph Mouawad, administrador de fondos de la firma Carmignac, especializado en mercados emergentes. “Un dólar débil viene con precios más altos de las materias primas”, le dice a BBC Mundo. Otras de las ventajas es en relación con la deuda en dólares de los países latinoamericanos, Diego Mora explica que, como hay una mayor cantidad de la divisa (dólar US$) en el mundo y las tasas de interés están bajas, Estados Unidos tiene menos poder negociador o de negociación. Entonces, “la deuda en dólares de los países latinoamericanos sería renegociada a menores tasas de interés”.

Con estas referencias internacionales en mano, #Crisol Literario plantea la reflexión siguiente para el caso de Guatemala, a manera de ejemplo: ¿Cómo es esto? En el caso de una expansión fiscal en Guatemala, dada la crisis de salubridad y socioeconómica, hay una mayor capacidad de demanda o consumo de bienes y servicios del segmento poblacional que se encuentra en el sector formal (lamentablemente cerca del 70% de la Población Económicamente Activa, en Guatemala, se encuentra en la economía sumergida o informalidad). Ante esta expansión fiscal, la autoridad monetaria tiende a subir los tipos de interés previniendo que la inflación corra el riesgo de elevarse, manteniéndola en las metas proyectadas. Ahora bien, el alza de las tasas de interés hace que el valor de la moneda de curso legal (el quetzal) se aprecie respecto del dólar que viene debilitándose (tal como se vio en la gráfica). Y si a esto anterior; ocasionado por la crisis pandémica Covid-19;  se une el aporte de la remesa familiar, Guatemala tendría en 2021 y durante, al menos, un mediano plazo una relación de comercio exterior positiva. Claro, siempre que las políticas fiscal y monetaria se diseñan y se manejen adecuadamente. Se tiene que esta doble combinación de expansión fiscal en Guatemala y la caída del dólar, atrae a mediano plazo capital extranjero;  además, propicia que los bienes importados sean más baratos por el tipo de cambio (fortaleza de la moneda local frente al dólar) y las materias primas más caras en el extranjero (exportaciones locales hacia EE. UU.) debido al mismo debilitamiento del dólar.

Entonces, importaciones más baratas y mejores precios de las materias primas de exportación en el extranjero unido al invaluable e inconmensurable valor de las remesas familiares, conduce a una disminución del déficit por cuenta corriente, en la balanza de pagos del país. Se tiene que a partir del año 2016 a la fecha este indicador macroeconómico (Balanza de Pagos por Cuenta Corriente) ha evidenciado signos positivos. Es importante resaltar que esta positividad se debe en gran parte a las remesas familiares que es de las pocas variables económicas que llegan realmente a la base de la pirámide socioeconómica de Guatemala.

La segunda reflexión de este segmento es que toda balanza de pagos positiva es un signo de estabilidad económica. Ahora, toca apoyar la base microeconómica por la vía de la política fiscal con enfoque de Gestión por Resultados -GpR- en el marco de un presupuesto orientado al bienestar de la población, rindiendo cuentas del último centavo invertido con obras y servicios de calidad. Y por el otro lado, la Auditoria Social de la población, haciendo uso de sus deberes y derechos cívicos y políticos, que otorga la Constitución Política de Guatemala (Artículos 135 y 136). Esto es parte de la democracia que enriquece la triple relación institucional: Ciudadanía-poder local y administración Central.

EL concepto de fascículo integra la conceptualización de enseñanza-aprendizaje por ello a continuación se presentan dos importantes gráficas a manera de ilustración. 1. Postura de la Política Monetaria (restrictiva, neutral y acomodaticia) desde enero del año 2011 a noviembre 2019. Fuente, Banco de Guatemala. Se puede observar que el ejemplo dado en este fascículo para el caso de Guatemala, no está lejos de la realidad ya que desde la política monetaria se ha tenido una postura expansiva o acomodaticia como lo indica la gráfica. Y 2. Cuenta Corriente de Balanza de Pagos, donde se aprecia u observa que la balanza de pagos (en parte por el aporte de la remesa familiar, como bien lo explica el Banco de Guatemala en su literatura referenciada en el fascículo 3). Desde el año 2016, la balanza de pagos por cuenta corriente, ha presentado signos positivos. Un gran indicador Macroeconómico. Pero, no es suficiente, ya que como se comentó en el centro de este artículo, toca que el gobierno apoye el desarrollo social del país con un presupuesto, ajustado a la realidad guatemalteca y esto lo hacen mejor los técnicos de Finanzas Públicas, Segeplan y la SAT. Asumiendo todo desde el ejercicio de Presupuesto Abierto, al que hace falta democratizarlo y darle mayor profundización Técnica para otorgarle la legitimidad que merecen los presupuestos anuales.

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