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El transfuguismo y la complicidad del TSE

Barataria

En Guatemala, el transfuguismo ha sido moneda de uso corriente durante muchas legislaturas tanto así que hubo un diputado que transitó en siete partidos en apenas ocho años.  De tal manera que los diputados llegan al Congreso de la República postulados por un partido político y luego renuncian por conveniencia de ciertos intereses y luego pasan a otros partidos especialmente al partido gobernante.  Esto sucedió en el periodo del anterior gobernante Jimmy Morales y luego con el señor Giammattei, en ambos casos ganaron las elecciones con reducidas bancadas que nunca le permitirían hacer gobierno a su sabor y antojo.  Pero luego de haber ganado las elecciones salieron literalmente “de compras” al Congreso para establecer unas alianzas que poco tienen que ver con los intereses del país.

En la legislatura anterior al realizarse las reformas a la Ley Electoral y De Partidos Políticos se buscó la manera de eliminar el transfuguismo en pro de fortalecer a los partidos políticos como instituciones ideológicas y con ello combatir este mal dentro del Congreso de la República que afecta a las bancadas ya instituidas y por supuesto, la dinámica parlamentaria.  Sin embargo, este fenómeno tiene sus raíces profundas en los propios partidos políticos, porque hay poca democracia en ellos, son empresas electoreras que en la mayoría de veces no tienen norte ideológico, habida cuenta que quienes llegan a postularse a diputaciones, alcaldías y la Presidencia de la República en realidad han sido invitados a los partidos y tienen poco o nada de vinculación con la ideología partidaria.  De esta manera en el mismo Congreso de la República podemos ver como unos partidos y otros danzan entre unas y otras ideologías sin que en realidad refuercen con las propias su propuesta parlamentaria.

Los partidos políticos como instituciones de derecho público presentan una organización fundada en una ideología que deben mantener y cuyo éxito debería fundarse precisamente en que la aplicación al plano material de estos aspectos ideológicos proveería profundos cambios en el país.  Sin embargo, vemos como muchos funcionarios quienes ni siquiera entienden los postulados ideológicos de su partido.  Además de ello, los partidos políticos tienen su propio régimen disciplinario como cualquier otra institución que plantea asociación o afiliación de correligionarios y este régimen debe aplicarse a quienes atenten precisamente contra la ideología, la disciplina partidaria y la propia institucionalidad de dichos partidos.

Sin embargo últimamente el Tribunal Supremo Electoral, vuelve a ser noticia como en otras tantas ocasiones, funcionando en favor de ciertos grupos lo cual ya esta sentando un mal precedente además de poner en tela de duda su imparcialidad, lo cual nos hace pensar en ¿Qué elecciones tendremos más adelante’? En efecto, el Tribunal Supremo Electoral, plantea complacientemente con unos diputados la posibilidad de que los Diputados puedan cambiar de partido político una vez su partido político sea cancelado, asimismo plantea la posibilidad de discutir la expulsión que sufran los diputados de sus propios partidos políticos para que, en ambos casos puedan integrarse a otras agrupaciones políticas.

Resulta totalmente inaudito que, habiendo llegado al Congreso de la República, diputados postulados por partidos políticos que han cometidos faltas que ameritan su cancelación, continúen ejerciendo un poder político dentro del Congreso, pese a la cancelación que sufra su partido político.  En todo caso habrá que modificar el régimen de partidos políticos y sobre todo la postulación de candidatos a diputados ya que siendo postulados por un partido político, en el caso de lista nacional por citar un ejemplo, es la organización política la que los escoge y enlista y por supuesto de llegar al parlamento bajo este sistema, evidentemente tiene mucha responsabilidad tanto el Diputado como el Partido al momento de cancelarlo.  Si se permite el transfuguismo en este caso, naturalmente se desvirtúa las sanciones a los partidos políticos.  En el otro caso, resulta todavía peor dado que, la expulsión de un afiliado al partido político, representa un ejercicio pleno de la disciplina partidaria que necesariamente debe existir para evitar que muchos diputados “se vendan” al mejor postor, como ha ocurrido con algunos diputados quienes ya se vendieron al señor Giammattei, por ello si se les disciplina expulsándolos, no entenderíamos qué tiene que hacer el Tribunal Supremo Electoral abogando en favor de estos diputados, cuando su función es definitivamente otra.

El actual Tribunal Supremo Electoral, ha ido poco a poco mostrando su verdadero rostro, que es un rostro apegado a la corrupción a las elites que manejan el poder actual y que se ha presentado muy complaciente con los mismos partidos que han sido señalados.  Acordar la supresión de los partidos políticos que han roto las reglas, pero permitir que los diputados puedan integrarse a otras fuerzas políticas en el Congreso, es un actuar hipócrita de parte de estos Magistrados, que están mostrándose complacientes con ciertas mafias que hay en el parlamento.  El peor escenario, resultaría naturalmente durante el proceso electoral, ya que si en el pasado proceso electoral se forzaron las elecciones, mediante la no inscripción de unos candidatos y de otros sí, y se manipularon las mismas hasta que llegó al poder nuestro actual gobernante; no podemos ni siquiera pensar qué va a suceder en las próximas elecciones generales, teniendo al indecente Tribunal Supremo Electoral dejando de ser imparcial y un árbitro en el proceso electoral y terminando ser el cómplice perfecto para que haya un literal “secuestro” del poder político.

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