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Lo que se puede perder con el nuevo orden mundial

Debemos Saber La Verdad

Para no dejarnos llevar por el nuevo orden mundial debemos analizar lo que nos dicen constantemente y que quieren que hagamos para que seamos personas insensibles y qué, como seres humanos nos puedan manipular para intereses superiores.

Si nos vuelven seres humanos aislados e insensibles, que encerrados dependamos de trabajos y equipos electrónicos, cambiará nuestra forma de ser, nuestra vida y de las nuevas generaciones.

A continuación, resumo lo que es un ser humano que ha vivido en el mundo abierto e independiente y ha tenido resultados según sus actuaciones y no debemos perderlo para vivir mejor.

Muchos seres humanos creen que para cultivar las actitudes propias del liderazgo van a necesitar demostrar cosas tremendas, que quedarán fuera de su alcance. Nada más lejos de la realidad. Existen actitudes sencillas que realmente son las que marcan la diferencia, las que, mantenidas consistentemente a lo lago del tiempo, terminan haciendo que la energía del ser humano tenga liderazgo y mejore la relación con los demás seres humanos.

Los seres humanos con liderazgo prestan atención total a lo que están haciendo en cada instante, o a la persona con la que están interactuando, no están en otro lugar y hacen sentir al otro ser humano que les importa, que quieren escuchar y que verdaderamente comprenden lo que se les quieren transmitir.

Están escuchando con profundidad y concentrados en lo que están haciendo, son capaces de recordar no solo con quien han hablado, sino lo que realmente se dijo, escuchando se capta toda la profundidad del mensaje y se tiene la sabiduría de las acciones a seguir.

Hablan pensando en lo que dicen y así siempre son conscientes de que las palabras tienen un efecto poderoso en quien las escucha.

Al sentirse seguros de su propia valía, son capaces de animar a los otros seres humanos. Animan a otros a sacar lo mejor de si mismos y a asumir riesgos, a levantarse después de cada tropiezo, a que mejoren su desempeño, y a que persigan sus sueños.

Quienes son seres humanos con liderazgos verdaderos han de conocerse bien a si mismos, para poder tener la fortaleza necesaria para ser congruentes. La congruencia se basa en pensar, decir y hacer lo mismo. Ellos no dicen algo para después hacer algo totalmente diferente. No buscan excusas fáciles para justificar su falta de congruencia. Simplemente hacen lo que es honesto y correcto.

Los seres humanos con liderazgo son humildes, la arrogancia nunca está presente en su vida. Saben que, aunque a corto plazo puedan resultar atractivas las sensaciones de mantenerse en una actitud arrogante, a largo plazo es altamente negativo. Se debe se humilde para aprender, humilde para demostrar su mensaje con el ejemplo, y humilde para saber reconocer sus limitaciones.

Los seres humanos con liderazgo son conscientes de que cuando se asumen riesgos, es posible tener algún fracaso. Pero conocen bien que no existen fracasos, sino resultados que no han sido los apropiados. Para ellos los fracasos son simples etapas y parte del camino para lograr el resultado deseado. Son un proceso para alcanzar mayor maestría y sabiduría. A pesar de esas “derrotas” temporales en el camino, siempre se superan.

Son conscientes de que todo el mundo tiene miedos en ocasiones. Pero nunca permiten que sus miedos e incertidumbres les detengan en el avance hacia sus sueños. Saben situarse en esos estados emocionales de fortaleza en los que lo mejor que hay en ellos mismos aflora. Siempre son capaces de crecerse ante las dificultades.

Siempre saben tratar a los demás con respeto, y por supuesto siempre esperan que ese respeto les sea correspondido, jamás se dirigirán a una persona faltándole el respeto, y por supuesto jamás tolerarán ser tratados de manera irrespetuosa. El respeto nace de la convicción de que todas las personas son especiales en algún sentido, y por ello merecen ser tratadas con el máximo respeto.

Saben reconocer y elogiar el esfuerzo de los demás. Dejan siempre su marca a través de un cumplido sincero, o de un saludo efusivo y cálido. En esa atención a los demás, también se esfuerza por respetar sus citas y compromisos, estar bien organizado para cumplir los plazos a los que se comprometen, y valorar tanto el tiempo de los demás como el suyo propio.

Estas son algunas de las “pequeñas claves” que ponen las piezas maestras sobre las que los líderes humanos desarrollan para su grandeza. Son áreas que siempre pueden ser trabajadas para mejorarlas día tras día. ¿Y cuál es la recompensa por hacerlo? Un sentido de confianza, propósito y paz con uno mismo y para los demás seres humanos, más allá de lo que se puedan imaginar.

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