Press "Enter" to skip to content

El dominio y el Bicentenario

Tanmi Tnam

Estos son los escenarios donde se derrocha dinero público para celebrar la desgracia de otros pueblos.

Guatemala ya está viviendo los actos de conmemoración del Bicentenario de la Independencia y están previstos los eventos para más de 6 meses donde se podrán escuchar discursos, disfrutar la ejecución de danzas, asistir a exposiciones de pintura, promoción del turismo y buena comida para los funcionarios. Mientras que en el área rural donde viven los pueblos originarios, donde reina el empobrecimiento y la miseria, todo sigue igual. Ninguno de los poderes del Estado de Guatemala está preparando algún programa donde se presente la ruta del proceso que reconozca la participación y representación de los pueblos originarios en la vida política y económica del país como requisito mínimo que exige la democracia y la justicia.

Han pasado muchos siglos desde la invasión hasta nuestros tiempos en pleno siglo XXI, los pueblos originarios siguen viviendo en un contexto donde lo común es el empobrecimiento extremo, continúa el despojo de recursos naturales donde viven, sigue el racismo por parte de las instituciones del Estado, de la población dominante y cualquier otro actor que menosprecia a dichos pueblos. La visión de los líderes, intelectuales y del mismo Estado es que Guatemala es una sola Nación y en el nombre de esa supuesta Nación todavía se impone su pensamiento, sus normas, su modelo político y económico centrados en el poder y en el dinero.

La historia de los pueblos originarios de Guatemala, especialmente del Pueblo Maya, está llena de levantamientos por cuestiones suficientemente justificadas debido al maltrato de que fueron objeto durante la invasión, en la época colonial y en el período de la independencia hasta nuestros días.  Los pueblos originarios cada vez reciben los efectos y los impactos que provocan las acciones planificadas en su contra y por lo mismo no ha sido posible erradicar la pobreza y la miseria. En el caso del Pueblo Maya, ha vivido un momento de terror y muerte por el genocidio ixil en el norte de Guatemala.

La historia registra que los primeros levantamientos de los pueblos originarios se han debido al despojo de tierras, el pago de impuestos de aquel tiempo, la reacción colectiva ante la esclavitud, el dolor provocado por los repartimientos y la prohibición de las formas de agradecimiento por la vida y la tierra por la imposición del cristianismo. Los levantamientos durante la invasión y durante la colonia han sido comunes en distintas partes de lo que es hoy el territorio de Guatemala. No hay que olvidar que después de 1821, tal como lo reflejan documentos históricos y la legislación por parte del Congreso, continuaron los hechos de saqueo, la esclavitud, el racismo, la discriminación y el trabajo forzoso. En pleno siglo XXI los pueblos originarios están expuestos a la invasión de recursos naturales donde viven, sufren de violencia por la defensa de su territorio, malas condiciones de vida debido a la ausencia de servicios públicos como educación y salud. Son 500 años transcurridos tiempo durante el cual los pueblos originarios se encuentran en el abandono y marginados de las decisiones del desarrollo integral de Guatemala.

Todos los pueblos de Guatemala deben asumir una responsabilidad conjunta para demandar al Gobierno de turno que conduzca un diálogo abierto y sincero cuyos resultados sea el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, programas que posibiliten la eliminación de la pobreza y emisión de leyes que reconozcan plenamente la participación y representación de los pueblos originarios.

Area de Opinión
Libre expresión de pensamiento.

Lea más del autor:

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

%d bloggers like this: