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El aprendizaje necesario

Nuestro Mundo Posible

Hablar de los pueblos, hablar de las culturas resulta muy fácil. 
¿Qué hay detrás de ese conglomerado de seres humanos que tienen en común un nacer en un espacio, un formarse en las alegrías y las vicisitudes?

Estamos siendo testigos de un mundo común que parece ser, no nos pertenece.

Llevamos un año en que todo se trata de muerte y de enfermedad.

La humanidad a través de la Historia ha tenido muchos problemas: en los primeros tiempos los bienes eran comunes y los conflictos eran por tener este espacio o el otro para vivir y estos bienes que la naturaleza nos proporciona.

Las comunidades de recolectores no tenían por qué inquietarse; los problemas surgían y la solución era hacer prisioneros para que trabajaran en cultivar las tierras.

Después vienen los conflictos por poseer éste o el otro espacio en donde ya podían criar animales; pasamos a ser cazadores.

Los tiempos van dando lugar a la propiedad de la tierra y de los seres humanos porque se alcanzaba un trabajo gratuito.

Así pasamos como humanidad un largo rato.

Vino la época de las navegaciones y los descubrimientos de nuevas tierras que significaron riqueza por todos los productos que de allí se obtenían.

Hablamos de una producción artesanal pero los tiempos fueron cambiando y se comienza a dividir el trabajo.

Se inicia el desarrollo de la ciencia,  la tecnología y la producción en serie; hoy en día estamos en un mundo globalizado que no podíamos imaginar.

Con este mundo globalizado y un comercio en cualquier lugar del planeta parece que comenzaron los problemas para los seres humanos: en lugar de tener una vida mejor, como se pensaba, iba a producir este extraordinario cambio.

La división de la economía que dejó la II Guerra Mundial en que unos países eran los dueños de la ciencia y la tecnología y los otros de los productos agrícolas ha generado una división cruel. Unos países se van haciendo más pobres mientras los otros se van enriqueciendo cada día más.

A lo anterior tenemos que agregarle las condiciones de todos los servicios que tienen los países menos afortunados.

Estamos siendo testigos del enriquecimiento cada día mayor de unos países y la pobreza cada día mayor de los otros.

Estamos siendo testigos de la ola de inmigrantes para todos lados: en Europa los desesperados de áfrica y Asia y hacia Estados Unidos los necesitados de toda América. 

La forma de producción de la riqueza parece que está generando más pobreza.

A los problemas que ya se tenían se ha unido la pandemia del coronavirus. 

La producción de riqueza está detenida mundialmente y los que ya tenían necesidades, las mismas han aumentado.

Hemos llegado a la fortaleza de los pueblos y como esas naciones hay otras: hablamos de las naciones centroamericanas que independientemente a lo mencionado hay que agregarles los problemas climáticos y de la corteza terrestre: los terremotos, los huracanes y por último, como el caso de Guatemala un volcán haciendo erupción. En Asia son los monzones.

¿Qué más le falta a nuestro hermoso planeta Tierra?

Lo que a primera vista parece ser es que se vienen haciendo muchas actividades de manera incorrecta para que todo concluya en lo que estamos viviendo. 

¿Qué se ha hecho tan mal?

Por la Historia vemos que todo se compone de producir bienes y jamás pensamos en la calidad de vida de los seres humanos.

La ciencia se desarrolla hacia las áreas que generan armas, que es el poder de unos sobre los otros, que hemos visto desde los primeros tiempos de la humanidad.

La tecnología se desarrolla para el poder comercial.

Incluso los seres humanos que tienen el privilegio de asistir a una universidad y concluir sus estudios, las áreas demandadas son para el poder y las armas.

Es impresionante ver los ejércitos que tienen las potencias y la cantidad de dinero que se gasta para vivir en paz. Vivimos armados para la paz.

La historia de este planeta, el único en que hasta ahora podemos vivir, es increíble: siempre estamos detrás del poder como si los seres humanos estaríamos en el planeta Tierra por unos días.

La mayoría de las especies se cuidan entre sí; los seres humanos vivimos para el poder y la muerte, no porque la vida se vaya como fin natural, porque se la quitamos a todo lo que tocamos.

Lo que parece ser tenemos que aprender después de tantos siglos es que la forma en que vivimos no nos conduce al bienestar.

Nuestro planeta nos lo está diciendo a gritos.

La vida de las especies  está en peligro.

La vida nuestra está en peligro.

La pandemia del coronavirus es mundial pero las soluciones no son mundiales.

La ciencia que hemos desarrollado no ha sido para el bienestar humano.

El camino que hemos recorrido como especie nos ha llevado a donde estamos.

Estamos cansados de estar confinados.

Estamos cansados de ver que la producción de bienes para la alimentación nos está faltando.

Hay países que según la ONU  entrarán en hambruna.

¿Qué hemos hecho de nuestro planeta y de nuestra vida?

Lo que estamos viviendo nos está demostrando que el camino recorrido ha sido en sentido contrario.

¿Qué hacemos con tantas armas?

¿Qué hacemos con los servicios que no proporcionan aquello que necesitamos?

¿Qué hacemos para pagar los gastos para la vida necesaria si las empresas tienen que cerrar porque no puede haber muchas personas en un lugar por el contagio que se genera?

¿Qué hacemos con los que están como en el Titanic; el barco hundiéndose y andan en las fiestas burlándose de los demás porque están encerrados?

Tenemos mucho para pensar.

Tenemos que ocuparnos en construir una vida porque importan los seres humanos.

Tenemos que ocuparnos en generar el desarrollo de las ciencias y la tecnología para el bienestar, para la calidad de vida de los seres humanos

Tenemos que gastar en servicios de salud para los seres humanos en lugar de estar cada día armándonos más para la paz. La gran cantidad de dinero ocupado en armas y científicos que gastan el tiempo en hacerlas en lugar de descubrir eventos para el bienestar humano.

Lo que parece ser es que construimos una vida en el planeta Tierra porque iban a vivir nuestros enemigos.

Todo está contrario a las necesidades humanas incluso nos dimos el lujo de elegir gobernantes cada vez menos aptos.

Ahora son de derecha o de izquierda pero todos son de derecha para el dinero; derecho a sus bolsillos.

Pocos se salvan.

Esta situación la cambiaremos cuando cambiemos y pensemos que los que viven en el planeta Tierra somos los humanos.

Esta pandemia nos dejará de aprendizaje que aquí es donde vivimos y tenemos que hacer del planeta el lugar para la vida.

El aprendizaje es duro, pero no hay otro camino: aprendemos o aprendemos.

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