Press "Enter" to skip to content

Política fiscal: Déficit público, deuda y gasto público

Crisol Literario

El déficit público aparece cuando los gastos del Estado superan a sus ingresos en un período dado. 

Hasta cierto punto la aparición de un déficit público está relacionada con el ciclo económico. Como se ha venido observando en anteriores fascículos las fases del ciclo económico son: auge (expansión y moderación), caída (desaceleración y aceleración). Para citar los casos emblemáticos, cuando la economía se expande con rapidez, creciendo su producción interna PIB en porcentajes considerablemente altos ( por ejemplo de 6 a 7%), el consumo de bienes y servicios se eleva, entonces por efecto de compras de bienes, servicios y mayor ingreso per cápita, la recaudación tributaria tiende a subir. Por el contrario, cuando la economía se haya en una recesión o crisis, disminuye la recaudación tributaria ya que baja la renta de los ingresos y el nivel de compras, también; por tanto, el déficit del gobierno tiende a aumentar.

Existen ciertas reglas fiscales como por ejemplo el que la política fiscal sea contra-cíclica. Esto es, que la política tributaria suba o baje impuestos según si la economía se encuentra en fase de expansión por un lado o en fase de recesión, por el otro lado, respectivamente.  Esta relación procíclica-contracíclica es mejor aplicada y comprendida en economías ordenadas con grados de madurez en la cultura tributaria debido a que los gobiernos generan confianza de retribuir bien los impuestos de la población; y además, donde los niveles de trabajo informal son considerablemente bajos. En el caso de Guatemala, la situación es más compleja de lo planteado ya que la informalidad del trabajo está cercana al 70-75% de la Población Económicamente Activa -PEA-; y el gobierno, por su lado, no ha sabido generar confianza tributaria en la población. Además, el único esfuerzo de ordenamiento económico lo lidera la Banca Central. 

Ante estos imponderables, a la política fiscal en Guatemala le quedan pocos grados de libertad (hablando estadísticamente) para disminuir el déficit público: 1. Ampliar la base del tributo, incorporando gradualmente el trabajo informal a la economía formal, 2. Mejorar los controles físicos en aduanas y otros puntos porosos de entradas y salidas, 3. Modernizar electrónicamente las plataformas de trabajo con altos niveles de seguridad informática que garanticen progresiva e incrementalmente la disminución de la burocracia en los puntos críticos del ingreso de mercancías al país, con supervisión en línea desde la intendencia correspondiente. 

A continuación, gráfica que permite visualizar el ritmo evolutivo del déficit público en Guatemala, más conocido como déficit fiscal. El período corre a partir del año 2010 a 2020, con proyección al presente año 2021. La gráfica incluye la línea base crítica del 2% de déficit público como el umbral promedio máximo aceptable y congruente con la sostenibilidad de la deuda pública. 

Excepto los años 2010, 2011, 2020 y la proyección para el 2021, en los años intermedios el déficit público se sostuvo al rededor del umbral crítico de sostenibilidad de la deuda pública. Lo cual, es un indicador que sugiere implementar estrategias adicionales de recaudación para mejorar en el futuro (pos-pandemia Covid-19) los niveles de recaudación tributaria en Guatemala. 

Una vez analizados los problemas relativos a la definición y medición del déficit, lo relevante es analizar cuáles son los efectos del déficit público o fiscales en la economía. Los dos efectos principales que a la vez son fuentes de controversia son por un lado, la creación de la inflación y por el otro lado, las consecuencias sobre las generaciones futuras. El déficit público causará inflación dependiendo cuál sea su financiamiento. Para financiar el déficit, el gobierno emite deuda pública. Si ésta es comprada por el banco Central. Éste, se verá obligado a crear dinero (inorgánico) y en consecuencia se generará niveles de inflación. 

Si el Banco Central cuenta con reservas sólidas y un esquema de expectativas inflacionarias, el mismo banco central podrá prevenir niveles inflacionarios más allá de los objetivos multi-anuales previstos para la inflación.Afortunadamente el Banco de Guatemala -Banguat- cuenta con solidez e instrumentos monetarios que podrán facilitar el control de un repunte inflacionario en ocasión de la emisión de moneda inorgánica debido a la urgencia de la pandemia, Covid-19. Igualmente, el otro efecto del déficit fiscal es que la deuda pública que se crea debido al mismo déficit, es que representa una carga para las generaciones futuras. Esto es: “alguien tiene que pagar los intereses de la deuda nacional que el déficit crea”. 

De nuevo, a continuación gráfica que observa la evolución rítmica de la deuda pública para sufragar el gasto público que no se alcanza a cubrir debido a la brecha fiscal = déficit público. Desde el punto de vista conceptual, se observa en la gráfica que la deuda pública como porcentaje del PIB, se ha mantenido abajo del punto o umbral crítico (40% respecto del PIB) a lo largo del período estudiado. Aunque aún existe espacio fiscal por la vía de la deuda pública, es recomendable moderar el ajuste hacia la baja debido al riesgo país que acecha a Guatemala en su conjunto y por otro lado, el pago de las tasas de interés es relativamente alto, en comparación a otros países que han logrado negociar el pago de intereses de sus deudas públicas, a tasas más bajas. 

Análisis de la gráfica anterior (Deuda Pública). Tomando en consideración el endeudamiento previsto en el presupuesto que rige para el ejercicio fiscal 2021 (ver cuadro que se incluye abajo) , la deuda pública total como porcentaje del PIB, pasaría de 31.8% calculada para el año 2020  a 33.4%  en 2021. 

Como se ha indicado en fascículos anteriores, la respuesta de política fiscal, para Guatemala, acompañada de una postura acomodaticia de política monetaria (necesaria por la emergencia de la pandemia mundial Covid-19) aun cuando significó un aumento de la deuda pública, se espera que permita moderar el impacto del COVID-19 sobre la economía guatemalteca. No obstante, en #Crisol Literario, creemos que el gobierno tuvo la oportunidad de tener un mejor desempeño en la gestión de la pandemia Covid-19. Pero, bien, veámonos en el espejo de Estados Unidos, La Reserva Federal  -FED- aún continúa con política monetaria expansiva y Tasa Líder cercana a cero y el gobierno federal colocando bonos y letras del tesoro, tanto en inversores privados como en la misma Reserva Federal = Banco Central de Estados Unidos con la firme convicción de incidir por el lado del gasto público y el aumento del consumo por el lado de la oferta de dólares en el mercado; todo esto, mientras se recupera la economía y con ello el empleo. Claro, en el contexto del comercio internacional habrá países que se beneficien de esta política expansiva y otros bloques que se verán afectados. En fascículos anteriores, se profundizó acerca del impacto de la política estadounidense, en los países comercialmente, socios de EE. UU. 

Cabe señalar, para el caso de Guatemala, que en la medida en que los efectos negativos provocados por un choque de la magnitud del COVID-19 vayan disipándose y que la actividad económica vuelva a una senda de expansión congruente con su crecimiento potencial, resulta imperativo que se profundice progresivamente en el proceso de consolidación de las finanzas públicas, para que el déficit fiscal retorne gradualmente a niveles no mayores de 2.0%, retomando una trayectoria que no comprometa la sostenibilidad de la deuda pública en el mediano plazo, de manera que el choque que se ha registrado, aunque estaría generando desequilibrios macroeconómicos temporales, no afecte de forma permanente la estabilidad macroeconómica con la que ha contado el país por casi tres décadas, que se ha constituido en un activo valioso, reconocido nacional e internacionalmente. 

Ahora, bien, en #Crisol Literario no nos cansamos reiterar que ahora es tiempo que la ejecución presupuestaria se realice sobre la base de la Gestión por Resultados -GpR-, tema bien definido en Segeplan y en el ministerio de Finanzas Públicas de manera que se insta al Congreso de la República, revisar esas plataformas de trabajo para dar seguimiento, junto a la Contraloría General de Cuentas, a la ejecución presupuestaria a cargo de la Administración Pública. 

A manera de resumen se presenta, cuadro sinóptico sumamente ilustrativo. En el cual, se puntualiza en las principales cuentas fiscales para el año 2020 y su proyección para el presente año, 2021. Pará ambos años se presentan los ingresos, egresos (corrientes y de capital), el déficit (% del PIB) y su financiamiento externo neto como el financiamiento interno neto. 

Con acuciosidad y detenimiento, en #Crisol Literario, estamos seguros que la tabla o cuadro sinóptico le ofrecerá información valiosa convalidando lo expuesto en los gráficos de este mismo fascículo; como igual, en los conceptos brindados a lo largo del mismo. Fuente: Banco de Guatemala. 

Area de Opinión
Libre expresión de pensamiento.

Lea más del autor:

%d bloggers like this: