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La selfie, el brazo y el pinchazo

Punto de Vista

A un año de que el virus Covid-19 aterrizara en el continente americano, de que se acabara el papel higiénico en los supermercados, el confinamiento en el hogar fuera la regla, suspensión de clases, cadenas nacionales, restricciones en los horarios de movilización, colas en las tiendas de barrio, el trabajo por medios digitales, mascarillas, alcohol en gel, “sanitizar”, expresiones como “distanciamiento social”, “nueva normalidad”, se incorporaran a nuestras vidas, parece que van quedando atrás, en la medida que las vacunas comienzan a llegar, claro está, a ritmos muy diferentes en cada país. 

A veces, parece que vemos una luz al final del túnel, a veces.

Hoy, las imágenes cambiaron: aviones aterrizando con las vacunas, la foto del camión que las transporta, el comunicado o la declaración que anuncia el inicio del proceso de vacunación, el plan impecablemente redactado. Vacunas donadas, vacunas negociadas, vacunas compradas, la diplomacia de las vacunas. La selfie, el brazo y el pinchazo. 

De a “puchitos” llegan las dosis, esas dos dosis que nos darán inmunidad ante el virus, pero las variables internacionales nos juegan en contra:  la escasez de vacunas, el acaparamiento por parte de los países más ricos, los incumplimientos y un largo etcétera.

Rusia, China e India aprovechan la situación, geopolítica, influencia, “soft power” que le dicen: las nuevas armas en esta guerra contra el maléfico virus, el vocabulario militar siempre estuvo presente, la batalla ganada contra el Covid. Las nuevas monedas de cambio: la vacuna Sputnik V desarrollada por el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya de Rusia y la farmacéutica China Sinovac, entran en el cuerpo de los latinoamericanos. Es la nueva diplomacia, la del Covid-19.

El informe “Vacunas contra el coronavirus: espere retrasos”, publicado por la Unidad de Inteligencia de The Economist el pasado 27 de enero, establece que Latinoamérica no tendrá acceso generalizado a las vacunas hasta mediados de 2022. Siempre en la cola; sentencia que Venezuela, Bolivia, Paraguay, Honduras, El Salvador y Guatemala no logrará dicho acceso hasta el 2023. 

Vacuna universal y gratuita o terminaremos pagando el precio. Comienza a circular el pasaporte sanitario para facilitar el cruce de fronteras, certificados de vacunación vinculados a los documentos de identidad de los viajeros. 

Por el momento, parece que la solidaridad que había surgido durante la pandemia quedó enterrada por la desesperación para obtener las vacunas; contratos con laboratorios y mecanismos internacionales, frente a una población ansiosa por vacunarse y volver a sentir seguridad y libertad. De a puchitos van llegando las dosis, donadas o compradas, nunca se escapa la selfie, el brazo y el pinchazo.

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